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El trabajo productivo PDF Print E-mail
Written by Isaac Illich Rubin   
17-12-2010 a las 23:27:53


Para formular exactamente el problema del trabajo productivo debemos ante todo realizar una tarea preliminar: debemos determinar el significado de la teoría de Marx sobre el trabajo productivo. Infortunadamente, ninguna parte de la vasta literatura crítica sobre Marx está tan llena de discrepancias conceptuales como la concerniente a este problema, tanto entre los marxistas como entre ellos y sus adversarios. Una de las razones de esa confusión es la idea poco clara que se tiene de las concepciones mismas de Marx sobre el trabajo productivo.

Para interpretar las ideas de Marx, es necesario partir del capítulo IV del tomo I de sus Theorien über den Mehwewrt, que lleva el título de "El trabajo productivo y el trabajo improductivo". Marx brinda la una breve formulación de las ideas desarrolladas en este capítulo en el tomo I de El capital, en el capítulo XIV: "La producción capitalista no es ya producción de mercancías, sino que es, sustancialmente, producción de plusvalía. El obrero no produce para sí mismo, sino para el capital. Por eso, ahora no basta con que produzca en términos generales, sino que ha de producir concretamente plusvalía. Dentro del capitalismo, sólo es productivo el obrero que produce plusvalía para el capitalista o que trabaja para hacer rentable el capital. Si se nos permite poner un ejemplo ajeno a la órbita de la producción material, diremos que un maestro de escuela es un obrero productivo si, además de moldear las cabezas de los niños, moldea su propio trabajo para enriquecer al patrono. El hecho de que éste invierta su capital en una fábrica de enseñanza en vez de invertirlo en una fábrica de salchichas, no altera en lo más mínimo los términos del problema. Por tanto, el concepto del trabajo productivo no entraña simplemente una relación entre la actividad y el efecto útil de esta, entre el obrero y el producto de su trabajo, sino que lleva además implícita una relación específica social e históricamente dada de producción, que convierte al obrero en instrumento directo de valorización del capital" (C., I, pp. 425-426). Después de afirmar esto, Marx promete considerar esta cuestión en detalle en el "tomo IV" de El capital.

Ante todo, Marx señala que "sólo los burgueses de horizonte limitado, que conciben las formas capitalistas como las formas absolutas de la producción, pueden confundir el problema de qué sea trabajo productivo desde el punto de vista del capital con este otro: ¿qué trabajo es productivo de por sí, qué es de por sí el trabajo productivo?" (Historia crítica de la teoría de la plusvalía, ed. Cartago) Marx descarta por inútil la cuestión de qué tipo de trabajo es productivo en general, todo orden económico, tiene su concepto del trabajo productivo. Marx limita su análisis a la cuestión de qué trabajo es productivo desde el punto de vista del capital, o en el sistema capitalista de economía. Responde a esto del siguiente modo: "Dentro del sistema de la producción capitalista trabajo productivo es, pues, aquel que produce plusvalía para su patrón, el trabajo que transforma las condiciones objetivas en capital y el propietario de ellas en capitalista, el trabajo que produce como capital su propio producto" (Ibíd., p. 217). "Sólo es productivo el trabajo que se convierte directamente en capital o, lo que es lo mismo, el trabajo que constituye el capital variable" (Ibíd., 216). En otras palabras, el trabajo productivo es "aquel que se cambia directamente por capital" (Ibíd., 137), vale decir, el trabajo que el capitalista compra como capital variable con el propósito de usarlo para crear valores de cambio y plusvalía. El trabajo improductivo es aquel que "no se cambia por capital, sino directamente por renta, por salario o ganancia y, naturalmente, por los diversos elementos que forman la ganancia del capitalista, como son el interés y la renta del suelo" (Ibíd., p.137).

De las definiciones de Marx se desprende necesariamente dos conclusiones: 1) todo trabajo que el capitalista compra con su capital variable con el fin de extraer de él una plusvalía es trabajo productivo, independientemente de que este trabajo se materialice o no en objetos y de que sea o no objetivamente necesario o útil para el proceso social de producción (por ejemplo, el trabajo de un payaso empleado por un empresario de circo). 2) Todo el trabajo que el capitalista no compra con su capital variable no es productivo desde el punto de vista de la economía capitalista, aunque ese trabajo pueda ser objetivamente útil y pueda materializarse en artículos de consumo que satisfagan necesidades humanas de subsistencia. A primera vista estas dos conclusiones son paradójicas y contradicen el concepto común de trabajo productivo. Sin embargo, se deducen lógicamente de la definición de Marx. Y éste la aplica audazmente. "Un actor, incluso un clown, puede ser, por tanto, un obrero productivo si trabaja al servicio de un capitalista, de un patrón, y entrega a éste una cantidad mayor en trabajo de la que recibe de él en forma de salario. En cambio, un sastre que trabaja a domicilio por días, para reparar los pantalones del capitalista, no crea más que un valor de uso y no es, por tanto, más que un obrero improductivo. El trabajo del actor se cambia por capital, el del sastre por renta. El primero crea plusvalía; el segundo no hace más que consumir renta" (Ibíd, p. 137). A primera vista, este ejemplo es sorprendentemente paradójico. El trabajo inútil del payaso es considerado trabajo productivo y el trabajo sumamente útil del sastre es tratado como improductivo. ¿Cuál es el significado de estas definiciones de Marx?

