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El Partido Socialista, como yo lo quiero[1]
Escrito por Clodomiro Almeyda   
16-06-2010 a las 14:51:21

 

• Un partido que exista y actúe movido por la firme convicción de la vigencia del socialismo, como la única salida viable a los problemas globales que afligen a la humanidad contemporánea, generados esencialmente por el capitalismo que, en la actual versión neoliberal, ha sido incapaz de resolver.
La creciente brecha entre un Norte que concentra las riquezas y un mundo en desarrollo cada vez más empobrecido, los enormes bolsones de miseria en el seno de los países ricos, el deterioro del medio ambiente, el consumismo irrefrenable y el consiguiente despilfarro de recursos que originan el armamentismo y el militarismo y el vacío espiritual en que se encuentra sumido occidente, son problemas, todos, que pueden encontrar solución en el marco de una opción política por la razón, la justicia y la libertad que define al socialismo, y que se enfrenta a las irracionalidades, opresiones e iniquidades de toda índole que caracterizan al capitalismo contemporáneo.
El fracaso de los llamados socialismos reales no compromete los valores socialistas, ya que son consecuencia de una deformación autocrática y burocratizada, de un intento por alcanzar el socialismo a marchas forzadas, aisladamente y en sociedades económicamente atrasadas, sólo en un marco de exagerado centralismo y de ineficiencia operativa, todo lo cual lo colocó, cada vez más, en crecientes condiciones de inferioridad para competir con el capitalismo, más flexible y receptivo a los desafíos de la modernidad.

• Un partido que represente una acción por la justicia y la razón y capaz de levantar una alternativa democrática avanzada frente al neoliberalismo, al populismo demagógico y al testimonialismo contestatario, para que sea apoyada por las grandes mayorías nacionales y encamine a Chile en la dirección del socialismo.

• Un partido que se empeñe por terminar exitosamente la tareas del gobierno de transición, de democratizar profundamente al país, sacando adelante las reformas propuestas de orden constitucional y modificatorias del actual antidemocrático régimen electoral.

• Un partido que promueva, además, un debate nacional destinado a redefinir el rol de las Fuerzas Armadas en la comunidad chilena, concibiéndolas como una fuerza obediente, de una razonable magnitud acorde con las nuevas condiciones mundiales y latinoamericanas y compatible con una racional destinación de los recursos fiscales. Todo, en el contexto de la construcción de una nueva cultura política militar de raigambre democrática, moderna y progresista, adecuada a los tiempos que vivimos.

• Un partido que promueva una política económica para la actual situación nacional que, manteniendo el control sobre los factores macroeconómicos y combatiendo sin reservas los brotes inflacionistas, oriente a la economía nacional en función de las necesidades populares, otorgando la adecuada primacía al gasto social en salud, educación y vivienda y procurando una más justa distribución de los frutos del crecimiento económico en provecho de los sectores populares.

• Un partido cuyo programa económico compatibilice la necesaria inserción de Chile en la economía internacional vía desarrollo de las exportaciones con el mayor valor agregado posible, con la sustitución de importaciones que sea factible producir en el país sin artificiales proteccionismos y le otorgue debida prioridad al proceso de integración económica latinoamericana, profundizando los vínculos de toda índole con los países del Cono Sur, especialmente con Argentina.

• Un partido cuyos planteamientos económicos sepan conjugar adecuadamente los roles del plan y del mercado y de las distintas formas de propiedad, en el marco de una economía mixta que procure optimizar el aprovechamiento de los mecanismos o instituciones capitalistas, en función del desarrollo económico y de las necesidades básicas de la población, con la mira estratégica de ir creando las condiciones para la emergencia del socialismo.

• Un partido cuya política externa refleje la raigambre internacionalista, solidaria y pacifista de los ideales socialistas, que enfatice la histórica dimensión latinoamericanista y bolivariana de la política internacional del partido y, en ese marco, procure aprovechar las amplias posibilidades que se ofrecen para la cooperación internacional con el término de la guerra fría.

• Un partido que denuncie y resista con fuerza los intentos norteamericanos de constituirse en tutor de los pueblos a través de un abierto intervencionismo; que apoye los esfuerzos por coordinar las políticas de los países latinoamericanos, para enfrentar problemas comunes; que establezca sin reservas relaciones diplomáticas con Cuba y que reafirme la tradicional política chilena de solidaridad con los pueblos oprimidos y las víctimas de las represiones, concediendo, desde luego, el asilo diplomático a los perseguidos políticos.

