|
Camarada
Secretario General del
PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE
Carlos Altamirano Orrego
Estimado camarada:
Desde el suelo de nuestra Patria saludamos
muy fraternalmente a Uds. como de la misma manera a todos los militantes del
Partido que se mantienen fieles a la causa revolucionaria del socialismo
chileno y que como consecuencia de la sangrienta represión fascista que
enfrentamos, se encuentran momentáneamente alejados de la tierra natal y de la
primera línea de combate en contra de la fiera militar fascista.
Están en nuestro poder los siguientes documentos:
Planteamientos del Secretario General sobre cuestiones Primordiales de
Definición Política y Orgánica; informe del Secretariado Exterior 3 - 4 y 5 del
mes de Septiembre de 1976; Minuta sobre Problemas de Dirección Interior y Cuestiones
del Partido (Julio de 1976) ; Circular fechada en Berlín, de Septiembre. de
1976 donde se nos comunica los acuerdos del Secretariado Exterior; y Circular
donde se recuerda a los militantes del Partido en el exterior que el 15 de
Diciembre se cumple el plazo para que acaten las resoluciones del Secretariado
Exterior. Queremos aclararle que por primera vez desde hace más de tres años
recibimos correspondencia escrita de los miembros de la Dirección del Partido
que se encuentran en el exterior y esto es a nuestro entender un paso muy
positivo pues, abre las puertas a un diálogo franco y leal, profundo, crítico y
autocrítico capaz de unir férreamente al Partido en torno a los principios
inmortales y victoriosos del marxismo-leninismo, del internacionalismo
proletario y de los intereses supremos, inviolables e intransables de la
Revolución Proletaria y Popular chilena.
La Comisión Política de la Coordinadora
Nacional de Regionales del P.S. de Chile, ha estudiado con detención los
documentos señalados y entrega clara y honestamente su opinión al Secretario
General y a todos los militantes del Partido del interior y a los que se
encuentran en el exilio. Esperamos que las opiniones vertidas aquí se tomen
como un aporte y un esfuerzo de nuestra parte para la solución concreta de los
problemas partidarios y no como una posición de ambición de poder y de mando
que en el fondo sería una postura divisionista y ese no es nuestro criterio.
Por lo demás,, ocupar un puesto dirigente en el Partido a cualquier nivel o el
sólo hecho de ser militante activo en el interior del país, en las duras
condiciones de la ilegalidad y de la más sangrienta represión significa ser, un
seguro candidato a la detención, a la tortura y a la muerte y eso lo tenemos
muy claro y lo aceptamos llenos de fervor revolucionario los militantes del
Partido que nos encontramos en la primera línea de combate en el interior del
país junto a nuestra clase y a nuestro pueblo. No puede verse de ninguna manera
en nuestra actitud la ambición de Poder ni el oportunismo»
I LA REALIDAD PARTIDARIA DE HOY.-
Estamos de acuerdo que "No constituye
un secreto... que en el seno del Partido, tanto dentro como fuera de Chile, se ha
ido gestando hace algún tiempo una situación insostenible, claro y
profundamente anómala que no solamente entorpece y frustra nuestras acciones
políticas, sino que ha llegado al punto de representar una amenaza tangible a
nuestra Unidad Interna", y que ha llegado el momento..."de enfrentar
resuelta y responsablemente las dificultades existentes, señalando las vías
para la solución"... y que "se trata... de una unidad de principios, de
una unidad mandato de nuestra historia y nuestros mártires, así como de la
inmensa mayoría de nuestros militantes".... y que "El Partido debe
reafirmar creadoramente su personalidad doctrinaria y política"... y que
"'La división del P.S. de Chile representaría un golpe político, orgánico
y moral devastador para los patriotas y resistentes del interior"... y un
obsequio gratuito a la dictadura y al imperialismo...y fuente de desconcierto
para todas las fuerzas revolucionarias y progresistas del mundo, ocasionando un
daño irreparable a la solidaridad de nuestro pueblo y que estamos ante un
momento de decisiones insoslayables en el que cada dirigente y cada militante
debe asumir sus responsabilidades
He aquí expuestos los principales problemas
que preocupan a los militantes socialistas del interior y en el exilio y a
nuestros amigos y aliados. De la solución correcta de ello sobre la base de sus
principios revolucionarios del Partido y su aporte a la causa de los
trabajadores y de nuestro Pueblo,
Sería grave error pensar que sólo en los
últimos tiempos, después del golpe militar "se ha ido gestando una
situación profundamente anómala" en el Partido; plantear así las cosas
sería desconocer la rica historia del Socialismo chileno y su evolución firme y
sostenida, al calor de la lucha política y de masas; a las posiciones
revolucionarias del proletariado; así de un Partido de todo el Pueblo como se
proclamaba en sus albores, hasta llegar a declarar en el Título I Art. 10 de
sus Estatutos que: "El PS de acuerdo a su doctrina, sus principios
marxistas-leninistas y su programa, expresa y representa los intereses de la
clase obrera y de las masas explotadas de Chile en su lucha histórica por
derribar el régimen capitalista vigente y construir una sociedad socialista".
"En esta condición, en la vanguardia revolucionaria de los trabajadores,
su instrumento fundamental de lucha y su destacamento más abnegado, resuelto,
dinámico y consiente contra el sistema actual". Sin embargo, a pesar de
estas y otras contundentes declaraciones de principios expuestas por el Partido
con tanta claridad en sus Fundamentos Políticos y Estatuto, prevalecían en su
seno la dispersión ideológica, política y orgánica, así bajo el manto de la
"democracia interna" y "del libre juego de las tendencias"
se permitía la existencia de ideologías extrañas a la ideología del
proletariado, esto motivaba a la vez fuertes y violentas luchas intestinas que
desembocaban en la formación de poderosos grupos fracciónales y caudillistas;
de esta manera aparecieron los guatones y guatapiqueros, los Elenos y los
Trosko; los partidarios de la Vía Violenta y los de la Vía Chilena; los
partidarios del brazo armado, y los del Partido Armado; los partidarios de este
o aquel dirigente, entre antiguos y nuevos militantes, en esa lucha sin
principios, estéril y paralizante, todas las armas eran empleadas contra el
"adversario", había que obtener la "victoria" por cualquier
medio. Muchas veces esas "tendencias" se unieron para repartirse
órganos de Dirección del Partido en sus torneos nacionales o a otros niveles.
Ese liberalismo pequeño-burgués que nada tiene que ver con el centralismo
democrático y la disciplina socialista expuesta en los fundamentos Políticos y
los Estatutos del Partido echó raíces profundas e hizo escuela en la
organización. En esas condiciones nos encontró el golpe militar y es la causa
fundamental, según nuestra opinión que el Partido no haya estado verdaderamente
preparado para resistirlo y encabezar y dirigir las luchas de las masas y
derrotar al enemigo. Esa es la razón que el Partido no haya tenido ninguna
preparación para el trabajo clandestino e ilegal a pesar que se previa esa
posibilidad en sus fundamentos políticos, en el N° 14 que trata "Sobre la
estructura y la lucha en la ilegalidad". El bajo nivel ideológico del
Partido, especialmente sus bases proletarias impidió llevar una lucha más a
fondo contra ese liberalismo que es una de las más peligrosas manifestaciones
de la ideología burguesa en los Partidos Políticos del proletariado y las
funestas consecuencias en el orden interno y en la capacidad de lucha del
Partido. Esa falta de firmeza ideológica y claridad política, el desconocimiento
de las leyes de la revolución y como consecuencia directa de la desconfianza en
las masas trabajadoras y de su capacidad de recuperación y de lucha
favoreciendo en última instancia la dispersión partidaria y la marcha al exilio
de un importante número de dirigentes de todos los niveles. Lo que ocurre hoy
en el Partido no puede buscarse de manera alguna y como consecuencia exclusiva
del golpe militar, lo que éste hizo fue poner al desnudo en toda su trágica
realidad las debilidades, fallas errores y contradicciones internas de que
adolecíamos como Partido Revolucionario del Proletariado. Lo que ocurre hoy en
el partido tenemos que buscarlo y explicarlo en su profunda y rica historia
política. En consecuencia, la solución de los problemas internos que nos preocupan
a todos los militantes socialistas, no hay que buscarlo en simples y puras
medidas coercitivas y burocráticas; de plazos más o de plazos menos. El
problema es más de fondo, es esencialmente ideológico, es un problema político,
-o se impone y triunfa en toda la vida del Partido y en todos sus niveles la
ideología del proletariado y se derrota total y definitivamente todo vestigio
de la ideología burguesa y se aparta de su interior a sus agentes o los males
del Partido continuarán agravándose. Aquí no puede haber término medios -o ideología proletaria o ideología burguesa en
la vida del Partido.- No basta declararse marxista-leninista, tenemos que vivir
luchar y morir como políticos al servicio de la causa proletaria, como
marxistas- leninistas, esto es individual como colectivamente. Estamos pues de
acuerdo con Ud. cuando dice que "Se trata de una unidad de principios, de
una unidad mandato de nuestra historia y nuestros mártires, así como de la
inmensa mayoría de nuestros militantes"... y "que el Partido debe
reafirmar creadoramente su personalidad doctrinaria y política". Hoy más que
nunca, después del sangriento golpe militar fascista y de la rica experiencia
revolucionaria que estamos viviendo, están las condiciones para alcanzar los
objetivos planteados. No desaprovechemos esta magnífica oportunidad histórica.