En la mayoría de los textos de economía política, el trabajo productivo es abordado desde el punto de vista de su necesidad objetiva para la producción social en general, o para la producción de bienes materiales. En estos enfoques, el factor decisivo es el contenido del trabajo, o sea, su resultado, que es habitualmente un objeto material al cual está dirigido el trabajo y es creado por él. El problema que aborda Marx no tiene nada en común con este otro, excepto el nombre. Para Marx, el trabajo productivo significa: trabajo incorporado al sistema social de producción. A Marx le interesaba la cuestión de qué producción social se trata, de cómo la actividad laboral de las personas que no están empeñadas en dicha producción (por ejemplo el trabajo orientado hacia la satisfacción de necesidades personales o al servicio de una casa). ¿Cuál es el criterio por el que se incluye la actividad laboral de los hombres en la producción social?¿Qué es lo que hace a esta actividad trabajo "productivo"?

Marx dio la siguiente respuesta a este problema. Todo sistema de producción se caracteriza por el conjunto de relaciones de producción determinadas por la forma social de organización del trabajo. En la sociedad capitalista el trabajo está organizado en la forma de trabajo asalariado, esto es, se organiza la economía en la forma de empresas capitalistas donde trabajadores asalariados trabajan bajo las órdenes de un capitalista. Crean mercancías y rinden una plusvalía al capitalista. Sólo el trabajo organizado en la forma de empresas capitalistas, que tiene la forma de trabajo asalariado, alquilado por el capital con el fin de extraer de él una plusvalía, se incluye en el sistema de la producción capitalista. Ese trabajo es trabajo "productivo". Todo tipo de trabajo que es incluido en el sistema de producción dado puede ser considerado como productivo, es decir, todo tipo de trabajo organizado en la determinada forma social característica de del sistema de producción considerado. Dicho de otro modo, el trabajo es considerado productivo o improductivo no desde el punto de vista de su contenido, o sea, en términos del carácter de la actividad laboral concreta, sino desde el punto de vista de la forma social de su organización, de su compatibilidad con las relaciones de producción que caracterizan al orden económico dado de la sociedad. Marx señaló con frecuencia esta característica. Este aspecto distingue a su teoría de las teorías comunes sobre el trabajo productivo, que asignan un papel decisivo al contenido de la actividad laboral. "El punto de apoyo para reunir estos elementos de juicio no lo dan, pues, los resultado materiales del trabajo, ni tampoco la naturaleza del producto, ni el rendimiento del trabajo considerado como trabajo concreto, sino las formas sociales específicas, las relaciones sociales de la producción dentro de las que se realizan" (Ibíd., p.137). Es una definición que "no proviene ni del contenido ni del rendimiento del trabajo, sino exclusivamente de la forma social específica que éste reviste" (Ibíd., p. 138). "El carácter concreto del trabajo y de su producto no guarda de por sí la menor relación con esta división del trabajo en productivo e improductivo" (Ibíd.). "...el contenido de este trabajo no interesa para nada, por el momento" (Ibíd., p. 221). "Esta división del trabajo en trabajo productivo e improductivo no afecta para nada, de por sí, a la categoría específica del trabajo ni al valor de uso en que toma cuerpo su especialidad" (Ibíd., p. 139).