• Un partido que reconozca en un Estado democrático de derecho, fuerte y descentralizado, el principal intérprete de los intereses populares y nacionales, y, en consecuencia, el sujeto político que con perspectivas estratégicas oriente e incentive el quehacer nacional en los diversos ámbitos de la sociedad, en favor de una sociedad siempre más justa, más humana y solidaria.

• Un partido integrado y pluralista, con una autoridad institucional legitimada y fuerte, sin tendencias cerradas que compitan por ganar mayor poder interno, pero sí con fluidas corrientes de opinión que busquen, merced a la discusión, la práctica y el diálogo, consensos que permitan un accionar coherente y eficaz. En síntesis, un partido enriquecido por el diálogo democrático interno y no debilitado por las luchas fraccionalistas.

• Un partido que se esfuerce por actualizar sus posiciones a la luz de los cambios producidos en el mundo y el país en los últimos tiempos, sin que esa necesaria readecuación, que todavía está en desarrollo, signifique el abandono de sus principios fundacionales y la renuncia a su historia y a los símbolos que definen su identidad y personalidad política.

• Un partido moderno y eficaz, conducido por un elenco de cuadros comprometidos y capaces y dotado de una infraestructura material, comunicacional y financiera moderna, eficiente y tecnificada.

• Un partido abierto a la comunidad y puesto a su servicio, que promueva el desarrollo de las organizaciones sociales en el seno del pueblo y no intente aprovecharse de ellas para fines estrechamente partidistas.

• Un partido que continúe esforzándose por hacer converger, en un seno, a las distintas vertientes de izquierda de signo socialista, con miras a robustecer la tendencia a hacer del socialismo chileno el principal actor político del campo popular. Y, en ese contexto, un partido que mantenga un entendimiento estratégico con el PPD, poniendo término a la doble militancia y creando las condiciones para una creciente convergencia entre ambos partidos.

• Un partido que centre su política de alianzas en el fortalecimiento de la unidad de todas las fuerzas democráticas, que se expresan hoy en la Concertación de Partidos por la Democracia y que sirven de sustento al gobierno de transición que encabeza el Presidente Aylwin.

• Un partido que se proponga prolongar y desarrollar la Concertación en el futuro, para continuar dándole al país un gobierno realizador y justiciero que priorice, ahora, el pago de la deuda social contraída con el pueblo, de resultas de la política antipopular de la dictadura militar.

• Un partido que aspire a que, en las próximas elecciones presidenciales, el candidato de la Concertación provenga de las filas socialistas, reflejando la decisiva gravitación de las fuerzas de izquierda y de avanzada democrática en la política chilena.

• Un partido, en fin, que recoja el legado de Salvador Allende, en cuanto compromiso entre la democracia y el socialismo, lealtad al pueblo y a los principios, y ejemplar y permanente llamado a la unidad de las fuerzas democráticas, de izquierda y socialistas, como la más preciada herramienta para dar satisfacción a las legitimas aspiraciones populares y nacionales.

  (1) Artículo publicado en el diario La Nación, el 9 de julio de 1992.

Salvador Allende - Mensaje A La XX Conferencia De La Juventud Socialista De Chile
Escrito por Salvador Allende   
16-06-2010 a las 14:46:21

(CONCEPCIÓN, AGOSTO DE 1971)

Muy estimados compañeros de la Juventud Socialista:

Por compromisos internacionales ineludibles, he debido ausentarme del país y coincide con el importante evento de ustedes. Siento no poder concurrir personalmente a él.

He querido sí dejar un testimonio de mi pensamiento. En primer lugar, para saludarlos a ustedes, queridos compañeros, y a aquellos otros que vienen de distintos países a prestigiar y a hacer más significativa la reunión de la Federación Juvenil Socialista, en su congreso.

Sé perfectamente bien que ustedes tienen que valorar lo que significa que concurran delegaciones de tantos países amigos y hermanos, que traen la experiencia de lo realizado porque hace tiempo que ya ellos forman parte de gobiernos, como es el caso de los países socialistas, o de movimientos populares que luchan tesoneramente por hacer posible que el pueblo llegue al gobierno.

