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A LA MEMORIA DEL COMANDANTE ERNESTO "CHE" GUEVARA
Escrito por Salvador Allende   
08-10-2014 a las 10:46:39

A LA MEMORIA DEL COMANDANTE ERNESTO "CHE" GUEVARA.

El señor ALLENDE. - Señor Presidente, señores Senadores:

Esta sesión especial, que ha sido convocada por la voluntad de 11 Senadores, tiene, a mi juicio, una alta y profunda significación.

Nos reunimos para rendir homenaje a un luchador caído en el oriente boliviano por ser consecuente con sus ideas y principios. Honra al Senado de Chile el poder valerse de esta tribuna para expresar nuestro pensamiento en torno de la vida, el sacrificio y el holocausto del Comandante Ernesto "Che" Guevara.

El holocausto del Comandante ha conmovido a la humanidad.

En nombre del Partido Socialista alzo mi voz esta mañana. Creo que para el Comandante Guevara, que hizo de Latinoamérica su patria, se escribieron estas palabras expresadas por Martí hace muchos años: "Yo estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hoy, y haré, es para eso. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas; y mi honda es la de David".

Compañero de Bolívar y Sandino, vive y muere bregado por la independencia de nuestro continente.

En todo el mundo -podemos decirlo- el holocausto del comandante Guevara ha sacudido las conciencias revolucionarias e impuesto respeto en quienes no compartían sus ideas pero comprendían la magnitud heroica de su actitud. Por eso, no es de extrañar que en la propia ciudad de Buenos Aires, el sacerdote Hernán Benítez, en una oración de homenaje a Guevara, haya expresado: "Los dos tercios de la humanidad', oprimida se han estremecido con su muerte. El otro tercio, en lo secreto de su alma, no ignora que la historia del mundo, si caminamos hacia un mundo mejor, le pertenece al "Che" por entero. Un día no lejano, el Tercer Mundo inscribirá su nombre victorioso en el martirologio de los héroes, y su faz, tan hermosamente varonil, resplandecerá con un halo de profetismo bíblico".

Señores Senadores, el Partido Socialista sabe perfectamente el impacto que representa para los revolucionarios, en especial de América Latina, el asesinato del comandante Ernesto "Che" Guevara. Muchos hombres de nuestras filas tuvieron oportunidad de conocerlo y dialogar con él. Yo fui uno de ellos.

El significado del sacrificio del Comandante Guevara

Nuestra colectividad política, invitada oficialmente a Cuba por el Comité Central del Partido Comunista de ese país, ha tenido y tiene vinculaciones extraordinariamente profundas con los dirigentes de esa colectividad. Por ello, más que otros, podemos comprender lo que significa el sacrificio de Guevara para sus compañeros, para el pueblo cubano y para Fidel Castro, su hermano en lucha, en la victoria y en la derrota. Destaco la alta significación, la lección de limpieza moral que significa el dolorido discurso, profundamente humano, que pronunció el Comandante Fidel Castro, en el cual entregó al pueblo cubano y al mundo su verdad, la dolorosa y trágica verdad sobre la muerte del guerrillero heroico.

Perfil humano del Comandante Guevara

Señores Senadores, brevemente quiero dar a conocer algunos aspectos del perfil humano del Comandante Guevara. En enero de 1959 me tocó conocerlo, horas después -por decirlo así- que los guajiros victoriosos habían entrado a La Habana. Me hallaba ocasionalmente allí: había ido a la transmisión del mando en Venezuela y quise apreciar de cerca la revolución.

Me encontré con un periodista amigo, Carlos Rafael Rodríguez, alto dirigente revolucionario, quien me instó a visitar a Ernesto Guevara. Gracias a él pude tomar contacto, llegar hasta el cuartel La Cabaña, y conocerlo. Nunca olvidaré la impresión que tuve. En una gran sala, habilitada como dormitorio, cuajada de libros, en un camastro de campaña, tendido, con el dorso descubierto y sólo con sus pantalones verde oliva estaba un hombre de mirada penetrante con un inhalador en su mano. Me hizo un gesto para que lo esperara mientras él trataba de calmar su intenso ataque de asma. Durante 10 o 15 minutos pude mirarlo y ver el brillo lacerante de sus ojos, su mirada inquieta. Allí estaba tendido uno de los grandes luchadores de América, acosado por una enfermedad cruel. Después, conversamos. Muy sencillamente, me hizo ver que a lo largo de años de lucha, su asma no lo había abandonado jamás; al contemplarlo y oírlo, yo pensaba que había sido su drama: ¡desarrollar esa gran tarea aquejado de una enfermedad tan rebelde y cruel! En sus relatos de la guerra revolucionaria, hay palabras que señalan lo que estoy diciendo. En un momento determinado, refiere que tuvieron que salir apresuradamente de una cabaña porque serían sitiados por las tropas de Batista. Dice que caminaban hacia un montículo, y agrega textualmente: "Pude llegar, pero con ataque tal de asma que, prácticamente, dar un paso para mí era difícil. En aquellos momentos, recuerdo los trabajos que pasaba para ayudarme a caminar el "guajiro" Crespo; cuando yo no podía más y pedía que me dejaran, el "guajiro", con el léxico especial de nuestras tropas, me decía: "Argentino de..., vas a caminar o te llevo a culatazos". Además de decir esto cargaba con todo su peso, con el de mi propio cuerpo y el de mi mochila para ir caminando en las difíciles condiciones de la loma, con un diluvio sobre nuestras espaldas".

Este breve relato rubrica esa actitud, que revela fuerza moral tan profunda como sus convicciones: superar sus achaques físicos más crueles para ser capaz de luchar por un ideal, por un principio. Por ello, no sólo en esto, sino en todas las facetas de su vida, Guevara demuestra su condición extraordinaria de humanidad.

En esta ocasión que comento, hablamos de América Latina y de la lucha de nuestros pueblos. Me señaló los acontecimientos más sobresalientes de la guerra contra Batista y las grandes tareas de la construcción socialista. Finalmente, me puso en contacto con Fidel y Raúl Castro. En las cinco oportunidades en que posteriormente visité Cuba, lo fui a ver y conversamos horas y horas. Juntos trabajamos, con Fidel y Raúl, en la movilización popular para ayudar a Chile a raíz del terremoto de Valdivia y en el convenio de crédito renovable sobre azúcar -pagadero en productos- que se otorgó a Chile.

Señor Presidente, señores Senadores: tengo a la mano algunas de las cartas que escribiera el comandante Guevara. Ellas han sido reproducidas parcialmente en un apartado de la revista "Punto Final". La carta dirigida a sus padres revela un sentimiento de admiración, respeto y afecto por ellos, fundamentalmente por su madre, que, madura ya, también luchó en su patria y en América Latina exponiendo las ideas de la revolución cubana.

Hay cartas en que el ingenio y la agudeza disfrazan bondadosamente su contenido aleccionador.

"La Habana, 28 de octubre de 1963. Año de la Economía"

Señora María Rosario Guevara. 36, rue d'Annam.

(Maarif) Casablanca Maroc

Compañera:

De verdad que no se bien de qué parte de España es mi familia. Naturalmente hace mucho que salieron de allí mis antepasados con una mano atrás y otra adelante; y si yo no las conservo así, es por lo incómodo de la posición.

No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si Ud. es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros que es más importante.

Un saludo revolucionario de Patria o muerte venceremos.

Comandante, Ernesto Che Guevara."