De todo esto se desprende que, desde el punto de vista material, el mismo trabajo puede ser productivo o improductivo (es decir, puede estar o no incluido en el sistema capitalista de producción), según que esté o no organizado en la forma de empresa capitalista. "El obrero de una fábrica de pianos, por ejemplo, es un obrero productivo. Su trabajo no se limita a reponer el salario que consume, sino que su producto, el piano, la mercancía vendida por el fabricante, contiene además del salario, plusvalía. Supongamos, en cambio, que adquiriendo todos los elementos necesarios para ello, una persona, en vez de comprar el piano al fabricante, contrate a un obrero para que se lo construya en su casa. Este obrero sería un obrero improductivo, pues su trabajo se cambiaría directamente por la renta de quien le encargase el piano" (Ibíd., p. 139). En el primer caso, el trabajador que construye el piano está incorporado a una empresa capitalista, y por ende, a un sistema de producción capitalista. En el segundo caso no es así. "Cuando Milton, por ejemplo escribía El paraíso perdido, era un obrero improductivo. En cambio, es un obrero productivo el autor que suministra a su editor originales para ser publicados. Milton produjo El paraíso perdido como el gusano de seda produce la seda: por un impulso. Después de los cual, vendió su producto por 5 mil libras esterlinas. En cambio, el autor que fabrica libros, manuales de economía política, por ejemplo, bajo la dirección de su editor, es un obrero productivo, pues su producción se halla sometida por definición al capital que ha de hacer fructificar". "Una cantante que vende su canto por su propia cuenta es un trabajador improductivo. Pero la misma cantante si recibe de un empresario el encargo de cantar con el fin de hacer dinero para él, es un trabajador productivo, pues produce capital" (Ibíd., p. 220). La forma capitalista de organización del trabajo incluye el trabajo en el sistema de producción capitalista y lo convierte en trabajo "productivo". Todas las actividades laborales que no se realizan en la forma de una empresa organizada sobre principios capitalistas no se incluyen en el sistema capitalista de producción ni son consideradas trabajo "productivo". Tal es el carácter de las actividades laborales dirigidas hacia la satisfacción de necesidades personales (resabios de la economía doméstica natural). Aún el trabajo asalariado, si no es empleado para rendir una plusvalía (por ejemplo, el trabajo de sirvientes domésticos), no es productivo en el sentido de la definición dada. Pero el trabajo de sirvientes no es improductivo porque sea "inútil" o porque no produzca bienes materiales. Como dice Marx, el trabajo de un cocinero produce "valores de uso materiales" (Ibíd., 138), pero es improductivo si el cocinero se contrata como sirviente personal. Por otro lado, el trabajo de un lacayo, aunque no produzca bienes materiales y sea reconocido habitualmente como "inútil", puede ser trabajo productivo si está organizado en la forma de una empresa capitalista. "Los cocineros y los camareros de un hotel serán obreros productivos siempre y cuando su trabajo se traduzca en capital para su patrón, y obreros improductivos si sus servicios representan simplemente la inversión rentas" (Ibíd., p.138) "Obreros productivos de por sí pueden ser, respecto a mí, obreros improductivos. Si mando empapelar mi casa por un obrero que se halla al servicio de un patrón, es lo mismo que si comprase una casa empapelada y diese mi dinero por una mercancía destinada a mi consumo; en cambio, para su patrón, el obrero empapelador es un obrero productivo, puesto que le produce plusvalía" (Ibíd., 222). ¿Debemos entender por esto que Marx sólo reconoce un criterio relativo y subjetivo, y no un criterio social y objetivo, del carácter productivo del trabajo? Creemos que no. Marx sólo afirma que el trabajo de un tapicero, si forma parte de la casa del consumidor-cliente, no está incluido en el sistema de producción capitalista. Sólo se hace productivo cuando se incorpora a la economía de un empresario capitalista.

Por consiguiente, sólo el trabajo productivo organizado sobre principios capitalistas y, por ende, incluido en el sistema de producción capitalista es trabajo productivo. No debe entenderse la producción capitalista en el sentido del sistema económico-social existente y concreto, que no se compone exclusivamente de empresas de carácter capitalistas pues también contiene resabios de formas precapitalistas de producción (por ejemplo, producción campesina y artesanal). El sistema de producción capitalista sólo abarca las unidades económicas constituidas sobre principios capitalistas. Es una abstracción científica derivada de una realidad económica concreta, y en esta forma abstracta representa el objeto de la economía política como ciencia de la economía capitalista. En este, como abstracción teórica, el trabajo del campesino y del artesano no existen. No se considera la cuestión de su carácter productivo. Los artesanos y campesinos "serán vendedores de mercancías y no vendedores de trabajo; su situación no tiene, por tanto, nada que ver con el cambio del capital ni, por consiguiente, con la distinción de trabajo productivo e improductivo, distinción basada pura y simplemente en el hecho de que el trabajo se cambia, en un caso, por dinero como tal dinero, y en el otro por dinero como capital. Aun produciendo mercancías, estos obreros no son productivos ni improductivos, pues su producción no entra dentro del marco del tipo de producción capitalista" (Ibíd., p. 222).

Desde el punto de vista de la definición que da Marx de trabajo productivo, el trabajo del empleado público, de la policía, de los soldados y sacerdotes no puede vincularse con el trabajo productivo. No porque este trabajo sea "inútil" o porque no se materialice en "cosas", sino sólo porque está organizado sobre principios de derecho público y no en la forma de empresas capitalistas privadas. Un empleado de correos no es un trabajador productivo, pero si el correo estuviera organizado en la forma de una empresa capitalista privada que cobrara dinero por la entrega de cartas y paquetes, los trabajadores asalariados de esas empresas serían trabajadores productivos. Si la tarea de proteger las cargas y los pasajeros en los caminos no fuera realizada por la policía estatal, sino por oficinas de transporte privadas que mantuvieran la protección armada mediante trabajadores contratados, los miembros de tales oficinas se transporte serían trabajadores productivos. Su trabajo estaría incluido en el sistema de producción capitalista (por ejemplo, a la ley de las tasas iguales de ganancias para todas las ramas de producción). No puede decirse esto del correo o de la policía, que están organizado sobre principios de derecho público. La labor de los empleados de correos o de la policía no está incluida en el sistema de producción capitalista; no es trabajo productivo.