Yo quiero, antes que nada, decir con qué satisfacción en los últimos años, he visto el fortalecimiento ideológico y la preparación de nuestros cuadros juveniles y, cómo, al mismo tiempo, su organización se ha ido expresando en los comités regionales que abarca todo el país. Por eso, sé que van a concurrir 150 delegados, que representan aproximadamente a 15 mil o más militantes, y que, junto a ellos, estarán 50 o más delegados fraternales, en especial mandatarios de la FJS de organismos de masas, sindicatos, federaciones de estudiantes, etcétera. Es decir, creo que éste es el torneo más importante, y es también significativo en lo político, porque es la primera vez que la FJS va a realizar un congreso estando el Partido en el gobierno y siendo Presidente de la República un militante de él.

Yo quiero, entonces, dirigirme a ustedes para señalar el papel trascendente que tiene la juventud en el proceso revolucionario que Chile está viviendo. Me refiero a la juventud elementalmente de la Unidad Popular y me refiero a la juventud chilena también, más allá de las fronteras de la organización que agrupa a los partidos que tienen la base política de la Unidad Popular.

La juventud debe ser base y motor del proceso de cambios.

Y digo esto porque somos un país esencialmente joven; por lo tanto, la juventud debe ser la base y el motor de un proceso de cambios en la sociedad chilena. Una y mil veces lo he dicho, y la juventud tiene conciencia de ello: no hay querella generacional ni en el país ni en el Partido.

Nos sentimos todos militantes de un gran movimiento destinado a realizar la revolución chilena. Nos sentimos todos ubicados en el plano teórico de los que saben que la sociedad capitalista divide a los hombres entre explotados y explotadores, entre oprimidos y opresores.

Por eso, jóvenes, adultos o ancianos que tenemos un mismo pensamiento ideológico, que estamos ubicados en la misma barricada, que luchamos dentro de nuestra realidad por los cambios que, repito, reclama y necesita [... ]

La juventud debe tener conciencia que lo que se ha logrado en Chile -y puedo decirlo yo al margen de lo personal, mejor dicho despersonalizándome- representa un paso decisivo para las masas populares no sólo de nuestro país, sino que del continente.

La juventud, lógicamente, quisiera que los procesos de cambios fueran más acelerados. La juventud, por ser juventud, tiene derecho a la inquietud, pero no a afiebrarse. Pero ser joven implica también una gran responsabilidad: comprender las limitaciones que tiene todo proceso social y la realidad que tiene que enfrentar ese proceso.

Los compañeros de la FJS y los delegados fraternales que vienen de distintos países deben tomar en cuenta que nosotros nos comprometimos frente a un país a poner en marcha un programa y que ese programa tenemos que realizarlo dentro de los cauces jurídicos de la democracia burguesa, y dentro de estas leyes hacer los cambios para establecer las nuevas leyes del pueblo. De allí que, indiscutiblemente, para nosotros haya mayores dificultades, pero también el costo social -y eso nos interesa profundamente- es y será mucho menor.

También la juventud debe entender que la "revolución" no es una palabra y que tentativas revolucionarias ha habido cientos y miles, en distintas latitudes, y son pocos los países que han alcanzado la Revolución.

La juventud debe entender que el socialismo no se impone por decreto, que es un proceso social en desarrollo. Y la juventud sabe que no hay posibilidad de acción revolucionaria sin teoría revolucionaria. De allí, entonces, que mi gran preocupación e interés es que los cuadros juveniles enfrenten la realidad tal como la vivimos y comprendan que ellos deben ser esencialmente el motor movilizador de las masas para el cumplimiento del programa.

Prepararse políticamente para ser guías de los sectores populares.

La juventud debe prepararse para enfrentar los obstáculos que encontraremos en el camino que hemos emprendido. Debe educarse políticamente más y más, para llevar su voz, su aliento y su crítica, de tal manera que los sectores populares encuentren precisamente en los cuadros juveniles, el guía que pueda indicarles cuál ha de ser el camino que tenemos que seguir.

Pienso que es indispensable, entonces, que haya concordancia entre la acción de la juventud y la de los partidos políticos que forman parte de la Unidad Popular. Y de la juventud, para captar, atraer a otros sectores juveniles que, no militando en nuestras agrupaciones políticas, pueden y deben contribuir al proceso de cambios que imperativamente Chile reclama.

Capacitarse, además, en el dominio de una técnica o profesión para la construcción de la sociedad socialista.

Muchas veces he sostenido que la juventud tiene una doble misión: actuar y prepararse para actuar. La juventud tiene que capacitarse no sólo políticamente, sino en el conocimiento de una técnica, de una carrera, de una profesión. La juventud debe entender perfectamente bien que nosotros sabemos que ellos, los jóvenes, serán, en definitiva, los que tendrán en sus manos la construcción de la sociedad socialista.