II. ALGUNOS PROBLEMAS DE LA ESTRATEGIA Y LA
TACTICA DEL PARTIDO
En el punto I de las "PREMISAS
POLITICAS BASICAS" el camarada Altamirano sostiene como principio rector
de su gestión:
"El Partido Socialista de Chile es un
Partido Marxista- Leninista".
La Coordinadora Nacional de Regionales
sostiene que efectivamente el P, se define en sus Estatutos como Marxista-Leninista,
pero esto no debe hacernos desconocer la realidad histórica del Partido, sus
profundas contradicciones entre teoría y práctica, entre lo estatuido y
declarado en sus torneos y lo que la realidad nos muestra a diario.
Plantear que el Partido ya tiene el
carácter máximo como organización política de la clase, es plantear que esta
dura lucha por transformar al Partido Socialista en verdadera vanguardia del
proletariado ya ha terminado, y que la lucha y discusión partidaria debe
cambiar de rumbo o cesar. Creemos que es un error histórico paralizar el
proceso partidario interno, evitando la discusión ideológica y dando por
superados todas las debilidades y errores del socialismo chileno. La lucha
interna partidaria ideológica y política debe continuar dirigida y centrada a
profundizar y enriquecer la calidad de la organización superando en la lucha
misma las debilidades, errores y desviaciones que permita la superación
cualitativa de los militantes en cuadros combatientes por la Revolución.
Los militantes que en el interior
combatimos diariamente contra la dictadura no aceptamos que se nos diga desde
el exterior que el P. ya es Marxista-Leninista en circunstancias que todavía no
se ha superado totalmente la crisis de dirección, todavía no tenemos un
programa partidario, todavía no se estatuye sobre la nueva realidad y cuando
todavía luchamos en contra de sectores que al interior del partido se definen y
luchan por posiciones ajenas a los principios aprobados en los Congresos.
Mientras no se solucione estos problemas y se superen correctamente
utilizando las herramientas de la crítica, la autocrítica, la lucha ideológica
y los métodos proletarios, el Partido no se habrá depurado lo suficiente de sus
elementos anti-partido y aún no se habrá convertido en lo que sus estatutos
declaran ser.
Nuestra lucha, la lucha de la Coordinadora,
la lucha de los socialistas revolucionarios al interior del partido es
precisamente por transformar cualitativamente a este instrumento de la clase en
su destacamento de avanzada y dirección para el combate decisivo. Debemos para
ello utilizar el Leninismo como guía para la reconstrucción partidaria la
aplicación irrestricta de sus normas, sin aceptar presiones
exteriores-burocráticas será la pauta orientadora de los socialistas que se han
trazado la tarea de transformar al antiguo Partido Socialista en un partido de
Cuadros, Revolucionario y Vanguardia del Proletariado.
Luego en el Punto 2 agrega que: "El
Partido tiene profundas raíces nacionales". Estamos de acuerdo en ello y
es esto lo que al Partido lo hace jugar un papel protagónico en la lucha del
pueblo chileno; ya que su clase y su pueblo ven el él y esperan de él la
conducción correcta y segura en su proceso de liberación. Y sus militantes y
los núcleos del partido son esas raíces de que se compenetran profundamente en
el seno y en la lucha de su pueblo y de su clase.
A continuación dice: "el método y la
teoría marxista-leninista son sus herramientas y fuente de inspiración para
interpretar y transformar la realidad histórico-social". El P. para lograr
sus objetivos de interpretar y transformar la realidad ha definido como su
método y su teoría al Marxismo-Leninismo como la doctrina científica del
proletariado; pero para los revolucionarios "la transformación de la
sociedad" está dada por la consecuente aplicación de los principios a la
realidad histórica político-social donde se encuentran luchando. El
revolucionario, se desarrolla y fortalece en la medida que la teoría que
ilumina su acción la aplique consecuente y creadoramente y la comprobación en
la práctica de lo correcto de sus ideas y principios, determinar el
acrecentamiento y aceramiento de su conciencia y su "inspiración".
UNIDAD ORGANICA Y POLITICA DE LA CLASE
OBRERA
El camarada Altamirano sostiene en el punto
3 que la lucha por forjar la unidad orgánica y política de la clase le ha
permitido al P crecer y madurar. Esto es indudable ya que el partido es de la
clase y la lucha por su unidad ha influido y determinado su desarrollo.
Y agrega que la unidad orgánica se centra
en la CUT, y que la unidad política se expresa en la unidad estratégica PS-PC.
Respecto a la unidad orgánica de la clase
es y debe ser uno de los objetivos que inspiren el trabajo de masas del P. La
CUT fue el instrumento máximo que la clase consiguió conquistar para su unidad,
pero este instrumento se burocratizó, fue mañosamente manejado y en los
momentos más difíciles de Septiembre no funcionó, dejando de manifiesto sus
debilidades y el carácter superestructural que se le había dado. Ahora bien, la
unidad orgánica de la clase no se consigue ni se logrará si no existe una
unidad política o ideológica que la garantice, expresada ésta en una alianza de
los partidos que luchan y propugnan los objetivos estratégicos del
Proletariado.
En relación a la unidad política de la
clase, ésta debe expresarse en una alianza estratégica de las fuerzas que
levantan la estrategia de la revolución socialista.
Es importante la unidad PS-PC a todos los
niveles y lucha por ella, pero ésta debe cimentarse sobre la unidad de los
principios marxistas-leninistas, acerca de las fuerzas fundamentales de la revolución,
la hegemonía proletaria en el frente de clases, la vía revolucionaria para la
toma del poder y la construcción del socialismo en un proceso único, sin etapas
ni consolidaciones prematuras. Creemos que sobre la base de estos principios
debe forjarse la verdadera unidad con el Partido Comunista.
En los fundamentos políticos, en los
Estatutos del Partido, y en la Política de Frente de Trabajadores están
expuestos en líneas generales los objetivos estratégicos del PS. Ud. camarada
Altamirano en carta dirigida al Secretario General del PC, compañero Luis
Corvalán con fecha 13 de Febrero de 1973, exponiendo algunos lineamientos
básicos de nuestra concepción estratégica decía:"El PS concibe el proceso
revolucionario como una marcha ininterrumpida, sin etapas ni consolidaciones
prematuras dentro del actual sistema capitalista, dirigida a conquistar la
totalidad del poder por los trabajadores para realizar en forma simultánea las
tareas democráticas aún pendientes y las nuevas tareas socialistas. En esta forma,
el proceso asume desde su inicio, un carácter Socialista. Este objetivo
estratégico está contemplado en el Programa Básico de Gobierno de la Unidad
Popular, el cual caracterizó a Chile como "un país capitalista dependiente del
imperialismo" y por eso, se pronuncia por "terminar con el dominio de
los imperialistas, de los monopolios y la oligarquía terrateniente e iniciar la
construcción del Socialismo en nuestro país".