Como vemos, cuando Marx define el trabajo productivo, se abstrae totalmente de su contenido, del carácter y el resultado concretos y útiles del trabajo. Considera el trabajo sólo desde el punto de vista de su forma social. El trabajo organizado en una empresa capitalista es trabajo productivo. El concepto de "productivo" -como los otros conceptos de la economía política de Marx- tiene un carácter histórico y social. Por esta razón sería sumamente incorrecto atribuir un carácter "materialista" a la teoría del trabajo productivo de Marx. Desde la perspectiva de éste, no se puede considerar como productivo solamente al trabajo que sirve a la satisfacción de necesidades materiales (y no a las llamadas necesidades espirituales). Y en la primera página de El capital Marx escribió: "El carácter de estas necesidades, el que broten por ejemplo del estómago o de la fantasía, no interesa en lo más mínimo para estos efectos" (C., I, p.3). La naturaleza de las necesidades no tiene ninguna importancia. Del mismo modo, Marx no asignó una significación decisiva a la diferencia entre el trabajo físico y el intelectual. Marx habló de esto en un conocido pasaje del capítulo XIV de El capital y en muchos otros lugares. Con referencia a "el trabajo de los ingenieros, de los vigilantes, del director, de los empleados; en una palabra, el trabajo de todo el personal cuya colaboración es necesaria para producir determinada mercancía en una esfera cualquiera de la producción material", afirmó que "estas personas añaden al capital constante su trabajo total, incrementando con ello proporcionalmente el valor del producto" (Historia crítica de la teoría de la plusvalía, tomo I, p. 142). (¿Hasta qué punto es cierto esto para el caso de los banqueros, etc.?) Se supone que lo trabajadores intelectuales son "indispensables" para el proceso de producción y, por ende, que "ganan" retribuciones derivadas de los productos creados por los trabajadores materiales. Según Marx, sin embargo, ellos crean un nuevo valor. De ese valor reciben una retribución y dejan una parte del mismo en manos del capitalista en la forma de valor no pagado, de plusvalía.

El trabajo intelectual necesario para el proceso de producción material no difiere en ningún aspecto del trabajo físico. Es "productivo" si está organizado sobre principios capitalistas. En este caso, es absolutamente igual que el trabajo intelectual esté organizado junto al trabajo físico en una empresa (oficina técnica, laboratorio químico u oficina de contabilidad, en una fábrica) o que esté separado en una empresa independiente (un laboratorio químico experimental independiente que tenga la tarea de mejorar la producción, etc.).

La siguiente diferencia entre tipos de trabajo tiene importante significación para el problema del trabajo productivo: se trata de la diferencia entre el trabajo que "se concreta en valores de uso materiales (Ibíd. p. 143) y el trabajo o los servicios "que no asumen forma objetiva, es decir, que no adoptan, considerados como cosas, una existencia propia, distinta de quienes lo prestan" (Ibíd.), "en los que la producción no puede separarse del mismo acto de creación. Es lo que ocurre con todos los ejecutantes artistas, actores, profesores, médicos, curas, etc." (Ibíd., p. 223). Suponiendo que "todo el mundo de las mercancías, todas las ramas de la producción material, de la producción de la riqueza material, se hallan sometidas, teóricamente o de hecho, al tipo de producción capitalista" (Ibíd.), la esfera de la producción material como un todo está incluida en la esfera del trabajo productivo, es decir, organizada de manera capitalista. Por otro lado, los fenómenos relacionados con la producción no material "representan episodios significantes si los comparamos con el panorama de conjunto. Podemos, por consiguiente, dejarlos a un lado" (Ibíd., p. 224). Así, sobre la base de dos supuestos, a saber, 1) que la producción como un todo está organizada sobre principios capitalistas, y 2) que la producción no material está excluida de nuestro análisis, puede definirse el trabajo productivo como trabajo que produce riqueza material. "Por donde hemos descubierto una segunda característica secundaria del trabajo productivo, distinta de su característica determinante e independiente en absoluto del contenido del trabajo" (Ibíd., p. 224). Es necesario recordar que se trata de una definición "secundaria", que sólo es válida si se aceptan las premisas mencionadas, es decir, si se supone de antemano el trabajo organizado en forma capitalista. En realidad, como el mismo Marx lo señaló con frecuencia, el trabajo productivo en el sentido definido y el trabajo que produce riqueza material no coinciden; divergen en dos aspectos. El trabajo productivo incluye el trabajo que aunque no está encarnado en cosas materiales, está organizado sobre principios capitalistas. Por otro lado, el trabajo que produce riqueza material pero no está organizado en la forma de la producción capitalista no es trabajo productivo desde el punto de vista de la producción capitalista (ver Historia crítica de la teoría de la plusvalía, p. 143). Si no adoptamos la "definición secundaria", sino la "característica decisiva" del trabajo productivo, que Marx define como trabajo que crea plusvalía, vemos que todo rastro de trabajo definido "de manera materialista" queda eliminado de la definición de Marx. Esta toma como punto de partida la forma social (o sea, capitalista) de organización del trabajo. Esta definición tiene un carácter sociológico.