Debe pensarse que los jóvenes ya actúan e influyen en sus propios partidos y en el seno del gobierno. He dicho que este país es un país con predominio de gente joven, y es esta misma gente joven la que pesa en los partidos; y la mayoría de los dirigentes de los partidos, especialmente en el caso de nuestro Partido, son hombres jóvenes.

Estar a la altura de nuestra tremenda responsabilidad sin perder el sentido de la táctica ni desconocer las dificultades.

Por eso es que yo llamo a mis compañeros militantes de la FJS para que, como organización, estén a la altura de la tremenda responsabilidad que tienen. Son el partido mayoritario de gobierno -el Socialista- y la juventud debe ser, lo repito, el gran factor dinámico de las transformaciones. Pero no perdiendo el sentido de la táctica ni desconociendo las dificultades. Pensando que día a día, el enfrentamiento se hace en cada minuto, por así decirlo, entre los sectores que defienden el status y los que queremos abrir el camino al socialismo.

Autocrítica de verdadero contenido revolucionario.

La Juventud Socialista tiene una tremenda responsabilidad. Primero, la de cohesionar, la de mantener férrea su unidad, de no dejarse penetrar por personalismos, la de hacer imposible el trabajo de grupos que destruyan el concepto de la responsabilidad común que tiene la juventud. No concibo una Juventud Socialista que no tenga la fuerza moral de poder discutir los problemas con pasión, pero con respeto para cada uno de sus integrantes. No concibo una Juventud Socialista marcada por el recelo; pienso que no puede existir una Juventud Socialista en donde no haya la limpieza suficiente para que la autocrítica tenga el verdadero contenido revolucionario que debe tener, al margen de todo personalismo.

El futuro del proceso revolucionario descansa en la Juventud Socialista.

Si la Juventud Socialista comprende que en ella descansa el futuro del proceso revolucionario chileno -que este proceso tenemos que llevarlo, como lo decía hace unos instantes, por los caminos que voluntariamente hemos escogido, porque corresponden a la realidad de nuestro país-, nosotros podremos tener la certeza, entonces, de que los enemigos del pueblo se enfrentarán a una Juventud Socialista que, siendo férrea en su organización, en su concepción estratégica y táctica, y siendo muy firme en sus postulaciones ideológicas, sea también un factor de nexo, de vínculo, con el resto de las otras juventudes.

Nada de dogmatismo, de sectarismo, de tendencia hegemónica. Respeto, camaradería, aprecio, diálogo con las juventudes de los otros partidos y movimientos que integran la Unidad Popular.

Es por eso, compañeros, que al terminar mis palabras, quiero decirles una vez más: Lo que hemos alcanzado en Chile es un paso trascendental. Le interesa no sólo a los chilenos, fundamentalmente a los obreros, a los estudiantes, a las dueñas de casa, a los empleados, los técnicos y los profesionales. El Gobierno Popular que el pueblo conquistó el 4 de septiembre de 1970 es un hecho de importancia más allá de las fronteras nuestras. Son millones y millones de seres humanos que miran la experiencia chilena, experiencia que indiscutiblemente tiene características propias, que rompe un poco los esquemas, pero cuyo contenido nadie puede negar: que es y será el de hacer las transformaciones; que las estamos haciendo dentro de un marco que nosotros mismos aceptamos, es cierto, pero que vamos al socialismo, también es cierto.

De allí, entonces, que yo reclame, como el Compañero Presidente, de parte de mis compañeros jóvenes, de parte de las juventudes, de la FJS, cuya trayectoria de lucha y sacrificio constituye las páginas más trascendentales y heroicas de la vida partidaria, que comprenda perfectamente bien la gran responsabilidad que implica ser joven y ser joven socialista en este minuto de Chile y en esta hora del mundo.

_____

Fuente: Archivo Salvador Allende, Tomo 2, "Las tareas de la juventud", páginas 37 - 41, Universidad Pedagógica Nacional, México D.F., 1990.

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Escrito por Salvador Allende   
12-06-2010 a las 07:34:58

 

"Los hombres y los pueblos sin memoria de nada sirven; ya que ellos no saben rendir culto a los hechos del pasado que tienen trascendencia y significación; por esto son incapaces de combatir y crear nada grande para el futuro"

(Salvador Allende. Discurso en la Cámara de Diputados.1939).

 

 

Última actualización ( 07-10-2011 a las 04:07:57 )
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