"La Habana, 28 de octubre de 1963." "Año de la Organización"

Co. Pablo Díaz González, Administrador Campo de Perf. Extr. de la Cuenca Central.

Partado 9, Majágua.

Camagüey.

Pablo:

Leí tu artículo. Debo agradecerte lo bien que me tratas: demasiado bien, creo. Me parece, además, que tú también te tratas bastante bien.

La primera cosa que debe hacer un revolucionario que escribe historia es ceñirse a la verdad como un dedo en un guante. Tú lo hiciste, pero el guante era de boxeo, y así no vale.

Mi consejo: relee el artículo, quítale todo lo que tú sepas que no es verdad y ten cuidado con todo lo que no te conste que es verdad.

Saludos revolucionarios de Patria o muerte venceremos.

Comandante, Ernesto Che Guevara".

Renunciamiento total. Deber revolucionario.

Tengo también a mano la carta que dirigiera al Comandante Fidel Castro. Pido que ese documento, junto con otros a que haré referencia, se incluya en mi discurso. La escribió cuando resolvió renunciar a todo cuanto le había entregado un pueblo: honores, representaciones, cargos de gobernante y dirigente del partido de la revolución.

Hasta renunció a lo que más podía querer un hombre que no tenía ningún apego a lo material: a su hogar, a su mujer y a sus hijos.

Solicito que esta carta -que, a mi juicio, refleja lo que es y lo que fue Guevara- se incluya en la parte pertinente de mi intervención.

-Se accede a lo solicitado.

-El documento cuya inserción se acuerda es del tenor siguiente:

"La carta de Che Guevara a Fidel

Habana. . . Año de la Agricultura.

Fidel:

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuanto te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.

Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierta, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.

Hoy todo tiene un tono menos dramático, porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución Cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo, que es ya mío.

Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.

Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario. Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente claridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días: me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.

Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacerlo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.

Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor: aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.

Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y, especialmente, para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo, y que trataré de ser fie! hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra revolución, y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.

Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias; las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte!

Te abraza con todo fervor revolucionario,

Che."

 El revolucionario estratego

El señor ALLENDE. - Señor Presidente, señores Senadores, deseo hacer un apretado resumen de su vida.

Guevara provenía de un hogar burgués de Rosario, Argentina. Todos sus hermanos son profesionales. El mismo, aún joven, se recibe de médico. Abandona su patria y va a trabajar a una leprosería, precisamente en el interior de Bolivia. Permanece allí algunos meses. Decepcionado de la revolución boliviana de la época, abandona el país. Recorre, Chile y Perú. Llega a Guatemala. Actúa en los sectores de vanguardia durante el Gobierno de Arbenz. Después de la caída de este Mandatario, se va a México. Allí, para subsistir, trabaja de camillero y de fotógrafo ambulante en Ciudad de México. En ese país conoce a Fidel Castro, con quien entabla amistad. Comienza a participar en la preparación de la expedición libertadora de Cuba. Es uno de los hombres del "Granma". Llega a la isla y es recibido por la metralla batistiana. Herido, logra salvarse. Es uno de los siete hombres que, junto con Fidel Castro, sube al pico Turquino, en Sierra Maestra. Va como médico de la expedición; pero, a poco andar, abandona su tarea profesional -aunque no del todo- para convertirse, lenta y firmemente, en un guerrillero más. Por su inteligencia, decisión y heroísmo, va conquistando los grados y las responsabilidades que le otorgaron las fuerzas de liberación. Así llega a ser el Comandante Ernesto "Che" Guevara. Pero no sólo es guerrillero: es estratego. Su experiencia y su concepción táctica -que puede o no puede compartirse- están volcadas en el libro "La Guerra de Guerrillas", difundido en todas partes del mundo y analizado y discutido por los estados mayores de los ejércitos de la burguesía y por las fuerzas revolucionarias.

Para mí, este libro, que tengo a la mano, ofrece, además, en lo personal, un entrañable valor. El ejemplar que poseo trae estampada la siguiente dedicatoria: "A Salvador Allende, que, por otros medios, trata de hacer lo mismo. Afectuosamente: Che". Vale decir, era un hombre que comprendía la realidad de otros países y sabía que cada pueblo, cada nación, tiene su idiosincrasia, su historia, su propia realidad, y que dentro de esta realidad, historia y tradición los sectores revolucionarios deben imponer la táctica y la estrategia que se avenga con la situación de que se trate. Este libro también muestra el espíritu carente de sectarismo de Guevara y su amplitud frente al pensamiento revolucionario de otros hombres en otros países.

Tengo a mi alcance los relatos de la guerra revolucionaria. En cada uno de los capítulos se narran distintos momentos de las luchas y se demuestra, al mismo tiempo, el sentido de compañerismo, lealtad y abnegación que tienen los hombre revolucionarios y cómo es su hermandad en el dolor y en la esperanza de una victoria no sólo para Cuba sino, también, para Latinoamérica.

Las narraciones tituladas "Combate Ubero", "Horas amargas", "El Patojo" -por citar algunas-, se leen con íntima emoción y ponen de realce la genuina espiritualidad de Guevara y aun evidencian un claro talento literario.

Guevara: un humanista

Además de guerrillero y estratego, el "Che" Guevara era una personalidad poderosísima, desde un punto de vista intelectual.

No escaparon a su penetración las manifestaciones de la cultura y del pensamiento filosófico. Tengo aquí un pequeño folleto titulado "El Socialismo y el Hombre de Cuba", contenido en una carta que envió al prestigioso semanario "Marcha", de Montevideo. En esta especie de ensayo, se vacía el pensamiento de Guevara con relación a lo que constituye la tarea del hombre y de la masa y a lo que representan el estímulo material y el incentivo moral: la necesidad imperiosa de crear un hombre distinto. Guevara habla del "hombre del siglo XXI" y señala que ese sí que podrá ser auténtico artífice de las grandes transformaciones que la humanidad requiere. Cito textualmente algunos párrafos de la comunicación.

". . . la mercancía-hombre cesa de existir y se instala un sistema que otorga una cuota por el cumplimiento del deber social. Los medios de producción pertenecen a la sociedad y la máquina es sólo la trinchera donde se cumple el deber. El hombre comienza a liberar su pensamiento del hecho enojoso que suponía la necesidad de satisfacer sus necesidades animales mediante el trabajo. Empieza a verse retratado en su obra y a comprender su magnitud humana a través del objeto creado, del trabajo realizado. Esto ya no entraña dejar una parte de su ser en forma de fuerza de trabajo vendida, que no le pertenece más, sino que significa una emanación de sí mismo, un aporte a la vida común en que se refleja; el cumplimiento de su deber social.

Hacemos todo lo posible por darle al trabajo esta nueva categoría de deber social y unirlo al desarrollo de la técnica, por un lado, lo que dará condiciones para una mayor libertad, y al trabajo voluntario por otro, basados en la apreciación marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía."

Explica cómo la masa, al comienzo proteiforme, desorientada, anárquica, se va transformando y es motor no sólo en la victoria sino, también, en lo que, a veces, se hace más difícil: la construcción socialista. Agrega en otro párrafo:

"Así vamos marchando. A la cabeza de la inmensa columna -no nos avergüenza ni nos intimida el decirlo- va Fidel, después, los mejores cuadros del partido, e inmediatamente, tan cerca que se siente su enorme fuerza, va el pueblo en su conjunto; sólida armazón de individualidades que caminan hacia un fin común; individuos que han alcanzado la conciencia de lo que es necesario hacer; hombres que luchan por salir del reino de la necesidad y entrar al de la libertad.