A primera vista, la concepción del trabajo productivo desarrollada en la Historia crítica de la teoría de la plusvalía diverge de la idea de Marx sobre el trabajo de los trabajadores y oficinistas empleados en el comercio y en crédito (Capital, tomo II, capítulo VI, y tomo III, capítulos XVI-XIX). Marx no considera productivo tal trabajo. Según muchos científicos sociales, incluyendo marxistas, éste se negó a considerar productivo este trabajo porque no produce cambios en las cosas materiales. Según ellos, esto es un resabio de las teorías "materialistas" del trabajo productivo. Al referirse a la oposición de la "escuela clásica", para la cual el trabajo productivo, o el trabajo que crea valor (desde un punto de vista burgués, esto es una simple tautología), debe ciertamente estar encarnado en cosas "materiales", V. Bazarov se pregunta con asombro: "¿Cómo pudo Marx cometer tal error después de haber descubierto la psicología fetichista del productor de mercancías con tanto ingenio?" A. Bogdanov criticó las teorías que separan los aspectos "intelectual" y "material" del trabajo, y agregó: "Estas concepciones de la economía política clásica no fueron sometidas por Marx a la crítica que merecen; en general, Marx mismo apoyó esas concepciones".

¿Es verdad que los tomos II y III de El capital están impregnados de esa concepción "materialista" del trabajo productivo que Marx sometió a una crítica detallada y destructiva en la Historia crítica de la teoría de la plusvalía? En realidad, no existe contradicción patente en las ideas de Marx. Éste no renuncia al concepto de trabajo productivo como trabajo organizado sobre principios capitalistas, independientemente de su carácter concreto y útil y sus resultados. Pero, si no es así, ¿por qué Marx no considera el trabajo de los vendedores y los oficinistas organizados en una empresa comercial capitalista como trabajo productivo? Para responder a esta pregunta, debemos recordar que, cuando Marx hablaba de trabajo productivo como trabajo alquilado por el capital en la Historia crítica de la teoría de la plusvalía, sólo tenía presente el capital productivo. El agregado al tomo I de esta obra que lleva como título "La idea del trabajo productivo", comienza con la cuestión del capital productivo. De éste, Marx pasa al trabajo productivo. Este agregado termina con las siguientes palabras: "Aquí no nos hemos referido más que al capital productivo, es decir, al capital directamente empleado en el proceso de producción inmediata. Mas adelante nos ocuparemos del capital en el proceso de la circulación. Y cuando tratemos del capital comercial, veremos hasta qué punto los obreros que trabajan para él son productivos o improductivos". Así, la cuestión del trabajo productivo reposa en la cuestión del capital productivo, es decir, en la conocida teoría del tomo II de El capital sobre "Las metamorfosis del capital y su ciclo". Según esa teoría, el capital pasa por tres fases en su proceso de reproducción: capital-dinero, capital productivo y capital-mercancías. Las fases primera y tercera representan el "proceso de circulación del capital". En este esquema, el capital "productivo" no se opone al improductivo, sino al capital en el "proceso de circulación". El capital productivo organiza directamente el proceso de la creación de bienes de consumo en el sentido más amplio. Ese proceso incluye todo el trabajo necesario para la adaptación de bienes a los fines del consumo, por ejemplo, el almacenamiento, el transporte, el empaquetamiento, etc. El capital en el proceso de circulación organiza la "circulación genuina", la compra y la venta, por ejemplo, la transferencia del derecho de propiedad abstraído de la transferencia real de productos. Este capital supera la fricción del sistema mercantil capitalista, por así decir, fricción que obedece al hecho de que el sistema se halla escindido en unidades económicas individuales. Precede y sigue al proceso de creación de bienes de consumo, aunque está ligado al mismo indirectamente. La "producción de capital" y la "circulación de capital" son independientes en el sistema de Marx y son tratados separadamente, aunque al mismo tiempo Marx no pierde de vista la unidad de todo el proceso de reproducción del capital. Esta es la base de la distinción entre el trabajo empleado en la producción y el empleado en la circulación. Pero esta división nada tiene que ver con una división del trabajo en trabajo que opera cambios en los bienes materiales y trabajo que no posee esa propiedad. Marx distingue entre el trabajo alquilado por el "capital productivo", o más precisamente por el capital en la fase de la producción, y el trabajo alquilado por el capital-mercancías o el capital-dinero, o más precisamente, el capital en la fase de la circulación. Sólo el primer tipo de trabajo es "productivo", no porque produzca bienes materiales, sino porque es alquilado por el capital "productivo", esto es, el capital en la fase de la producción. La participación del trabajo en la producción de bienes para el consumidor (no necesariamente bienes materiales) representa, para Marx, una propiedad adicional del carácter productivo del trabajo pero no el criterio para establecerlo. Este criterio sigue siendo la forma capitalista de organización del trabajo. El carácter productivo del trabajo es una expresión del carácter productivo del capital. El movimiento de las fases de capital determina las características del trabajo que alquilan. Aquí Marx permanece fiel a su idea de que en la sociedad capitalista la fuerza motriz del desarrollo es el capital: sus movimientos determinan el movimiento del trabajo, que está subordinado al capital.