"Esta tarea corresponde históricamente
a la clase obrera y demás explotados, los cuales encuentran su mayor
resistencia en la burguesía nacional al servicio del imperialismo. Por eso toda
tendencia a buscar entendimiento con grupos políticos de la burguesía, como la
Democracia Cristiana, para resolver mediante el juego político tradicional los
conflictos que genera la lucha de clases, daña el curso ascendente del proceso,
inevitablemente sujeto a las leyes generales de la revolución".
Más adelante agrega Ud.: "Lo que no
podemos aceptar, sin caer en lamentables ilusiones, es la posibilidad de
agrupar al 90% de los chilenos en torno al gobierno-popular, a través de compromisos
con partidos que sirven a la burguesía y al imperialismo, sin tranzar aspectos
esenciales del Programa. Pensar en esta última forma significaría reeditar
experiencias ya agotadas, desde el año 1938 a esta parte, promoviendo alianzas
inspiradas en el esquema teórico que disocia en dos etapas el desarrollo revolucionario
en los países dependientes -la fase democrático- burguesa y la fase socialista-
correspondiente en la primera a la burguesía nacional o a sectores
"progresistas" de ella un rol importante, aunque no directivo. Este
esquema, como es sabido, ha sido superado por la experiencia histórica".
"LOS SOCIALISTAS QUEREMOS HABLAR CLARO AL
RESPECTO. PARA ESO NADIE CONTARA CON NOSOTROS".
Estos planteamientos emitidos en Plena
Unidad Popular, a nuestro juicio son correctos, conservan plena validez y los
seguimos manteniendo hoy muy en alto.
El carácter de la alianza con el PC tiene
su escollo en estos principios estratégicos. En la medida que la lucha
ideológica no se profundiza, ni se expanda especialmente a las bases estaremos
permitiendo la coexistencia de dos posiciones políticas para el proletariado:
la revolucionaria y la revisionista (expresada esta última en su proyecto reformista).
En esto debemos ser muy claros, mientras el reformismo no sea derrotado y
extirpada su influencia en el movimiento popular la alianza con el PC no habrá'
alcanzado un carácter estratégico.
Por otra parte la unidad de la clase obrera
no necesariamente se consigue uniendo superestructuraImente a los partidos con
influencia en ella. La unidad que no baja a las bases de la clase misma no es
unidad sino un simple Pacto o Alianza. La unidad de la clase se consigue
entonces uniendo a la clase obrera en torno a la estrategia insurreccional para
la toma del poder, en un proceso de maduración o intensa lucha ideológica
depurándose y decantando posiciones a su interior, hasta lograr la hegemonía de
la posición revolucionaria en su seno.
EL FRENTE Y LA HEGEMONIA PROLETARIA
Más adelante en el punto 8 se nos dice que
"El Partido Socialista no impone como condición a priori para la
constitución de un frente antifascista el acatamiento de la dirección y
hegemonía proletaria, por parte de las demás fuerzas antifascistas.
Acá estamos en presencia de dos cuestiones
que son anti-partido; una es de carácter del frente y la otra es la dirección y
hegemonía de éste. Veamos al respecto lo que dicen las tesis de Chillán
aprobadas en esta ciudad los días 24, 25 y 26 de Noviembre de 1967. Tesis 4:
"La política del Frente de Trabajadores propugna la unidad de acción del
Proletariado, Campesinos y clases inedias pobres, bajo la dirección del
primero. El Frente de Trabajadores se ve reforzado por la incorporación de
sectores estudiantiles y de intelectuales revolucionarios a la lucha política
por el Socialismo".
La tesis es clara y es resolución de
congreso del PS por lo tanto no es que el partido no imponga la hegemonía del
proletariado, sino que es Ud. camarada el que no la impone, olvidándose de las
resoluciones de Chillán. Para los socialistas, de acuerdo a las Tesis del
Frente de Trabajadores, el frente a constituir tiene un carácter estratégico:
no tiene solamente el carácter antifascista que se le asigna, ya que nuestra
lucha no se paraliza con la eliminación del fascismo, ni tampoco entra a
consolidarse prematuramente en esa etapa. Como es definido en Chillan, el
frente es por el Socialismo, aunque su primera tarea sea derrocar la dictadura.
De ahí que la hegemonía del proletariado sea un requisito esencial para la
alianza de clases.
Esta hegemonía no es que se imponga a
priori sino que es el fundamento que garantiza la estrategia revolucionaria, de
allí su importancia de principios. Por supuesto, ella no se logra por
imposición, sino que se obtiene por la coherencia del proyecto político
histórico del proletariado y por su capacidad para conducir a los demás
explotados a la toma del poder, como por su firmeza para ejercerlo.
Es en esta perspectiva revolucionaria, que
debe plantearse la lucha por el derrocamiento de la dictadura militar fascista
a través de la insurrección de las masas organizadas.
EL DERROCAMIENTO DE LA DICTADURA
En el informe del camarada Altamirano se
plantea que: "El Partido en la presente etapa tiene como objetivo
inmediato, derribar a la JMF".
Estamos de acuerdo en que este es el
objetivo inmediato. El problema es que no se dice COMO se derribará. Luego
agrega: que esto se da "en el marco de una concepción táctica que tienda a
asegurar la hegemonía política para el movimiento popular presentado por la UP."
En primer lugar el derrocamiento de la
dictadura no está enmarcado en una concepción táctica, sino que está
determinado por la concepción global revolucionaria de carácter estratégico que
es la toma del poder por el proletariado, la destrucción del sistema
capitalista y la construcción del socialismo. Derrocar a la dictadura es el
primer paso en esa concepción global por ser el escollo inmediato. Después de
superado este objetivo se continúa la marcha en forma ininterrumpida.
En segundo lugar está el COMO. La dictadura
será derrocada por la fuerza organizada de las masas hegemonizadas por el
proletariado y vanguardizadas por el partido de la revolución, en un proceso
insurreccional armado que dé paso a la toma del poder total.
En tercer lugar no se trata de asegurar la
hegemonía de la UP.; sino de asegurar, como hemos dicho, la hegemonía
proletaria en el proceso única garantía que lo haga irreversible.
Hoy como ayer no puede pensarse en
conciliación y componendas "con partidos que sirvan a la burguesía y al
imperialismo", sin tranzar los
objetivos estratégicos del proletariado y de las masas populares. Plantearse el
derribamiento de la dictadura fuera de esa perspectiva estratégica revolucionaria
es caer en la conciliación de clases, es apaciguar y castrar la lucha independiente
y revolucionaria del proletariado, es por último limitar la lucha sólo al
derribamiento de la junta y reemplazarla por un gobierno de "democracia
restringida" tipo Frei o como lo dice ambiguamente la declaración de la UP
del 11 de Septiembre en Berlín: ..."para establecer un gobierno
democrático, revolucionario y antifascista, para terminar con el control
policial de la vida de los chilenos, liquidando los aparatos de represión
recuperar las riquezas básicas del país y poner en marcha un programa que
apunte a la realización de un nuevo proyecto histórico".
En otras palabras, volver al régimen
democrático-burgués imperante hasta antes del 11 de Septiembre del 73, con toda
su secuela de explotación, de hambre y de miseria para el pueblo, pero con
"amplias libertades democráticas", donde las masas explotadas pueden
seguir entreteniéndose y jugando a las elecciones. La lucha por el socialismo
queda para otra "etapa" porque "el socialismo no es posible sin
el consenso mayoritario del pueblo", como dice la declaración UP antes citada. Es decir, todo el sacrificio de
los trabajadores y del pueblo, sus miles de presos y torturados en los campos
de concentración del fascismo, sus miles de desaparecidos y muertos, sus
huérfanos y viudas que cubren todo el territorio nacional, todo eso sería para
volver al pasado.
Eso no lo permitiremos los socialistas. Si
lo aceptamos traicionaríamos nuestros principios y el "mandato de nuestra
historia y nuestros mártires". Y eso no lo haremos jamás.