"Esa inmensa muchedumbre se ordena; su orden responde a la conciencia de la necesidad del mismo; ya no es fuerza dispersa, divisible en miles de fracciones disparadas al espacio como fragmentos de granada, tratando de alcanzar por cualquier medio, en la lucha reñida con sus iguales una posición, algo que permita apoyo frente al futuro incierto. Sabemos que hay sacrificios delante nuestro y que debemos pagar un precio por el hecho heroico de constituir una vanguardia como nación. Nosotros, dirigentes, sabemos que tenemos que pagar un precio por tener derecho a decir que estamos a la cabeza del pueblo que está a la cabeza de América. Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte."

El folleto continúa de la siguiente manera:

Permítanme intentar unas conclusiones.

"Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres.

"El esqueleto de nuestra libertad completa está formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos.

"Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio.

"Nuestro sacrificio es consciente; cuota para pagar la libertad que construimos.

"El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI, nosotros mismos.

"Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica.

"La personalidad juega el papel de movilización y dirección en cuanto que encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta.

"Quien abre el camino es el grupo de vanguardia, los mejores entre los buenos, el partido.

"La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud; en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera.

"Si esta carta balbuceante aclara algo, ha cumplido su objetivo con que la mando.

"Reciba nuestro saludo ritual, como un apretón de mano o un "Ave María Purísima".

Patria o Muerte.

Che Guevara. "

El estadista

Pero además del pensador está el estadista, el cual se expresa en Punta del Este, en Argelia, en Moscú y en Pekín. Tengo a la mano la intervención del comandante Guevara en Punta del Este, del año 1961, que causó la admiración y el respeto de los Ministros de Relaciones Exteriores allí reunidos, e incluso quienes lo odiaban y odian su recuerdo tuvieron que reconocer la fuerza pujante de su inteligencia y capacidad. Voy a leer dos trozos de ese discurso:

Dijo el comandante Guevara:

"Nosotros entendemos -y así lo hicimos en nuestro país, señores delegados- que la condición previa para que haya una verdadera planificación económica es que el poder político esté en manos de la clase trabajadora. Ese es el "sine qua non" de la verdadera planificación para nosotros. Además, es necesaria la eliminación total de los monopolios imperialistas y el control estatal de las actividades productivas fundamentales. Amarrados bien de esos tres cabos, se entra a la planificación del desarrollo económico; si no, se perderá codo en palabras, en discursos y en reuniones.

"Además, hay dos requisitos que permitirán hacer o no que este desarrollo aproveche las potencialidades dormidas en el seno de los pueblos, que están esperando que las despierten. Son, por un lado, el de la dirección central racional de la economía por un poder único, que tenga facultades de decisión -no estoy hablando de facultades dictatoriales, sino facultades de decisión- y, por otro, el de la participación activa de todo el pueblo en las tareas de la planificación."

"Nosotros denunciamos los peligros de la integración económica de la América Latina, porque conocemos los ejemplos de Europa y, además, América Latina ha conocido ya en su propia sangre lo que costó para ella la integración económica de Europa. Denunciamos el peligro de que los monopolios internacionales manejaran totalmente los procesos del comercio dentro de las asociaciones de libre comercio. Pero nosotros lo anunciamos también aquí, en el seno de la Conferencia, y esperamos que se nos acepte, que estamos dispuestos a ingresar a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. Como uno más, criticando también lo que haya que criticar, pero cumpliendo todos los requisitos, siempre y cuando se respete, de Cuba, su peculiar organización económica y social, y se acepte ya como un hecho consumado e irreversible, su gobierno socialista.

"Y, además, la igualdad de trato y el disfrute equitativo de las ventajas de la división internacional del trabajo, también deben ser extensivos a Cuba. Cuba debe participar activamente y puede contribuir mucho, para mejorar muchos de los grandes "cuellos de botella", que existen en las economías de nuestros países, con la ayuda de la economía planificada, dirigida centralmente y con una meta clara y definida.

"Sin embargo, Cuba propone también las siguientes medidas: propone la iniciación de negociaciones bilaterales inmediatas para la evacuación de bases o territorios de países miembros ocupados por otros países miembros, para que no se produzcan casos como el que denunciaba la Delegación de Panamá, donde la política salarial de Panamá no se puede cumplir en un pedazo de su territorio. A nosotros nos ocurre lo mismo, y quisiéramos que desapareciera esa anomalía, hablando desde el punto de vista económico.

"Nosotros proponemos el estudio de planes racionales de desarrollo y la coordinación de asistencia técnica y financiera de todos los países industrializados, sin distinciones ideológicas ni geográficas de ninguna especie; nosotros proponemos también que se recaben las garantías para salvaguardar los intereses de los países miembros más débiles; la proscripción de los actos de agresión económica de unos miembros contra otros; la garantía para proteger a los empresarios latinoamericanos contra la competencia de los monopolios extranjeros; la reducción de los aranceles norteamericanos para productos industriales de los países latinoamericanos integrados; y establecemos que, en nuestro entender, el financiamiento externo sería bueno que sólo se produjera con inversiones indirectas que reunieran las siguientes condiciones: no sujetarlos a exigencias políticas, no discriminarlos contra empresas estatales, asignarlos de acuerdo con los intereses del país receptor, que no tengan tasas de interés mayor del tres por ciento; que su plazo de amortización no sea inferior a diez años y pueda ser ampliable por dificultades en la balanza de pagos; proscripción de la incautación o confiscación de naves y aeronaves de un país miembro por otro; iniciación de reformas tributarias que no incidan sobre las masas trabajadoras y protejan contra la acción de los monopolios extranjeros.

"El Punto III del Temario ha sido tratado con la misma delicadeza que los otros, por los señores técnicos; con dos suaves pincitas han tomado el asunto, han levantado un poquito el velo, y lo han dejado caer inmediatamente, porque la cosa es dura...

"Hubiera sido deseable -dicen- y hasta tentador para el grupo formular recomendaciones ambiciosas y espectaculares. No lo hizo, sin embargo, debido a los numerosos y complejos problemas técnicos que habría sido necesario resolver. Así es como las recomendaciones que se formulan tuvieron, necesariamente, que limitarse a aquellas que se consideraron técnicamente realizables."

"No sé si seré demasiado perspicaz, pero creo leer entre líneas. Como no hay pronunciamientos, la delegación cubana plantea en forma concreta que de esta reunión debe obtenerse: garantía de precios estables, sin "pudieran" ni "podrían", sin "examinaríamos" ni "examinaremos", sino garantías de precios estables; mercados crecientes o al menos estables; garantías contra agresiones económicas; garantías contra la suspensión unilateral de compras en mercados tradicionales; garantías contra el "dumping" de excedentes agrícolas subsidiados, garantía contra el proteccionismo a la producción de productos primarios; creación de las condiciones en los países industrializados para las compras de productos primarios con mayor grado de elaboración."

El comandante Guevara demostró en Punta del Este el contenido político de esa reunión. Marcó a fuego a quienes querían arrasar a Cuba y silenciarla. Señaló la maniobra política de la Alianza para el Progreso y vaticinó su fracaso. Allí hizo circular la expresión "latinocrasia" con la cual fustigó a los técnicos que, sin sentido político, creyeron poder empujar a su continente al progreso construyendo obras sanitarias de alcantarillado o levantando unas cuantas viviendas. Guevara les habló del drama de las materias primas; de la falta de desarrollo; de la incapacidad industrial; también del drama del hombre nuestro en su incultura, en su enfermedad, en su hambre. Usó el lenguaje de un hombre honesto y claro, de un revolucionario consciente que no aceptaba la farsa de quienes concluyeron por aceptar la voluntad hegemónica de Estados Unidos, que ya empezaba a hacer decisiva su actitud no sólo de erradicar a Cuba de la Organización de los Estados Americanos, sino de acentuar su lucha implacable por destruir la revolución emancipadora.