Así, según Marx, es trabajo productivo todo tipo de trabajo organizado en las formas del proceso capitalista de producción o, más precisamente, el trabajo alquilado por el capital "productivo", es decir, capital en la fase de producción. El trabajo del vendedor no es productivo, no porque no produzca valores de cambios en los bienes materiales, sino sólo porque es contratado por el capital en la fase de circulación. El trabajo del payaso al servicio del empresario de circo es productivo aunque no provoque cambios en los bienes materiales y, desde el punto de vista de las exigencias de la economía social, sea menos útil que la labor del vendedor. El trabajo del payaso es productivo porque es empleado por el capital en la fase de producción. (El resultado de la producción, en este caso, consiste en bienes materiales, en chistes, pero esto no modifica el problema. Los chistes del payaso tienen valor de uso y valor de cambio. Su valor de cambio es mayor que el valor de la reproducción de la fuerza de trabajo del payaso, es decir, que su salario y los gastos en capital constante. Por consiguiente, el empresario obtiene plusvalía.) Por otro lado, el trabajo del boletero de un circo, que vende entradas para las funciones del payaso, es improductivo, porque es contratado por el capital en la fase de circulación: sólo ayuda a transferir el "derecho a observar el espectáculo", el derecho a gozar de los chistes del payaso de una persona (el empresario) a otra (el público).

Para una captación exacta de la idea de Marx es necesario comprender con claridad que la fase de circulación del capital no significa una circulación del capital no significa una circulación y distribución "verdaderas", "reales", de productos, es decir, un proceso de transferencia real de las manos de los productores a las de los consumidores, acompañado necesariamente de los procesos de transporte, el almacenamiento, el empaquetamiento, etc. La función de la circulación del capital sólo consiste en transferir el derecho de propiedad de un producto de una persona a otra, sólo es una transformación del valor de una forma mercancía a una forma dinero o, inversamente, sólo una realización del valor producido. Estos son los "gastos de circulación, derivados del simple cambio de forma de valor, de la circulación idealmente considerada" (C., II, p. 121). "Aquí, sólo nos referimos al carácter general de los gastos de circulación que surgen de la metamorfosis puramente formal" (Ibíd., p. 120). Marx demostró la siguiente afirmación: "La ley general es que todos los gastos de circulación que corresponden simplemente a un cambio en la forma de la mercancía no añaden a ésta ningún valor" (Ibíd., p. 132)

Marx distinguió tajantemente entre esta "metamorfosis formal", que es la esencia de la fase de circulación, y la "función real" del capital-mercancías (C., III, p. 265). Entre estas funciones reales Marx incluía: transporte, almacenamiento, "distribución de las mercancías bajo una forma distribuible" (Ibíd., p. 264), "expedición, transporte, distribución, venta al por menor" (Ibíd., pp. 276 y 282). Debe entenderse que la realización formal del valor, esto es, la transferencia del derecho de propiedad sobre los productos, "se limita a servir de vehículo a su realización y con ello, al mismo tiempo, al verdadero cambio de las mercancías, a su paso de unas manos a otras, al metabolismo social" (Ibíd., p. 276). Pero teóricamente, la realización formal, la función genuina del capital en la circulación es en todo diferente de las funciones reales mencionadas que son, en esencia, ajenas a este capital y tienen un carácter "heterogéneo" (Ibíd., p. 276). En las empresas comerciales comunes, estas funciones formales y reales habitualmente se mezclan y entrelazan. El trabajo del vendedor de una tienda sirve a la función real de la conservación, el desempaquetamiento, el empaquetamiento, el transporte, etc. y las funciones formales de la compra y la venta. Pero es posible separar estas funciones tanto en cuanto a personas como en cuanto lugares: "Las mercancías preparadas para ser compradas o vendidas pueden ser almacenarse también en docks y otros lugares públicos" (Ibíd., p. 282), por ejemplo, en depósitos comerciales y de transporte. El momento formal de la realización, la compra y la venta, puede producirse en otra parte, en una "oficina de ventas" especial. Los aspectos formales y los reales de la circulación se separan unos de otros.