POSICION FRENTE A LA DEMOCRACIA CRISTIANA
Nos parecen extraños y contradictorios sus
planteamientos sobre la DC, expuestos en su informe y aprobado por el
"secretariado Exterior". Se reconoce, dice Ud. "la supremacía,
al interior de la DC del sector decididamente pro capitalista y pro
imperialista". Sin embargo, se propicia (..como justa una política
tendiente a lograr acuerdos concretos y acciones comunes con la cúpula
dirigente de la DC a objeto de impulsar
la actividad antidictatorial, favorecen simultáneamente la adopción de iniciativas
en la base social, con el fin de robustecer en su interior las corrientes
democráticas, antiimperialistas y antimonopólicas
Desde luego la DC no ha cambiado ni un
milímetro en su carácter de partido burgués defensor a ultranza del régimen
capitalista, por eso y no por otra cosa conspiraron contra el gobierno popular
y apoyaron el golpe militar; por eso hombres de sus filas recorrieron los foros
internacionales defendiendo a la junta militar asesina; por eso muchos de sus
militantes participan en tareas de gobierno "cooperando
desinteresadamente" con los verdugos del pueblo.
Ud. camarada, decía el 11 de Enero de 1973
desde la tribuna del Caupolicán: "Frei y Jarpa son los mismos. Ambos
tienen una mentalidad reaccionaria, ambos representan por igual los intereses
de los grandes monopolios y el imperialismo".
"La gran alternativa histórica en
Chile y América Latina es bien clara: Socialismo o Fascismo. Jarpa y Frei representan
al fascismo'". Y más adelante agregaba: "A Frei se le cayó la careta
de reformista y aparece tal como ha sido siempre: un reaccionario más; un
representante de la burguesía, servidor incondicional del imperialismo".
Ahora bien, Frei y el freísmo no han
cambiado, siguen tan reaccionarios como siempre, con un odio zoológico a la
clase obrera y a su teoría revolucionaria, ellos al igual que la junta militar
quieren destruirnos para salvar el régimen burgués -capitalista, occidental y
cristiano (según ellos) así lo demuestran sus últimas y diarias actitudes, sólo
divergen en el método. Frei es una de las cartas de reserva de la burguesía
chilena y el imperialismo yanqui. Ellos componen desde hace tiempo la cúpula
dirigente de la DC e imponen su política reaccionaria y antipopular. Con ellos
no vamos ni a misa, sería confundir a las masas de nuestro pueblo, sería
rebajar y tranzar nuestros objetivos estratégicos. Si otros están ansiosos de
"aliados" y quieren marchar con cuanto "bacalao" reaccionario
encuentren en su camino; si quieren contraer alianzas híbridas y confucionistas
a espaldas de las masas y contra su voluntad, que lo hagan, están en su
derecho.
Los socialistas hoy como ayer
"queremos hablar claro al respecto". Para eso nadie contará con nosotros.
Sin embargo, sería un error no ver en el
interior de la DC la existencia de fuertes corrientes democráticas
progresistas, incluso algunas más avanzadas que aceptan un tipo de socialismo.
Durante el gobierno popular muchos
trabajadores DC participaron con entusiasmo en los comités de vigilancia de las
industrias y montaron guardia junto a los de la UP; y juntos también desfilaron
en las concentraciones de apoyo y defensa del gobierno popular.
Gran número de DC de base han sido
detenidos, flagelados y llevados a los campos de concentración de la dictadura,
otros han sido violentamente despedidos de sus trabajos, lanzados al hambre
junto a su familia. Con esos sectores de la DC -que son la mayoría de sus
bases- debemos marchar sin vacilaciones ni sectarismos. A ellos debemos
tenderle la mano fraternalmente, dialogar con ellos, explicándoles los
objetivos del movimiento popular, incorporándolos orgánicamente a la lucha por
la base y a todos los niveles en igualdad de condiciones.
La cúpula dirigente freista de la DC no
tiene nada nuevo que ofrecer a sus bases aparte de la explotación capitalista.
En cuanto a perspectiva histórica está aislada. Aliarse con ellos sería
salvarlos del aislamiento y orfandad en que se encuentran sería obligar a los sectores
democráticos y progresistas de la DC faltos de otra perspectiva, y a seguir
aceptando su dirección reaccionaria. El Partido Socialista y el movimiento
Popular deben ayudar a esos sectores de la DC a desembarazarse de su dirección
reaccionaria. Nuestra táctica debe ser: lucha sin cuartel contra la cúpula
dirigente reaccionaria de la DC, mano tendida y alianza combatiente con los más
amplios sectores democráticos, progresistas y antijuntistas.
POLITICA FRENTE AL MIR
Nadie podría sostener lo contrario respecto
o que "El Partido Socialista no ha sido ni es partidario de perseguir al
MIR ni marginarlo de la lucha antifascista", pero no solamente "por
ser esta una actitud contraria a la amplitud del esfuerzo nacional y popular en
contra de la dictadura", sino y fundamentalmente por ser el MIR una fuerza
revolucionaria que lucha junto al pueblo y la clase obrera, por sus intereses.
Nos parece también extraño, mirado desde el punto de vista estratégico que se
compare al MIR con la DC y se adopte con ellos una misma actitud. Unos son
defensores del régimen capitalista, los otros son partidarios del sistema
Socialista. Unos son partidarios y defensores del golpe militar, los otros
lucharon y siguen luchando y muriendo contra él. Unos reciben financiamiento de
la CIA; los otros son perseguidos por ella. No hay aquí donde perderse. Sin
desconocer que tenemos diferencias con el MIR, como las tenemos con otros
partidos populares, somos partidarios de seguir dilogando con esa organización
revolucionaria, seguir impulsando acciones comunes con vistas a incorporarla al
movimiento popular. EL MIR al igual que nosotros ha aprendido de esta dura pero
magnífica experiencia que vive el pueblo chileno.
Por lo tanto decimos sí al proceso de
unidad y lucha. Unidad para combatir al fascismo, acrecentar la fuerza del
pueblo y preparar el camino insurreccional de las masas; hacia el socialismo y
lucha ideológica abierta y fraternal para superar las divergencias tácticas que
nos separan y poder marchar conjuntamente.
REFERENTE A LA UNIDAD POPULAR
A los socialistas, tanto dentro como fuera
del país, tiene que preocuparnos la falta de unidad política y práctica de los
partidos de izquierda en el interior. No es por casualidad que a más de tres
años del golpe militar no haya salido una sola declaración hecha y firmada en
el interior del país por las fuerzas populares. Esto no es sólo consecuencia de
la fiera represión que enfrentamos, sino que fundamentalmente se debe a las
divergencias que subsisten en su seno, negarlas sería un error.
No se trata de proclamar la vigencia de la
UP como polo aglutinante de las fuerzas del pueblo, sin aclarar a la vez sus
objetivos estratégicos y tácticos. La UP surgió como una organización política
para alcanzar dentro de la institucionalidad burguesa objetivos electorales
cuyo logro principal fue la conquista de la Presidencia de la República; ese
proceso terminó trágica y sangrientamente el 11 de Septiembre de 1973. ¿Es que,
al proclamarse la vigencia de la UP se está pensando en los mismos objetivos
políticos, en la misma estrategia, en los mismos métodos de lucha y de acción
que se emplearon antes? Si alguien piensa así no ha comprendido nada de lo que
ocurrió el 11 de Septiembre en nuestra patria, está de espaldas a la nueva
realidad chilena, se ha quedado atascado en el pasado legalista.
En el informe antes citado nos dice:
"La UP para erigirse en forma hegemónica debe aspirar a ser percibida como
real alternativa de poder por las grandes mayorías nacionales".
Pensamos que en esto punto el leninismo ha sufrido serías modificaciones.
Tenemos en Chile un proceso en estado de reflujo. Se trata de sacar de este
estado de cosas a la clase obrera y al pueblo, para colocar al primero en
condiciones de dirigir el frente de alianza clasista necesario en la lucha por
la acumulación de fuerzas. Y se nos dice ahora que la fuerza hegemónica es la
UP, en circunstancias que se decía que la UP era el frente político que
conducía el proceso pero no basta eso, además ahora la UP debe "ser
percibida como real alternativa de poder". Es decir ya no es la clase
obrera y el pueblo que deben ser percibidos como real alternativa de poder sino
que es la alianza política de la UP. Acá pensamos que se ha confundido el papel
de una dirección respecto a las clases que dirige, por lo tanto existe
confusión en la relación Partido-Masa.