Los conceptos económicos del comandante Guevara, sus ideas, su pensamiento, su defensa de la concepción del hombre socialista y del humanismo que entraña ser socialista, pasarán a la historia como uno de los alegatos más conscientes y de mayor contenido formulado en una organización internacional.

Sus discursos pronunciados en Argelia darían motivo para una lata discusión, En el primero, con una honradez increíble, hace la autocrítica de la revolución, señala sus errores, sus fracasos y sus conquistas, y va fijando la meta que debe alcanzarse, esencialmente sobre la base heroica del sacrificio cotidiano de cada uno de los hombres de Cuba. Y su otro discurso, en el cual profundiza en el análisis de las relaciones del mundo socialista entre sí y acerca de las relaciones entre los países socialistas y los subdesarrollados, puede ser, y así ocurrió, discutido desde diversos ángulos. Algunos rechazan sus ideas, pero, indiscutiblemente, ellas representan un aporte de gran inquietud y demuestran conocimiento y profundidad excepcionales. Presidente del Banco Nacional de Cuba. Ministro de Industrias; forjador, entre otras cosas, del desarrollo industrial del país, es, sin duda alguna, un factor de extraordinaria importancia en la construcción socialista. Y este hombre, que había alcanzado tales niveles, que era ciudadano cubano por resolución de la revolución, siendo argentino de nacimiento, debido al heroísmo de su actitud y a lo recio de sus convicciones, renuncia a todo en un momento dado, como decía hace un instante. Debo recordar, una vez más, la carta que envió al comandante Fidel Castro. No creo que haya en la historia hecho de más significación y consecuencia revolucionaria: ¡Ministro, presidente de un banco, héroe de un pueblo, ciudadano de un país en el que no nació, renuncia a todo para ser consecuente con sus ideas, y busca el camino de la lucha en otros países, a fin de afianzar la revolución latinoamericana! Este es un hecho de significación moral sin precedentes.

Sin embargo, hay que destacar que el comandante Ernesto Guevara no era un hombre vio lento que pensara que la violencia en sí misma implicaría el único camino, ni que los revolucionarios debían ser violentos en sí mismos y por sí. ¡No! Guevara -y lo afirma en sus escritos- sabía perfectamente que la violencia revolucionaria es sólo la respuesta a la violencia reaccionaria. Por eso, inclusive, en la página 12 del libro "La Guerra de Guerrillas", se expresa con claridad sobre esta materia. He aquí sus palabras:

"Naturalmente, cuando se habla de las condiciones para la revolución no se puede pensar que todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el foco guerrillero. Hay que considerar siempre que existe un mínimo de necesidades que hagan factible el establecimiento y consolidación del primer foco. Es decir, es necesario demostrar claramente ante el pueblo la imposibilidad de mantener la lucha por las reivindicaciones sociales dentro del plano de la contienda cívica. Precisamente, la paz es rota por las fuerzas opresoras que se mantienen en el poder contra el derecho establecido.

"En estas condiciones, el descontento popular va tomando formas y proyecciones cada vez más afirmativas y un estado de resistencia que cristaliza en un momento dado en el brote de lucha provocado inicialmente por la actitud de las autoridades.

"Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica."

Mucho más dice, y así sigue expresando su pensamiento, al margen de todo dogmatismo, con criterio realista de extraordinaria significación:

"Analizando el modo operacional de la guerrilla, su forma de lucha y comprendiendo su base de masas sólo nos resta preguntan ¿por qué lucha el guerrillero? Tenemos que llegar a la conclusión inevitable de que el guerrillero es un reformador social, que empuña las armas respondiendo a la protesta airada del pueblo contra sus opresores y que lucha por cambiar el régimen social que mantiene a todos sus hermanos desarmados en el oprobio y la miseria."

El Comandante Guevara y Bolivia

Por eso, este hombre va a Bolivia, porque conoce la historia, los padecimientos y los sacrificios de su pueblo. Y allí, en ese país, paga con su vida su línea en extremo consecuente. El no fue derrotado por el ejército boliviano: una conjura internacional, tramada y dirigida por el Pentágono, cercó a los guerrilleros y a su heroico comandante. Tengo a mano algunos diarios bolivianos. En uno de ellos, "Presencia", del 26 de septiembre último, se señala, por ejemplo, que gran cantidad de armamentos enviados por Estados Unidos a Bolivia fueron desembarcados en el puerto de Matarani. He aquí el cable respectivo:

"Lima, 25 de septiembre. (AFP).- Miles de toneladas de municiones y armamentos llegaron al puerto de Matarani con destino a Bolivia, informa esta mañana "El Comercio", bajo la firma de su corresponsal en esa ciudad.

"Matarani es uno de los puertos peruanos que, además de los de Chile, tiene Bolivia para su comercio marítimo".

"El corresponsal del matutino de Lima dice que un severo servicio de vigilancia ha sido puesto en los depósitos donde se encuentra el material llegado. Este será llevado al aeropuerto-de moliendo para su transporte por aviones de la Fuerza Aérea Boliviana."

Otra publicación, "El Diario", del 19 de septiembre recién pasado, muestra al pueblo boliviano una fotografía al pie de la cual se lee la siguiente inscripción: "Rangers para la lucha antiguerrillera". "Estas escenas corresponden al acto de clausura del entrenamiento del Regimiento Rangers Manchego N° 2 que en breve será empleado contra las guerrillas castro-comunistas. Arriba, los comandantes coronel José Gallardo y el mayor Ralph Johny Shelton. Abajo, una columna de "rangers" desfila con armamento moderno". Sí, señor Presidente, el mayor Ralph Johny Shelton fue, en realidad, el "ranger" norteamericano que organizó a los bolivianos y dirigió la acción contra el comandante Guevara. La foto ahorra comentarios.

El señor ALLENDE.- Además, tengo antecedentes para destacar la misión del mayor boliviano Koller Cueto, quien concurrió a Argentina y Brasil en busca de ayuda y cooperación de los ejércitos de esos países para poner atajo a la guerrilla. Poseo antecedentes para sostener que Neira Mattos. El mismo general brasileño que mandó a las tropas de ocupación de Santo Domingo, estuvo en Santa Cruz durante el mes de julio del año en curso, a donde fue con el propósito de cooperar también en la acción de los "Rangers" norteamericanos, y a los de Bolivia, Argentina y Paraguay, en contra de las guerrillas.

El guerrillero heroico cayó cercado por fuerzas militares poderosas, las que poseían toda clase de pertrechos y todos los medios para aniquilar a esos hombres, pese a que el guerrillero, como se ha dicho, muchas veces puede combatir en proporción de uno a cien, por su fe, ideas, principios y convicciones, y porque lucha en favor de una causa; la transformación y liberación de su pueblo y por su propia liberación. ¡Tres mil soldados super apertrechados contra cincuenta y cuatro hombres! No respetaron ni el heroísmo ni la muerte.