Marx consideró todas las funciones reales como "procesos de producción persistentes dentro del proceso de circulación" (Ibíd., p. 282). Son "procesos de producción proseguidos simplemente en la circulación y cuyo carácter productivo se oculta bajo la forma de ésta" (C., II, p. 121). Así, el trabajo que se aplica a estos "procesos de producción" es trabajo productivo que crea valor y plusvalía. Si el trabajo del vendedor consiste en llevar a cabo funciones reales: conservación, transporte, empaquetamiento etc., es trabajo productivo, no porque se encarne en bienes materiales (la conservación no produce tales cambios), sino porque está empeñado en "el proceso de la producción", y por consiguiente es contratado por el capital productivo. La labor del mismo empleado comercial es improductiva sólo si sirve exclusivamente a las "metamorfosis formales" del valor, a su realización, a la transferencia ideal del derecho de propiedad sobre el producto de una persona a otra. La "metamorfosis formal" que se produce en la "Oficina de ventas" y que está separada de todas las funciones reales también exige ciertos gastos de circulación y gastos de trabajo, a saber, la contabilidad, el manejo de los libros comerciales, la correspondencia, etc. (C., III, p. 282) Este trabajo no es productivo, pero, una vez más, no porque no cree bienes materiales, sino porque sirve a la "metamorfosis formal" del valor, a la fase de "circulación" del capital en forma pura.

Aceptando la distinción de Marx entre funciones "formales" y funciones "materiales" (preferimos el término "real", que se encuentra en la obra de Marx; el término "material" puede dar origen a malentendidos), V. Bazarov niega que las funciones formales puedan exigir "la aplicación de un solo átomo de trabajo humano vivo". "En realidad, sólo el aspecto "material" de las funciones del capital-mercancías absorbe trabajo humano vivo. Pero la metamorfosis formal no exige ningún "gasto" del comerciante." No estamos de acuerdo con la opinión de Bazarov. Supongamos que todas las funciones reales, "materiales", se separan de las funciones formales y que los artículos se conservan en depósitos, barracas, etc., especiales. Supongamos que en la "oficina de ventas" sólo se realiza el acto formal de la compra y la venta, la transferencia del derecho sobre la mercancía. Los gastos de equipamiento de la oficina, el mantenimiento de los empleados, los agentes de ventas, la contabilidad, en la medida en que son usados por la transferencia del derecho de propiedad de una persona a otra, son todos "gastos genuinos de circulación", sólo relacionados con la metamorfosis formal del valor. Como podemos ver, aún ésta exige "gastos" del comerciante y la aplicación de trabajo humano que, en este caso, es improductivo, según Marx.

Dirigimos la atención del lector a la cuestión de la contabilidad porque, como afirman algunos autores, Marx negó el carácter productivo del trabajo en la contabilidad, en todos los casos. Sostenemos que tal opinión es errónea. En realidad las ideas de Marx sobre la "contabilidad" (C., II, capítulo IV) se caracterizan por su extrema oscuridad y pueden ser interpretadas en el sentido indicado. Pero, desde el punto de vista de la concepción de Marx del trabajo productivo, la cuestión del trabajo de los contadores no plantea particulares dudas. Si la contabilidad es necesaria para la ejecución de funciones reales de la producción, aunque esas funciones se lleven acabo en el curso de la circulación ( el trabajo del contador se relaciona con la producción, la conservación y el transporte de bienes), entonces la contabilidad se relaciona con el proceso de producción. El trabajo del contador es improductivo sólo cuando realiza la metamorfosis formal del valor, la transferencia del derecho de propiedad sobre el producto, el acto de compra y venta en su forma ideal. Repetimos que, en este caso, el trabajo del contador no es improductivo porque no efectúe cambios en los bienes materiales (a este respecto, no difiere del trabajo del contador de una fábrica), sino porque es contratado por el capital en la fase de la circulación (separada de todas las funciones reales).