Ya que tanto valor, aunque en forma
equivocada, se le asigna a la Unidad Popular, permítasenos decir que ésta en
Chile no existe. Y en el exterior tiene solamente una expresión super-estructural.
Sus acuerdos no reflejan lo que realmente acontece o se necesita en Chile, y
sus conclusiones son inaplicables porque continúan "dirigiendo" sin haberse
realizado ni la más mínima autocrítica de su responsabilidad en el Proceso de
la Unidad Popular. Para elaborar la nueva estrategia, el nuevo Programa, la
nueva política táctica, el nuevo estilo y el camino fundamental de lucha, las
nuevas organizaciones de lucha y de combate de los trabajadores y del pueblo,
hay que partir de un análisis científico y profundo, crítico y autocrítico de
toda la etapa UP., y de las actuales condiciones de la sociedad chilena creada
con motivo del golpe fascista. Sólo de este análisis, empleando el método
marxista-leninista saldrán los nuevos objetivos y tareas de la clase obrera y
del movimiento popular chileno. Sin embargo, es doloroso constatar que hay
dirigentes y partidos que tuvieron destacada participación en el Gobierno
Popular que se niegan y se resisten a hacer este análisis y prefieren tomar e
indicar medidas super-estructurales lejos de la realidad objetiva. Ese estilo
no es serio. No es revolucionario proletario. No es marxista-leninista, es
típicamente pequeño-burgués.
Por eso que las reuniones y tareas que
señalan los dirigentes de la Unidad Popular en el exterior no tienen mayor
repercusión en el interior del país.
Veamos cómo se hacen la autocrítica los
dirigentes de la Unidad Popular en el exterior, en la declaración de Berlín, el
11 de Septiembre de 1976 dicen: "El pueblo de Chile merece y necesita una
autocrítica más profunda del movimiento popular. Hemos comenzado esta tarea
pero tomaremos todas las medidas necesarias para profundizarla y desarrollarla
unitariamente, enmendar las fallas y superar los errores e
insuficiencias".
Linda y elegante manera de sacarle el cuerpo
a la realidad y de asumir y reconocer responsabilidades.
Usted camarada Secretario General decía en
su discurse ya citado en el Caupolicán, lo siguientes
"EN PRIMER LUGAR QUEREMOS DECIR QUE EN
DETERMINADAS CUESTIONES ESTAMOS EN DEUDA CON EL PUEBLO.
"Le debemos algunas explicaciones
oportunas y necesarias. Algunas veces ocultamos errores, debilidades y
desaciertos. Otras veces las decimos a medias. No camaradas. Esta no es una
práctica revolucionaria. Al pueblo hay que decirle la verdad por dura que sea. No
temamos la verdad. Es un error suponer que la verdad puede debilitar el proceso
revolucionario".
Ese es el estilo correcto, revolucionario.
Es el mismo que encontramos en la carta dirigida al Secretario General del
Partido Comunista ya citada donde se ponen al desnudo las divergencias dentro
de la Unidad Popular y demuestra los esfuerzos del Partido por hacer avanzar y
profundizar el procese revolucionario. No hay razón alguna para cambiarlo, al
contrario hay que persistir con intransigencia en él.
A lo largo de estos años nosotros hemos
insistido en él y puede Ud. encontrarlo en nuestro documento de Abril de 1975 y
en todas nuestras publicaciones posteriores, que entendemos están en su poder.
III. LOS CAMINOS Y LOS MÉTODOS PARA SUPERAR
LAS DIFICULTADES EN EL PARTIDO.-
En la primera parte de esta carta respuesta
hemos analizado las causas profundas de las dificultades que enfrenta hoy el
Partido y hemos insistido que el problema "es esencialmente ideológico, es
un problema político" y que sobre esa base debe hacerse la superación de
los problemas internos partidarios.
Quisiéramos puntualizar algunas otras
consideraciones de carácter general antes de referirnos a sus
"Proposiciones Orgánicas"' .
La Ley Orgánica que regula la vida interna
del Partido, son sus fundamentos Políticos y Estatutos iguales para todos les
militantes sin excepción. Quién viole esa ley orgánica comete un delito
sancionable. El Centralismo Democrático, principio fundamental de organización
de todo partido Revolucionario del proletariado, marxista-leninista, según los
Fundamentos Políticos, "Es una fusión de la centralización jerárquica de
la actividad partidaria y la Democracia Interna".
"La correcta aplicación del
Centralismo Democrático asegura la unidad de pensamiento y de acción del Partido
Proletario"... una justa aplicación del Centralismo Democrático debe
impedir la deformación de sus conceptos, convirtiéndose en el dominio de un
aparato dirigente sobre la masa militante. Sólo una amplia y profunda
democracia interna que permita oportunamente la discusión sobre los problemas
que atañen al Partido y una actividad permanente y común podrán impedir la
deformación de este principio y el desarrollo de una burocracia dirigente y
despótica" (de los Fundamentos Políticos N°6).
Históricamente y como norma general las
Direcciones Políticas de los Partidos Proletarios dirigen a sus partidos, a los
trabajadores y a las masas en la lucha de clases revolucionaria, desde el seno
de sus países. Sólo algunos dirigentes cuando su vida de verdad peligra, los
organismos dirigentes regulares resuelven su exilio, permaneciendo siempre y en
todo caso el grueso de la Dirección Política en el interior del país. Así se
hizo en Rusia, en China, en Cuba, en Yugoslavia, en Vietnam, países donde la
revolución ha triunfado y en otros donde se combate duramente.
a) Los plazos para solucionar los problemas
internos del Partido.-
Usted camarada Secretario General propuso
plazos de 30 días para que los camaradas del exterior reconozcan "la
autoridad orgánica del partido", prohibiendo además la circulación de
documentos y periódicos no autorizados por Uds. y acusando a los militantes que
se manifiesten partidarios del MR2, Coordinadora de Regionales y Dirección de
Consenso de actividades fracciónales"... exponiéndose a las sanciones que
tales actividades comportan, esto es la expulsión de sus filas".
Para los militantes que combatidos en el interior
del país el plazo de 90 días para que reconozcamos "La Dirección Legítima
del Partido elegida en La Serena, su línea política establecida en el pleno de
La Habana, con asistencia de representantes del interior para que nos
integremos "a la organización partidaria". Esto es bajo la dirección
del pequeño grupo de compañeros que ustedes han nombrado desde, el exterior y que reconocen "como Dirección interior única al conjunto de
militantes cooptados al Comité Central y que continúan la tarea desarrollada,
hasta su desaparición, por el camarada Exequiel Ponce y la Dirección por él
conducida".
Todas sus proposiciones al parecer fueron
aceptadas por unanimidad por el "Secretariado Exterior" demostrando
el alto grado de unidad ideológica, política y resolutiva alcanzado por los
miembros de la Dirección en el exterior. Esto, según nuestra opinión, es muy
positivo para la lucha de clases que estamos librando y que cada día será más y
más violenta.
En verdad ese solo hecho es para
felicitarnos.
b) Algunos métodos empleados para hacer
aprobar esas Resoluciones .-
El "Secretariado Exterior"'
aprobó esas resoluciones bajo dos amenazas visibles; la posibilidad cierta de
la división del Partido Socialista de Chile y todas las funestas consecuencias
para la clase obrera y el movimiento popular en la lucha contra la dictadura, y
2° su renuncia indeclinable a la Secretaría General del Partido si sus Proposiciones
orgánicas básicas son rechazadas.
Sobre el primer punto hemos dicho que es
perfectamente posible superar las dificultades internas sobre la base de los
principios revolucionarios del marxismo-leninismo y con métodos correctos. Sin
embargo, tenemos que lamentar que las
"Proposiciones Orgánicas Básicas" en vez de dar una solución correcta
a los problemas partidarios los agravan. Toda vez que más que proposiciones,
constituyen un ultimátum, el que, por lo que se ve, fue acatado por el
"Secretariado Exterior" como demostraremos más adelante.
Sobre lo segundo, en verdad, es
desalentador que se recurra a esos métodos incorrectos para hacer aprobar
resoluciones en el Partido. ¿Acaso esos son métodos marxistas-leninistas proletarios?
¿Es esa la aplicación correcta del Centralismo Democrático de que tanto se
habla?