Señores Senadores, me repugna señalar aquí lo que representa y significa con extrema claridad la acción de las autoridades bolivianas durante los últimos días, ante el sacrificio de Guevara. Pienso que no hay palabras suficientes para condenar la mentira, la insidia y el engaño en que reiteradamente incurrieron, ni para señalar que no se detuvieron ante la muerte, en la tentativa inconcebible de que ni siquiera las cenizas del comandante Guevara pudieran descansar cerca de los suyos, en la patria en que nació o en Cuba, su patria de adopción, que era tan suya. De allí que, en un momento determinado, envié un cablegrama -que ha sido muy criticado por algunos-, para reclamar el derecho de ir a buscar los restos de Guevara, los cuales no pertenecen a un hombre ni a una familia, sino al pueblo y, en especial, a Cuba.

Lo hice porque sospechaba y temía que el vejamen caería incluso sobre los restos heroicos del que ellos tanto temieron y odiaron en vida, pero a quien, también después de muerto, siguen temiendo y odiando.

Guevara: un símbolo

El Comandante Guevara, físicamente muerto, es el símbolo de la expresión rebelde y consciente de millones de hombres, no sólo de este Continente, sino del mundo entero.

Guevara se incorpora como el hombre legendario y visionario de la historia de la lucha de nuestros pueblos. No tendrá sólo un monumento que perpetúe su recuerdo, sino miles de monumentos erigidos en la conciencia de cada uno de nosotros y en nuestros corazones agradecidos. Nadie podrá extirpar la voluntad de lucha de los pueblos ni el recuerdo de un hombre que supo encarnar la expresión superior de un revolucionario, consecuente con sus ideas, que nos ha legado el ejemplo moral de su actitud y de renunciamiento a todo, superándolo todo, para hacer posible que en el corazón de América se organice más fuerte y más firme la revolución liberadora.

Nosotros, como organizadores de OLAS, debemos reconocer -nos duele decirlo- que, en los momentos duros de la lucha de Guevara, no se hizo presente la respuesta de nuestro pueblo. Una vez más, se comprueba la existencia de una estrategia continental y mundial del imperialismo y el Pentágono contra las fuerzas de liberación, y que la respuesta de los pueblos también debe alcanzar la misma dimensión. Debemos incluir que en los países donde la infamia es gobierno, no queda a los pueblos otra vía que la lucha armada, en cualquiera de sus formas.

Es necesario dejar constancia de que la personalidad y el perfil de Guevara han alcanzado el respeto de la mayoría. Las manifestaciones a lo largo de nuestro continente señalan con marca de fuego a los responsables del asesinato perpetrado en Bolivia.

Por lo expuesto, señor Presidente, esta mañana, en nombre del Partido Socialista, nosotros, que fuimos amigos o compañeros de Guevara en la brega liberadora de América Latina, le rendimos nuestro homenaje de respeto y admiración, y le decimos que en la lucha de los pueblos estará vivo su recuerdo como la acción legendaria del hombre que contribuyó a construir Cuba con sus manos y el destino de la humanidad toda con su pensamiento y su martirio.

Fuente: ARCHIVO PARLAMENTARIO DE SALVADOR ALLENDE

Última actualización ( 08-10-2014 a las 23:50:53 )
Intervención en el Congreso Pleno
Escrito por Salvador Allende   
29-09-2014 a las 02:49:49

El señor ALLENDE (Senador).- No voy a fundar mi opinión ni la de mi partido en esta oportunidad, sino destacar solamente que el procedimiento adoptado por la Mesa no me parece conveniente.

Cuando en el Senado se acuerda tiempo a los diversos Comités, se inscriben los que desean hacer uso de ese derecho y se desarrolla una discusión de tipo general.

En cambio, aquí se ha adoptado una norma contraria a la del Senado y también a la de la propia Cámara de Diputados.

Sería útil ofrecer la palabra a los representantes de los diferentes partidos para que enfocaran el problema en forma global y después proceder a la votación.

Eso es lo racional y conveniente y lo que tradicionalmente se ha hecho.

Me abstengo de votar.

...

- (Durante la votación).

El señor ALLENDE (Senador). -Señor Presidente, señores Senadores y Diputados:

Utilizaré el tiempo asignado al Comité Socialista para fijar en esta votación nuestro pensamiento en torno de las reformas constitucionales sobre las cuales el Congreso Nacional debe decidir hoy. Haré el máximo esfuerzo, porque pienso que este debate debe llevarse en el nivel que corresponde al Congreso Nacional. Y, al margen de toda alusión personal, quiero, con claridad, destacar nuestro pensamiento, que es, en esencia, contrario no sólo a las reformas en debate, sino al régimen y al sistema capitalista, que tiene su más clara expresión en el Gobierno, en su actitud y en su acción.

Lamentamos extraordinariamente que el Congreso Nacional tenga que dar su opinión frente a una reforma que la estimamos esencialmente negativa. No creemos que modificando las superestructuras jurídicas pueda cambiarse la realidad social, económica y política que dolorosamente vive nuestra República. Y no culpamos a los gobernantes que ya pasaron a la historia o cumplieron su etapa, o al gobernante que actualmente desempeña sus funciones.

Creemos que todos aquellos que llegaron a la Primera Magistratura de la Nación, representando corrientes de opinión pública, tuvieron un anhelo humano y chileno: hacer progresar al país. Y pienso que cada cual, los partidos o grupos que formaron su base política, se esforzaron, sin discusión, por hacer posible el avance y el desarrollo económico, y quizás hasta lucharon por establecer la justicia social. Pero nadie puede negar que tanto Chile como los países latinoamericanos, que tienen características económicas y sociales similares, evidencian con nitidez que más allá de los Gobiernos y de los hombres, están el régimen y el sistema.

En nuestro continente, potencialmente rico, hay muy pocos Gobiernos -el nuestro es una excepción que nos honra- que hayan tenido su origen en el sufragio universal.

Y ni Gobiernos seudo democráticos, ni Gobiernos elegidos por la voluntad de  las masas, o participando ellas en la elección, ni las dictaduras castrenses que pululan en demasía en nuestro continente, han sido capaces de alterar la realidad dramática en que viven millones y millones de latinoamericanos. En América Latina, por ejemplo, faltan 19 millones de viviendas.

Hay más de 70 millones de analfabetos absolutos y 50 millones de semi analfabetos.

Más de 60 % de la población se alimenta en condiciones deficientes. Y en nuestro continente, tres millones de cesantes y semi cesantes reflejan el drama de cerca de 50 millones de gentes que no tienen la certeza del alimento, del descanso y del techo, ni un minuto de su vida. Como si esto fuera poco, en América Latina hay más de 20 millones de personas que ni siquiera conocen la moneda como relación de intercambio comercial. Y reconociendo que Chile, desde el punto de vista de la expresión democrático-burguesa y de las instituciones que ella genera, está más allá de muchos de los países que sufren ominosas dictaduras, el balance social es también, señores Diputados y Senadores, demasiado duro y penoso.

Quiero decirles tan sólo, sin poner un acento en demasía, que un millón de niños chilenos nacidos normales, a poco caminar son retardados. No tienen el desarrollo intelectual que deberían tener, debido a las dramáticas condiciones de alimentación.

Son hechos comprobados desde el punto de vista médico, pedagógico y psicológico.

Más allá de las fronteras políticas -hay parlamentarios del Partido Nacional que son médicos y lo saben- está este hecho social que marca con características indelebles una realidad que no puede continuar.

Sabemos perfectamente que el Estado, en este régimen, ha perdido la posibilidad de ser factor esencial que garantice al hombre o ampare sus derechos al trabajo, a la cultura, a la salud, a la vivienda y al esparcimiento.