Estas distinciones entre funciones formales y funciones reales del capital- mercancías, o entre la circulación en su forma pura y "los procesos de producción que se llevan acabo en el proceso de circulación", fueron aplicadas por Marx en los tomos II y III de El capital. No podemos estar de acuerdo con la opinión de que Marx sólo aplicó esas distinciones en el tomo III, mientras que en el tomo II trata arbitrariamente todos los gastos en el intercambio, como improductivos. V. Bazarov y A. Bogdanov expresaron tal opinión acerca de una importante diferencia entre el tomo II y el III de El capital. En realidad, incluso en el tomo II de El capital Marx sólo relaciona con los gastos incondicionalmente improductivos los "gastos genuinos de circulación", y no todos los gastos de circulación (C., II p. 115). En el tomo II, habla de "procesos de producción" que se realizan en el intercambio y tienen carácter productivo (Ibíd., p. 121). Sin tomar en consideración diferencias secundarias en matices de pensamiento y en la formulación, no hallamos tal contradicción básica entre los tomo II y III de El capital. Esto no significa negar que en el capítulo XVII del tomo III, y particularmente en el capítulo VI del tomo II, haya pasajes discordantes, oscuridad terminológica y contradicciones particulares, pero la concepción básica del trabajo productivo como aquel que es contratado por el capital (aún en procesos complementarios de la producción que se llevan a cabo en la circulación) y del trabajo improductivo como el que sirve al capital en la fase de circulación pura o en la "metamorfosis formal" del valor es muy clara.

A. Bogdanov objeta la división de Marx de las funciones del capital-mercancías en reales (continuación del proceso productivo) y formales (circulación pura) sobre la base de que, en el capitalismo las funciones formales son tan "objetivamente necesarias" como las reales del sistema productivo considerado. Pero Marx no pretendió negar la necesidad de la fase de circulación en el proceso de reproducción del capital. "Él [el agente comprador y vendedor] realiza una función necesaria, ya que el proceso de producción mismo incluye también funciones improductivas" (C., II, p. 117), es decir, la función de la circulación pura. "El tiempo de trabajo que se invierte en estas operaciones [de la circulación pura] se dedica a operaciones que son necesarias en el proceso de reproducción del capital, pero no añade ningún valor" (C., III p. 283). Según Marx, las fases de la producción y la circulación son igualmente necesarias en el proceso de reproducción del capital. Pero esto no elimina las propiedades distintivas de esas dos fases del movimiento del capital. El trabajo contratado por el capital en la fase de la producción y el contratado en la fase de circulación son ambos necesarios, pero Marx sólo consideraba productivo al primero. A. Bogdanov toma la necesidad objetiva del trabajo para el sistema económico considerado como un criterio de productividad. De este modo, no sólo suprime la diferencia entre le trabajo aplicado a la producción y el trabajo, sino que agrega condicionalmente "funciones relacionadas con la actividad militar" a las funciones productivas, aunque las funciones relacionadas con la actividad militar están organizadas sobre la base del derecho público y no de la producción capitalista privada. En oposición a Marx, A. Bogdanov no toma como criterio de su productividad la forma social de organización del trabajo, sino "el carácter indispensable" del trabajo, en su forma concreta y útil, para el sistema económico considerado.

Así, las concepciones de los autores que reducen la teoría del trabajo productivo de Marx a una diferencia entre el trabajo encarnado en cosas materiales y el que no posee esta propiedad deben ser consideradas como incondicionalmente erróneas. Hilferding se acerca a este problema de la obra de Marx. Considera todo trabajo "necesario para el propósito social de la producción, y por ende, independiente de la forma histórica determinada que la producción adopte en la forma social determinada en consideración", como productivo. "Por otra parte, el trabajo que sólo se gasta para los fines de la circulación capitalista, es decir, que se origina en la organización histórica determinada de la producción no crea valor." Algunos pasajes de la obra de Marx (C., II pp. 120 y 124), son similares a la definición que da Hilferding del trabajo improductivo. Pero la definición de Hilferding del trabajo productivo como "independiente de la forma social determinada en la producción" diverge de la de Marx. La concepción de Hilferding, según la cual el "criterio de productividad... es el mismo en todas las formaciones sociales" contradice de plano todo el sistema de Marx. La distinción que estableció éste entre el trabajo contratado por el capital en la fase de producción y el contratado en la fase de la circulación se reflejó y, en parte, se modificó en la concepción de Hilferding.

No nos planteamos si la definición del trabajo productivo que da Marx, basada en el análisis de la forma social del trabajo, es o no correcta, o si las definiciones comunes de los tratados de economía política que se basan en la "indispensabilidad", la "utilidad", el carácter "material" del trabajo o su papel en el consumo personal y productivo, son correctas. No decimos que la distinción de Marx, que se abstrae del contenido de los gastos de trabajo, es más exacta que las ideas más comunes. Sólo afirmamos que la concepción de Marx es diferente de estas concepciones comunes y no está incluida en ellas. Marx dirigió su atención a otro aspecto de los fenómenos, y podemos lamentar que haya elegido el término "productivo" para su enfoque de las diferencias entre el trabajo contratado en la fase de producción y el contratado en la fase circulación. El término "productivo" tiene un significado diferente en la ciencia económica. (Quizá un término más adecuado habría sido "trabajo de producción".)

Last Updated ( 17-12-2010 a las 23:30:33 )
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