Valiente "Dirección Política
Revolucionaria" que acepta "discutir" los graves problemas del
partido bajo esa amenaza.
En el Partido Proletario Revolucionario no
hay renuncias en sus altos mandos, ni menos cuando estamos empeñados en una
lucha a muerte contra el feroz enemigo de clase. Esos "métodos" se
empleaban antes en el Partido en la época legal. Ahora en las duras condiciones
de ilegalidad son inaceptables. Figurémonos que el Camarada Altamirano se
encontrara en el interior del país dirigiendo en la práctica al Partido desde
la clandestinidad y nos presenta su renuncia indeclinable por tal o cual
motivo. Las consecuencias serían funestas.
En el Partido Proletario Revolucionario, en
guerra permanente con el enemigo de clase, no hay renuncias en los órganos de
dirección, sólo hay promociones de acuerdo con la capacidad del militante y las
tareas encomendadas, y hay remociones por faltas cometidas, por enfermedad u
otros motivos. Recurrir a los métodos de las "renuncias" en el
Partido es terminar con los principios de la Dirección Colectiva e implantar en
su reemplazo los métodos personalistas y caudillistas condenados por los
Estatutos del Partido. Los acuerdos tomados en esas circunstancias restan
seriedad y validez para los militantes.
Los dirigentes revolucionarios no renuncian
a sus cargos partidarios ni aunque queden en minoría, desde esas posiciones
siguen luchando por sus ideas, seguros que triunfarán si son correctas. Esa
actitud proletaria la permiten el Centralismo Democrático y la Democracia
interna partidaria. Así, también, lo enseña la experiencia revolucionaria
internacional.
c) El Comité Central y el Pleno de La
Habana
Usted y el Secretariado Exterior, nos
emplazan a reconocer la Dirección legítima elegida en La Serena, su línea
política establecida en el Pleno de La Habana y a integrarnos en un plazo de 90
días a la organización partidaria.
Esto del reconocimiento de la Dirección
Central tiene para nosotros en las nuevas condiciones que el Partido enfrenta
la lucha sólo un valor formal. Desde el punto de vista de los Estatutos del
Partido nadie puede desconocer la legitimidad de la Dirección Central (Aunque
debemos recordar que hace tiempo cumplió período reglamentario).
De lo que se trata y eso es lo más
importante hoy en día desde el punto de vista político, es dónde se instala la
Dirección Política máxima a dirigir los combates revolucionarios de las masas.
Nosotros estamos convencidos que, el núcleo fundamental de dirección debe estar
y asumir su puesto y cumplir con su deber para lo cual fue elegido en el
interior del país, en el seno mismo donde están las fuerzas fundamentales de la
revolución y está la arena de combate, donde se libra a cada hora y todos los
días la lucha contra el sanguinario enemigo fascista. No concebimos en ninguna
circunstancia que la revolución se dirija por control remoto, a miles de
kilómetros de distancia de donde está el sitio de la lucha. Si alguien cree en
esa posibilidad está profundamente equivocado y está exponiendo al Partido y a
todo el movimiento popular a nuevos golpes y a nuevas, sangrientas derrotas.
Nosotros no los seguiremos por ese camino.
Así lo entiende, también, todo el partido,
puesto que en ninguna parte de los Estatutos deja la más mínima posibilidad que
la Dirección Central se instale y dirija la lucha desde afuera del país. Está
claro que la base del Partido eligió al Comité Central para que dirija desde
adentro del país, en la buena y en la mala, la lucha del pueblo. Y Así parece entenderlo
débilmente usted cuando plantea en la "Minuta sobre problemas de Dirección
Interior y Cuestiones del Partido" refiriéndose al funcionamiento del
Comité Central "obviamente que éste debe reforzarse y tomar las medidas
para funcionar dentro y esto, también, se acordó en La Habana".
Ahora bien, hace cerca de dos años que se
había tomado ese acuerdo en La Habana y usted lo recuerda en Julio recién
pasado en la Minuta, pero en Septiembre, o sea, un mes después que usted
recuerda esa resolución de "tornar medidas para funcionar dentro..."
usted mismo presenta un informe al "Secretariado Exterior" donde no
sólo se olvida de ese acuerdo sino que forman todo un aparato orgánico
burocrático superestructural para dirigir al Partido y a la lucha desde el exterior.
En esas "Proposiciones Orgánicas Básicas" sólo falta el Departamento
Electoral, el de Administración Municipal y el encargado de la Brigada
Parlamentaria para conformar un organigrama completo del funcionamiento
partidario como en los mejores tiempos de trabajo legal del Partido en el país.
Qué diferentes se ven las cosas y la lucha
actual del Partido desde el exterior.
Se nos ocurre que esas "Proposiciones
Orgánicas Básicas" toman al Partido como una gran empresa cuyos ejecutivos
máximos están en Europa, quienes piensan y resuelven lo que deben hacer los
trabajadores en el interior del país con todos los riesgos que el trabajo
demanda, pero que para eso se les manda dinero, y se les paga. O que el centro
de gravedad de la situación política chilena está en el exterior y que ahí debe
instalarse la Dirección del Partido.
O que en el interior es imposible organizar
el trabajo partidario con ascendiente en la masa en las actuales condiciones y
que debiéramos mantener algún nivel "orgánico para realizar algún trabajo
de agitación y propaganda en espera de una "apertura democrática" que
permitiera el traslado al país de todo el equipo burocrático, único capaz de
pensar y resolver, hoy en el exterior, asumir sus puestos dirigentes y poner
orden en el Partido „
Se nos dice que debemos acatar las
resoluciones del Pleno de La Habana. En el interior del país el grueso del
Partido no las conoce. Los cooptados que son la dirección reconocida por
ustedes no han sacado ni una edición dándolas a conocer. Mal puede pedírsele al
Partido en el interior que las acate. Más aún cuando ustedes mismos en el caso
de "esforzarse y tomar medidas para funcionar dentro", acuerdo que
también se tomó en La Habana, no lo han cumplido. Surge otra vez la idea de
sacar resoluciones para que otros las cumplan, cumplirlas a medias o cumplir
solamente las más fáciles donde no peligra el pellejo.
Camarada Secretario General, usted dice en
la "Minuta sobre Problemas de Dirección Interior y Cuestiones del
Partido" que en el Pleno de La Habana hubieron problemas de fondo no
resueltos. Que en definitiva sólo serán resueltos por un Congreso y que también
hay acuerdo para realizarlo cuanto antes posible. Que "El Pleno de La
Habana", en aras de la unidad partidaria, obvió la discusión de la
experiencia Unidad Popular, materia sobre la cual hay profundas
diferencias".
A nuestro juicio esa actitud no es
correcta. Para una Dirección política revolucionaria no pueden haber problemas
que no se puedan discutir porque existen divergencias y se pone "en peli
gro la unidad partidaria". Justamente, para eso es la discusión en el
Partido proletario usando el método marxista-leninista de la crítica y
autocrítica, analizar los problemas políticos y los fenómenos sociales en los
cuales participa el Partido como actor principal. Zambullirse en la profundidad
de ellos y extraer de allí las experiencias tanto positivas como negativas, que
sirvan para los combatientes futuros, solamente así se une al Partido sobre una
base sólida de principios.
La experiencia Unidad Popular dejó al
proletariado chileno profundas y ricas enseñanzas. Su derrota costó al
movimiento popular la ilegalización de sus partidos de clase; la
desarticulación de sus organizaciones de masas, miles de cesantes que hoy vagan
hambrientos con sus familiares por los caminos de la patria miles de detenidos, desaparecidos y muertos.
Se ha retrocedido en la historia social de Chile a unas cuantas décadas atrás.
Y es ese acontecimiento histórico trascendental que los camaradas dirigentes
del exterior no se atreven a discutir porque los divide. Nosotros no creemos
que se pueda trazar una línea política correcta sin discutir el período Unidad
Popular, sin sacar sus experiencias profundas y sobre esa base trazar la
estrategia y táctica futuras. Además el
partido le debe a la clase obrera y a las masas populares una autocrítica de su
gestión durante ese período. Así seremos un partido serio, revolucionario. Así
diciéndole la verdad al proletariado y al pueblo creerán en nosotros y
aceptarán nuestra dirección.