¿Será necesario entregar, una vez más, las cifras que los señores parlamentarios conocen sobre la realidad social chilena?

Podemos decir que todavía, a pesar de los esfuerzos que han hecho los Gobiernos -y éste más que otros-, hay miles de niños chilenos que no van a la escuela. Son cientos de jóvenes los que no alcanzan su educación secundaria, y miles y miles los que, terminado este ciclo, no ingresan a la universidad.

Y esto tiene características brutales en los países en vías de desarrollo, e inclusive alcanza también a algunos de los países capitalistas industrializados.

Cuando la juventud se movilizó en Francia para sacudir la inercia de los gobernantes, escribió, en las murallas de la Sorbona, una frase que tiene atinencia con nuestro país: "'sólo 6% de los estudiantes" -dijeron los jóvenes franceses- "son hijos de obreros en la universidad, pero el 90 % de los que están en los reformatorios son hijos de trabajadores". En la vieja Universidad de Chile creo que jamás ha pasado un hijo de campesinos, y no alcanza todavía a 2% o 3% la matrícula de los hijos de obreros en ese plantel.

Del campo educacional pasemos al problema de la vivienda. Tengo autoridad para referirme a él, porque como Ministro de Pedro Aguirre Cerda hice la primera exposición de la vivienda en Chile. En 1940, ahí en la Alameda de las Delicias, frente al Club de la Unión, la levantamos con ánimo de sacudir la conciencia nacional respecto de un programa de vital importancia.

De 330 mil viviendas era el déficit en 1940, y un millón doscientos mil chilenos vivían en habitaciones insalubres.

Han pasado 30 años. Ya no faltan en Chile 330 mil viviendas, sino, de acuerdo con las estadísticas, 460 mil o más, y un millón seiscientos mil chilenos viven en habitaciones insalubres, a pesar del esfuerzo de los Gobiernos; a pesar del esfuerzo de los Gobiernos de los señores Alessandri, Frei e Ibáñez, seguramente de todos los Presidentes, porque no imagino a un Mandatario sin sentido humano, que no quisiera que todas las familias chilenas tuvieran techo. ¿Y por qué no lo tienen? Porque el régimen y el sistema lo impiden, porque dentro de la concepción política, la construcción de viviendas es un lujo y los trabajadores y empleados no pueden autofinanciar sus propias casas.

Del problema habitacional pasamos al de la salud pública. Puedo poner pasión en esto, porque a veces, más que político, soy médico, y gracias a ello he comprendido mejor que otros el brutal drama que representa la realidad social de nuestro país.

Pusimos empeño en crear un Servicio Nacional de Salud, que es producto del esfuerzo de los hombres de Izquierda. Concebimos una atención médica para el niño al minuto de nacer, incluso cuando aún está en el vientre de la madre, y fue así como auspiciamos el establecimiento de la asignación prenatal y de la asignación familiar.

Modificamos las viejas leyes 4054 y 4055, que fueron impulsadas por un Ministro conservador -lo reconozco honradamente-, el profesor Exequiel González Cortés.

Ampliamos la atención médica de la familia del imponente obrero, que estaba limitada hasta los dos años, y la de la mujer, que únicamente se concedía durante el parto. Y teóricamente, tres millones y medio de chilenos reciben atención médica.

Sin embargo, las diferentes Administraciones han ido acumulando las deudas, y ahora, bajo el Gobierno del señor Frei, suman 140 mil millones o 160 mil millones de pesos los que se deben al Servicio Nacional de Salud, por deudas acumuladas durante los cuatro gobiernos anteriores, desde que se dictara la ley a que hago referencia.

Faltan hospitales y camas. Tampoco se da atención médica en los medios industriales, y la medicina preventiva es restringida.

Faltan médicos, matronas y enfermeras.

Este país, que debía tener 8 mil médicos, apenas cuenta con 4 mil que están concentrados en las grandes capitales de provincia o en Santiago, a pesar de los esfuerzos hechos por el Colegio Médico al respecto.

¿Qué es esto., señores Senadores y Diputados? La realidad de un sistema. Ella está marcando brutalmente el destino de Chile en su infancia y en sus niños. Por eso he recordado cifras que deben golpear en la conciencia de todos los hombres, más allá de las barreras partidarias, que no pueden contener el destino de un pueblo.

De ahí que podamos decir que en nuestro país la seguridad social es un mito. En el proceso de desarrollo de las comunidades, ya no se habla de previsión social, sino de seguridad social, lo que implica que el hombre esté al margen de los riesgos de la vida, de la enfermedad, la invalidez, el accidente, la falta de trabajo, el salario insuficiente.

Es casi innecesario señalar cómo estamos de atrasados frente al proceso de la cultura y del conocimiento científico, en esta hora en que la técnica en los países industriales y en las naciones socialistas escribe epopeyas, que nos reconfortan, con la inteligencia del hombre.

En nuestros países, miles y miles de niños, jóvenes y ancianos, nunca tuvieron la emoción que produce ver un cuadro o leer un libro, nunca supieron de las horas de esparcimiento; y cuando tuvieron que comprar siquiera minutos de agrado, lo pagaron con creces, como ha sucedido en estos días de Pascua, cuando todo padre quiere un juguete para sus hijos y siente el drama de su impotencia por los salarios que percibe.

Por eso, nosotros señalamos que esta crisis es del sistema y del régimen.

Si del aspecto social, que he esbozado, pasamos al económico, podemos mostrar claramente que no sólo durante este Gobierno, sino también en el curso de las Administraciones anteriores -como culpa no de los Presidentes, sino, simplemente, del régimen y del sistema-, la realidad económica señala un proceso. Inflacionario endémico que cada día acentúa más el drama de los que viven de un sueldo o salario.

¿Cuáles son las cifras del incremento efectivo del producto nacional bruto? ¿Podemos estar orgullosos de ellas? ¿Qué Gobierno ha alcanzado niveles semejantes a los obtenidos por otros países de Europa o por las naciones socialistas? ¿Puede alguien decirme que en los últimos años ha habido algún Gobierno que no tenga un déficit presupuestario? ¿Cómo señalar de nuevo lo que significan el endeudamiento exterior y los compromisos que pesan sobre dos, tres o cuatro generaciones de chilenos?

No hay una redistribución efectiva del ingreso entre trabajadores y empresarios.

Como consecuencia de ese régimen, siguen concentrándose los capitales y siempre queda en pie el drama brutal de la explotación del hombre por el hombre.

El proceso económico golpea demasiado fuerte a distintas capas sociales. ¿Cómo no meditar, por ejemplo, en lo que significa que el Poder Judicial se haya declarado en huelga? Los que deben aplicar las leyes  o sancionar a quienes cometen delitos políticos, han tenido que recurrir a la huelga para ser escuchados y para que sus emolumentos sean mejorados.

¿Y qué decir de otra huelga que ha tenido características distintas: la ocupación del Tacna? Huelga con participantes que disponían de armas y que, por lo tanto, tenían que inclinar rápidamente la balanza a su favor. Fue la expresión de un hecho del cual no tuvimos ausentes, pues el Partido Socialista, en tres oportunidades, presentó proyectos para mejorar las remuneraciones de las Fuerzas Armadas y de Carabineros y sostuvo que los Institutos Armados no podían quedar al margen del proceso general del país, estar parcelados ni vivir en compartimientos distintos. Dijimos que, lógicamente, deseábamos para ellos el mejoramiento técnico, pero, al mismo tiempo, la integración en el proceso del desarrollo económico y en la vida nacional. Y ahí está la incertidumbre en que ha vivido Chile -quizás todavía no ha pasado todo- que señala hasta dónde y de qué manera, en los distintos estratos sociales, se expresa la injusticia de un sistema y de un régimen.