Justamente con este propósito es que en el
interior del país ante la ausencia de Dirección, lo primero que nos planteamos
como partido fue dar una explicación autocrítica de lo acontecido el 11 de
Septiembre. No vacilamos en ningún momento en decir la verdad aun cuando
pudiéramos herir a más de alguien responsable de "crítica", y podemos
decir a ustedes que, en gran medida, esta actitud nuestra nos ha abierto las
puertas de muchos militantes y base partidaria.
d) La Coordinadora Nacional de Regionales
es una instancia de Dirección del Partido Socialista de Chile.
Usted camarada Altamirano y el
"Secretariado Exterior" nos comunica para que en un plazo de 90 días
nos integremos a la organización partidaria. Debemos informarle que desde hace
mucho tiempo estamos integrados. Somos el Partido Socialista de Chile. Durante
estos tres años hemos defendido con intransigencia indomable la vigencia
histórica del Partido; hemos levantado en alto sus banderas estratégicas y
tácticas; hemos fomentado su pureza orgánica y hemos combatido y derrotado toda
posición liquidacionista anti partido; hemos entregado, de acuerdo con nuestros
medios y capacidad, dirección a nuestra clase y a nuestro pueblo,, Muchos
valientes y magníficos camaradas han caído en la lucha defendiendo al partido y
aplicando la línea revolucionaria. Es el precio que pagamos los socialistas por
nuestra lealtad a los trabajadores ¿no significa esto estar integrados?
Lo que pasa es que no se quiere ver la
realidad partidaria al interior del país, no se quiere reconocer que la
Coordinadora de Regionales no sólo es el destacamento organizado más fuerte y
sólido sino que es la instancia de Dirección más dinámica y capaz con que
cuenta el Partido en el interior.
El intento de colocar a la Coordinadora a
un mismo nivel de los camaradas del MR2 y Dirección de Consenso es confundir la
real situación del Partido, es tender una cortina de humo para ocultar la
realidad y actuar después sobre bases falsas.
Se acusa a la Coordinadora de fracción para
"justificar" el reconocimiento y financiamiento como única Dirección
interior a un pequeño grupo de compañeros que aceptan ser dirigidos desde
afuera no importándoles las consecuencias políticas internas y futuras. Ellos
sumirán más tarde su responsabilidad.
La integración a la "organización"
partidaria" ustedes la entienden en el sentido que los militantes
organizados en la Coordinadora de Regionales, que es lo más consciente,
mayoritario y capaz con que cuenta el Partido en el interior acepten la
dirección de ese pequeño grupo de camaradas. O sea que aquí la mayoría debe
plegarse a la minoría.
Y los cooptados han notificado al partido
que toda incorporación a su grupo será individual. O sea tenemos que
disolvernos, dejar de sacar todas las publicaciones del Partido como
"Revolución", "El Libertario", "La voz del
Trabajador", en Concepción, "Combate" en Valparaíso, etc. puesto
que los cooptados y ustedes no autorizan su circulación en el interior. Esto
significa, y queremos decirlo con toda franqueza y honestidad, la liquidación de
lo mejor del Partido en Chile y negarle dirección política a los trabajadores y
a las masas populares. Esas posiciones liquidacionistas, anti-partido, ningún
socialista las aceptará.
Ahora bien, cabe preguntar ¿quiénes son los
fraccionalistas? ¿Los que en un momento histórico de la vida del partido, en un
clima de derrota, de desbande y dispersión total, acosados por todas partes por
la más violenta represión reaccionaria, se organizan, toman en sus manos las
banderas de la vigencia histórica del partido; lo mejor de la tradición
revolucionaria; defienden sus postulados estratégicos y políticos? o ¿serán
fracción aquellos que amañando a su manera les Fundamentos Políticos y los
Estatutos del Partido, recurriendo a métodos ya fracasados trágicamente, toman actitudes
liquidacionistas, anti partido?
La respuesta se la dejamos a todos los
militantes del Partido del Interior y en el exilio que se mantienen fieles a
sus postulados revolucionarios.
e) Los Cooptados
En "REVOLUCION" N° 4, de Junio de
1976, analizamos críticamente el "manifiesto al pueblo" de los
cooptados, de Abril de 1976, que circuló en un pequeño sector partidario. A
través de ese análisis se ve con toda claridad las divergencias que ese grupo
mantiene con las posiciones estratégicas y tácticas del partido. En ninguna
parte han reconocido que el "Documento de Marzo" que contiene tantas
desviaciones anti partido haya sido dejado de lado por ellos, a pesar que usted
dice, camarada Altamirano, que el Pleno de La Habana lo consideró sólo utilizable
en la discusión interna. Más aún, ese grupo de camaradas ha planteado que la
Política del Frente de Trabajadores ya no tiene validez y la misma constituye
un error histérico del partido superado por su participación en la Unidad
Popular de ahí parten todas las desviaciones reformistas, revisionistas, social-
demócratas. ¿Están ustedes de acuerdo con esas posiciones?, debieran declararlo
públicamente.
Con el camarada Ponce estuvimos a punto de
solucionar y superar los problemas de Dirección del Partido, su detención lo
echó todo a perder. El grupo de cooptados se han negado sistemáticamente a
sostener conversaciones con la mayoría del partido organizado en la
Coordinadora. Sí ustedes no los apoyaran y financiaran desde afuera, ese grupo
hace tiempo que habría desaparecido o se habría incorporado a los organismos
verdaderamente regulares del partido y habrían dejado de ser un foco de
división interna. Ustedes tienen gran culpa de esto.
Cuando se superen los problemas de
Dirección del partido, cuando logremos una sola Dirección política
revolucionaria para todo el partido que lo unifique sobre la base de los
principios revolucionarios, que de confianza de continuar con intransigencia su
camino histórico, entonces, y sólo entonces, la Coordinadora Nacional de Regionales
perderá su vigencia y dejará de existir. Unidos todos continuaremos la ruta
hasta alcanzar la victoria total contra el sistema capitalista y por la
construcción del socialismo.
Tras el objetivo de superar los problemas
ideológicos, políticos y de formar una verdadera Dirección Única estamos
dispuestos y preparados para conversar con otros sectores dirigentes y
personalidades del Partido.
El caso especial de Rolando Calderón
Ustedes han prohibido la circulación en el
exterior de todo documento del partido que emane de la Coordinadora. Rolando
Calderón se ha destacado en los ataques contra el Partido organizado en la
Coordinadora, llegando al extremo de delatar a los que nos encontramos en el
interior. En efecto, en la tercera reunión de los militantes del partido en
América Latina, efectuada en Quito, Ecuador, los días 25 y 26 de Septiembre, y
que usted debe conocer, se resuelve: "Esta Secretaría propone la expulsión
a la Dirección del camarada Rolando Calderón que, siendo miembro de la Comisión
Política, ataca públicamente el documento que el partido llevará a reunión de
la Unidad Popular en México e impugna la línea allí diseñada por la Dirección y
refrendada por las bases, que luchan en el interior y por los militantes de
estos países, en carta abierta al compañero encargado del Partido en Cuba,
Julio Benítez y fechada el 8 de Julio. Reitera su conducta anti partido en
conferencia de prensa donde da a conocer los problemas internos del partido
debilitando sus posiciones correctas frente a otros sectores de izquierda y
dando descripciones de compañeros que se encuentran en el interior, lo que constituye
un acto de delación'''.
¿Qué dice usted, camarada Altamirano de la
denuncia y resolución de los camaradas del partido que se encuentran en América
Latina? ¿Podemos tener confianza en Calderón que forma parte del "Secretariado
exterior" de la Comisión Técnica; de la Comisión de Cooptación encargada
de aprobar a los compañeros que forman la Dirección interior aceptada por
ustedes?
Desde luego nosotros estamos pidiendo a los
militantes del partido que están en el exterior mayores antecedentes sobre el
acto de delación de Calderón y si esto se confirma plantearíamos a las bases
del partido su expulsión inmediata de sus filas, no solamente por delator sino,
también, por los delitos de tránsfuga y desertor del movimiento obrero y
abandono de sus cargos y deberes partidarios para lo cual lo nombró el Congreso
de La Serena.
Imagínese usted si la delación se produce
en el interior del país, esto significa la detención, tortura y muerte de
militantes del Partido. Nosotros no justificamos la delación de ninguna manera
y la hemos combatido y condenado duramente en estos años de terror policial.
Ustedes también tienen la palabra sobre
este grave problema.
f) Estamos a tiempo para superar las
dificultades
Como podrá usted comprender, la situación
anómala creada en el Partido es mucho más profunda de lo que algunos se pueden
imaginar. "Las Proposiciones Orgánicas", aprobadas y puestas en
práctica desde el 16 de Diciembre de 1976 en el exterior, en vez de solucionar
los problemas los agravará, empezando la "caza de brujas" y
aparecerán de nuevo los eternos oportunistas y aduladores que siempre de
cualquier manera se aferran a la cumbre partidaria, como la mosca nauseabunda
se aferra a la miel para hartarse allí a sus anchas. Las proposiciones
orgánicas que barren con la democracia interna partidaria, puesto que no se les
deja a los militantes ni elegir a sus dirigentes de base, porque todo lo
imponen ustedes de arriba, traerá como consecuencia la rebelión de las bases
del partido, rebelión que ya empezó según nuestras informaciones agudizando aún
más los problemas internos .
Nosotros les decimos derecha y
fraternalmente que debieran ustedes detenerse en ese camino que precipita al partido
a una posible división. No asuma, camarada, esa grave responsabilidad
histórica. Compañero Secretario General del Partido, en la "Minuta sobre
Problemas de Dirección Interior y Cuestiones del Partido", Julio de 1976,
usted dice en el punto 10, refiriéndose al Pleno de La Habana: "El Pleno
consideró la situación de los organismos partidarios desvinculados de los
aparatos partidarios y dispuso su integración incluido el más alto nivel interior".
Y agrega en el punto 11: Se implementaron las medidas para lograr la
integración, nuevas y repetidas caídas impidieron su materialización y han
hecho más difícil la solución del problema".
En el subtítulo "Los problemas de hoy
día" en el punto 10 usted continúa: "La dirección del Partido ha
buscado y busca resolver el problema interno, pero no quiere entenderse con
sedicentes representantes. Quiere y está dispuesta a conversar o intercambiar
criterios con quienes están en el interior o salgan precisamente para este
objeto..."
El punto 11 dice: "La Dirección y los
acuerdos de La Habana se fundamentan en los acuerdos de los Congresos del
Partido, en la línea de Frente de Trabajadores y en una perspectiva
revolucionaria" .
"Defienden la vigencia histórica del
Partido y su alternativa revolucionaria. Quieren superar vicios y errores y que
sus cuadros vuelvan superiores al país. Necesitamos homogeneidad y
disciplina".
Camarada, la verdad es que la Minuta de
Julio de 1976, plantea desde un punto de vista distinto los problemas del
Partido de como lo plantea su informe el "Secretariado Exterior" los
primeros días de Septiembre de 1976. A nuestro entender en la Minuta se nota el
deseo de conversar y buscar solución a los problemas partidarios, mientras que
en el informe y las medidas orgánicas propuestas cierran esa posibilidad y
ahondan los problemas.
Nosotros reiteramos, una vez más,
interpretando a la gran mayoría de las bases del partido, nuestro espíritu
unitario. Queremos conversar franca, leal y honestamente y buscar una solución
sobre la base de los principios revolucionarios a los problemas internos que
nos aquejan.
Estamos listos para enviar una delegación
del interior para que inicie y sostenga las conversaciones pertinentes, creemos
podría ser a nivel del Comité Ejecutivo del Secretariado compuesto por los
camaradas Altamirano, Sepúlveda y Almeyda.
Podría llegarse a acuerdos para la
formación de una Dirección única de emergencia del partido que lo unifique y lo
dirija en la línea contra la dictadura militar fascista tanto en el interior
como en el exterior.
El derribamiento de la dictadura, a través
de una amplia política de masas y por el camino de la insurrección, es el
objetivo político inmediato del partido junto con el pueblo en su lucha por el
socialismo en Chile. Todos los socialistas podemos y debemos unirnos tras ese
objetivo. Los que estamos en el interior llevamos y estamos en la primera línea
de combate. Pero no es menos cierto que muchos camaradas en el exterior han jugado
un importantísimo papel en la lucha contra la Junta Militar Fascista. Gracias a
su labor se debe en gran parte el aislamiento internacional de la Junta.
Creemos que deben continuar esa tarea solidaria y no descuidar por ningún
motivo su preparación ideológica, política y militar. Vivir y actuar con el
corazón y la mente en Chile, su magnífica clase obrera y su altivo pueblo. La
hora del retorno a la Patria ya comienza y los socialistas que se encuentran en
el exterior tienen que venir bien preparados para la lucha en todos los
terrenos y el retorno tiene que ser antes que caiga la Junta, tienen que venir
a participar junto al pueblo en su derribamiento. Sobre este aspecto, también,
se puede cambiar ideas y tomar las medidas para su cumplimiento.
También es correcto que la lucha ideológica
debe darse en el Partido con toda energía, debemos hacer triunfar en todos los
niveles la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo, y barrer de su
seno la ideología de las clases enemigas.
Esa intensa y profunda lucha ideológica
tendrá que culminar con el perfeccionamiento de la Declaración de Principios
del Partido (sus Fundamentos Políticos), su Programa, donde se contemplen con
toda claridad sus objetivos estratégicos y tácticos. Basados en un estudio de
la sociedad chilena y Latinoamericana y mundial, de las experiencias de la clase,
de las masas y del pueblo; donde se señale a los enemigos fundamentales de la
revolución chilena y se tenga una correcta política de alianzas y el papel que a
la clase obrera y al partido le corresponden en ella. Esa discusión ideológica
tendrá que girar, también sobre los Estatutos del Partido y señalar los cambios
y modificaciones que tendremos que introducir en ellos de acuerdo con las
nuevas experiencias adquiridas por el partido durante estos últimos meses y que
le permita transformarse en un verdadero destacamento de vanguardia
revolucionaria de la clase obrera y del pueblo trabajador en su lucha sin
cuartel por el socialismo.
Todo esto sería refrendado por un torneo
nacional del partido el cual elegiría también a su Dirección máxima compuesta
por sus militantes más capaces teórica y políticamente, honestos, decididos y
valientes.
Camaradas, miradas así las cosas no
encontramos imposible superar los problemas internos. Sólo necesitamos colocar
en el centro de la discusión los intereses del proletariado y de la revolución
y despojarnos de todo sectarismo, de intereses personales, de grupos o de
"tendencias" que entraban esa unidad.
La Junta Militar Fascista que hambrea y
masacra a nuestro pueblo se aísla cada día más, cruje por todas partes y
algunos de sus personeros a su servicio empiezan a abandonarla; el descontento
de las masas es enorme y un gran odio se está acumulando en su seno. Cuando las
masas pierdan el miedo, se organizarán y se lanzarán al combate, no habrá
fuerza ni barrera capaz de detenerla. La revolución avanzará impetuosamente.
En medio de esa batalla, el Partido
Socialista de Chile jugará su rol histórico, siempre y cuando supere sus
problemas, sus fallas, sus debilidades.
La clase obrera y todo el pueblo trabajador
necesitan del Partido. No los defraudemos. Es un mandato de nuestra historia y
de nuestros mártires, no traicionemos su memoria.
Camarada Secretario General. Hemos
respondido al requerimiento que se nos ha hecho, tal vez con un poco de pasión
que hiera a algunos camaradas. No es nuestro ánimo ofender personalmente a
nadie. Sólo hemos expuesto con toda claridad y honestamente nuestros puntos de
vista y esperamos, también, que de la misma manera se nos conteste.
Lo importante es que está abierto el canal
de discusión por el cual podemos empezar a discutir y buscar solución a los
problemas del Partido.
Reiterándole nuestros saludos fraternales y
revolucionarios para usted y para cada uno de los miembros del Partido en el
exilio.
LIBERACION Y SOCIALISMO CUESTE LO QUE CUESTE
LUCHAR Y UNIR
AVANZAR SIN TRANSAR
"VENCEREMOS"
LA COMISIÓN POLÍTICA DE LA
COORDINADORA DE REGIONALES
PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE
Santiago, Diciembre de 1976 |