Nosotros sostenemos que el Estado no responde a una realidad, a una demanda social cada vez más exigente en un mundo donde no hay fronteras de información. Nosotros sostenemos que nuestra institucionalidad puede tener la validez que quieran darle los señores parlamentarios, pero que socialmente es ilegítima, porque no satisface los derechos esenciales de la existencia y de la vida.

Frente a esta realidad social y económica, están los factores internos y externos que marcan, en este sistema y en este régimen, lo que estamos señalando. El Partido Socialista y las fuerzas populares chilenas han dicho hasta la saciedad que no habrá posibilidad' alguna de desarrollo económico para mejorar las condiciones de vida y de existencia del hombre nuestro si acaso las riquezas esenciales de Chile están en manos del capital extranjero. Ya no se trata, señores parlamentarios, del planteamiento subversivo de los marxistas. Hasta los organismos técnicos dependientes de las Naciones Unidas señalan el embotellamiento externo que hace cada vez más dramática la realidad de este continente, como la de los países de Asia y África.

Tengo a la mano cifras que me parece innecesario destacar totalmente, pero que indican, por ejemplo, que de América Latina, en el último decenio, han salido más capitales, por concepto de pago de intereses, amortizaciones y utilidades, que los aportes hechos en escala estatal o en Inversiones particulares. La realidad económica de Latinoamérica impide cumplir el papel de ahorro e inversión de los países capitalistas. Las cifras dadas por la CEPAL, en la reunión celebrada en abril de este año en Lima, están señalando que el continente latinoamericano, por las relaciones del intercambio, se enfrentará a un hecho increíble: el año 1975 habrá un déficit de 4.200 millones de dólares, suma que aumentará a 7 mil millones en 1980, tan sólo para 16 países de este continente.

Para qué hablar de la ilusión que vivieron los pueblos frente a la Alianza para el Progreso, que hoy día nadie pretende levantar de su estado de coma político y económico y cuyo epitafio ha pronunciado descaradamente el propio Presidente de los Estados Unidos.

Frente a esta realidad e inoperancia del régimen y del sistema, las tensiones sociales siguen en aumento.

Los señores Senadores y Diputados tienen que mirar no tan sólo dentro de las fronteras de la patria, sino también más allá de las fronteras materiales de Chile, y pesar cada una de las palabras y conceptos emitidos por el informe de Rockefeller entregado al Presidente Nixon y los consejos de afianzar la hegemonía de ese país sobre la base del desarrollo de gobiernos fuertes y el apoyo a regímenes militares, so pretexto de que los grupos políticos han sido incapaces de solucionar las necesidades esenciales de nuestros pueblos.

Estas son las realidades que, indiscutiblemente -lo he señalado-, están más allá de la actitud de un hombre cuando llega a la Presidencia de la República y, por cierto, mucho más allá de la responsabilidad que tiene el Congreso.

Los socialistas no defendemos al Parlamento. Sabemos que éste es una institución del régimen democrático burgués. Pero dentro de este régimen democrático burgués y de un gobierno personalista o presidencialista, el Parlamento, aunque restringida, tiene una expresión democrática. La prueba de ello está en que en él hay corrientes de opinión de distintos sectores.

Pero, ¿recuerdan Sus Señorías las atribuciones del Ejecutivo? ¿Acaso no es colegislador con nosotros? ¿Acaso no tiene en sus manos la posibilidad de convocar a una legislatura extraordinaria, que dura ocho meses, en circunstancias de que la legislatura ordinaria dura sólo cuatro meses? ¿Acaso no dispone del precepto constitucional que le permite hacer presente las urgencias, lo que prácticamente elimina la posibilidad, en la legislatura ordinaria, de tratar iniciativas que los parlamentarios desean impulsar o que interesan al país? ¿Acaso el Ejecutivo no dispone del veto? ¿En qué condiciones puede el Gobierno reclamar mayores atribuciones? ¿Acaso no sabemos que en el campo del Poder Judicial, que es aparentemente autónomo, el Ejecutivo designa a los Ministros de las Cortes de Apelaciones y de la Suprema, fija los sueldos y tiene la atribución de conceder indultos? Y en el campo del derecho de la gente que trabaja en el sector público, ¿acaso no es el Ejecutivo quien fija las rentas y remuneraciones? ¿Acaso no es él quien traza la política de precios? ¿Acaso no puede el Ejecutivo, por su propia decisión, influir en la economía de todos los chilenos, como influye a través de los convenios internacionales que no tiene que ratificar el Congreso, como las cartas de intenciones del Fondo Monetario Internacional? ¿Acaso no sabemos que el Gobierno puede imponer, mediante su voluntad y por medio del Banco Central, emisiones inorgánicas que aumentan el proceso inflacionista? ¿Acaso toda la política monetaria no está al margen de nuestro conocimiento o de nuestras determinaciones? Todos los derechos, absolutamente todos, están restringidos, o por facultades otorgadas o por leyes que han ido vulnerando las propias normas de la Constitución Política del Estado, que tanto enaltecen algunos sectores de la reacción o del centro de nuestro país.

Incluso hasta los propios conceptos de libertad e igualdad' ante la ley constituyen un mito, desde el punto de vista nuestro. No existe tal igualdad -Sus Señorías lo saben perfectamente- ni siquiera ante la justicia, pues ésta se compra como se compra la salud. Y los que somos médicos sabemos que hay miles de chilenos que no pueden comprar la salud y que existe un axioma implacable: a mayor pobreza, mayor enfermedad, y a mayor enfermedad, mayor pobreza.

Por lo tanto, para nosotros, los socialistas y los sectores populares, esta reforma constitucional carece de contenido trascendente. Ha significado, sí, un hecho que los señores parlamentarios no pueden desconocer: por primera vez en la historia, las fuerzas socialistas se movilizan para expresar su protesta. El hecho de haberse impedido el acceso al Parlamento de miles de trabajadores que han estado esta mañana, estarán esta tarde o en la noche rodeando el edificio, está señalando que por primera vez en la historia una conciencia social se despierta más allá de la responsabilidad de los partidos políticos, para reclamar su derecho a ser oídos, porque es a ellos precisamente a quienes interesa lo que resolverá el Congreso Pleno.

¿Cómo es posible que la sola voluntad de un funcionario, por ejemplo, determine, mediante las estadísticas, el alza del costo de la vida y, de esta manera, las remuneraciones que obtendrán millones de chilenos? ¿Cómo es posible que vayamos a acentuar las atribuciones del Ejecutivo -que ya tiene tantas-, convirtiendo prácticamente a Chile en un país donde no hay un Presidente, sino un dictador legal, un monarca? ¿Cómo es posible olvidar, por ejemplo, que en el campo crediticio, el Ejecutivo es poderoso a través del Banco del Estado, del Banco Central de Chile, de la CORFO y de los organismos semifiscales? ¿Cómo ignorar que en virtud del mecanismo de las exenciones tributarias, que el Gobierno puede otorgar o no otorgar por medio del Comité Ejecutivo del Banco Central, está facultado para recargar, las importaciones desde 1% a 500%, lo cual repercute en la economía nacional? Todos estos hechos señalan con evidencia que esta reforma constitucional sólo pretende acentuar lo que combatimos duramente: el exceso de atribuciones del Ejecutivo, que en los distintos Gobiernos y, como consecuencia del sistema, se han manifestado en absoluto inoperante.

Los señores parlamentarios deben de recordar las cifras que di respecto de los campos cultural, sanitario, habitacional, educacional y del trabajo, a fin de que no vean en las palabras del Senador que habla en nombre de su partido, la posición de un extremista, sino la realidad objetiva que marca categóricamente el drama de Chile, que no se romperá, señores Diputados y Senadores, modificando uno que otro artículo de la Constitución Política y acentuando más y más todavía el poder del Ejecutivo, que tiene todas las atribuciones en todas las actividades nacionales.

¿Cómo es posible que la existencia del hombre, del que vive de un sueldo o de un salario esté entregada a la voluntad de un régimen, de un sistema personalizado en el Presidente de la República? ¿Cómo es posible que en el proceso de desarrollo económico los grupos de presión puedan encontrar, en los pasillos de la Presidencia, el eco que buscan para sus intereses? En este recinto cada uno de nosotros es responsable, por lo menos, de lo que opina. Estamos obligados a asumir nuestra responsabilidad ante la propia conciencia, ante el propio partido y el país, porque los debates son públicos. Se sabe nuestra opinión. Cada cual se encuentra atado a sus principios en el terreno ideológico, y puede tener o no tener determinados intereses. Naturalmente, no me refiero a intereses bastardos, pues deseo mantener la discusión a la altura que corresponde al Congreso Nacional.

Hay una realidad que acentúa lo que estamos diciendo y denunciando. Los Gobiernos típicamente capitalistas dejaron las lacras que heredó la Administración del señor Frei. Y los esfuerzos de Alessandri, Ibáñez y Pedro Aguirre Cerda -del cual fui Ministro- representan avances insignificantes frente a los problemas que afectan a la inmensa mayoría de los chilenos.

Los esfuerzos que puede haber hecho el Gobierno democratacristiano no son suficientes; y lo criticamos más que a otros, porque tenía la obligación de hacer más, ya que levantó una plataforma revolucionaria, hablaron del cambio de sistema; dijeron que iban a sustituir el régimen capitalista por el comunitario; que iban a hacer una revolución en libertad.

La incapacidad de estos Gobiernos para afrontar la realidad y las tensiones sociales, para hacer frente al drama de Chile, los lleva, a causa del sistema imperante, a la represión violenta, y ésta hermana a las Administraciones de Alessandri, Ibáñez o Frei, sea en La Coruña, Ranquil y San Gregorio, en la población José María Caro, en Puerto Montt o, sencillamente, en El Salvador.

Los que aplicamos un sistema para interpretar la realidad social de los países, los que creemos en el marxismo como método científico, sabemos perfectamente que estos procesos no se crean por la voluntad de los hombres, sino que representan la esencia de la frustración de un sistema que ha demostrado su ineficacia en todos los continentes y aún en los países capitalistas desarrollados. Lo prueba el drama brutal que la nación más desarrollada del mundo vive dentro de sus propias fronteras: la discriminación racial de Estados Unidos; lo prueba el que deban unirse los propósitos de hegemonía política con el interés armamentista para mantener la ocupación plena. Y el fracaso de un Gobierno que a pesar de gastar cien mil millones de dólares, fracasa ante la dignidad de Vietnam, está señalando no sólo el camino de la liberación de este pueblo, sino también el del nuestro, el de los países dependientes en lo económico y presionados políticamente.

En nombre del Partido Socialista y respetando la posición de los representantes de la Democracia Cristiana y del Partido Nacional que aprueban las reformas, yo les digo que éstas nada significarán. Por el contrario, más y más fuertes serán la resistencia y el enfrentamiento social, porque el hombre no puede ser condenado a vivir en la miseria y el hambre; en la incertidumbre de la falta de trabajo; porque la madre no puede tolerar que todos los días el canto de su niño sea el llanto del hambre, por no tener un pedazo de pan o un vaso de leche que llevar a sus labios. Nosotros las combatimos porque constituyen la demostración evidente de que entre ustedes hay un trasfondo de entendimiento que representa a un interés de clase -y lo digo categóricamente-, porque el sistema capitalista, expresado típicamente en el Gobierno de Alessandri, y el reformismo democratacristiano han dejado en pie, en el campo económico social, las mismas lacras que he señalado ante ustedes con el respaldo de cifras irrefutables.

Nosotros luchamos por algo diferente: queremos que la economía esté al servicio del hombre. Queremos terminar con la alienación que significa la incertidumbre de no tener trabajo; con el drama de no saber mañana si la familia va a comer; con la ausencia de techo, con la imposibilidad de educarse. Queremos que el pueblo participe en la vida con su fuerza creadora, con su potencia postergada y preterida.

¡Qué diferencia fundamental entre lo que sucede en otros países con distintos regímenes y lo que acontece en el nuestro!

Allá está el pueblo, como estaba en la mañana y lo estará en los próximos días, sombrío y amargado, porque sabe perfectamente que sus derechos previsionales, y la posibilidad de mejorar sus remuneraciones en el campo particular estarán sujetos a la arbitrariedad de un hombre que es expresión de un sistema, en donde los débiles y los más han sido y serán postergados.

Vean lo que ocurre en el campo socialista. Un solo ejemplo: en el mundo entero se mira el esfuerzo de Cuba para producir 10 millones de toneladas de azúcar. Hombres de Vietnam y de Estados Unidos, de América Latina y, por cierto, del pueblo cubano, saben lo que representa para ellos producir esos 10 millones de toneladas. No hay ningún cubano, anciano, joven o niño, que no entienda que sólo un pueblo organizado, con plena conciencia política, es capaz de realizar esa gran tarea histórica que afianzará definitivamente la revolución y consolidará la tranquilidad y el desarrollo económico de la Isla. Y allí, a 45 millas del país capitalista más poderoso del mundo.

¡Y aquí, nosotros, sin fe en el pueblo, sin voluntad de lucha, aparentemente resignados a tolerar que seamos saqueados permanentemente!

Chile es un país que entrega 1 millón 200 mil dólares diarios a la voracidad del capitalismo norteamericano. En 46 años, señores parlamentarios, han salido de Chile 9 mil millones de dólares. Todo lo que representa la economía chilena, el capital social desde los albores de nuestra independencia hasta hoy. La fórmula "mistificadora" de las sociedades mixtas no hace sino acentuar la penetración extranjera y poner todavía más al servicio de particulares el poder del Estado.

Por eso, frente a esta reforma, frente a la actitud del Partido Demócrata Cristiano y del Partido Nacional, señalamos con convicción profunda que Chile está viviendo momentos de gran tensión social. No queremos la violencia, la que siempre es desatada por los sectores reaccionarios. No queremos que las calles de la patria se tiñan con sangre derramada por quienes usan a las Fuerzas Armadas o Carabineros para reprimir al pueblo.

Sabemos perfectamente que somos la inmensa mayoría y que aún es posible conquistar el Gobierno por los cauces legales, para después conquistar el Poder. Por eso, el movimiento popular ha levantado un programa, una convicción, una mística y una fe. Ha planteado claramente frente a Chile lo que anhela y lo que desea; y estamos frente a ustedes, que defienden el "status", con la convicción de que sólo el pueblo organizado, con conciencia política, con voluntad revolucionaria, será capaz de derrotar al imperialismo, a los monopolios, a la alta banca. Si acaso no hay intervención del Estado en los cambios estructurales, si el hombre no es el motor de la historia y del progreso y si el chileno no comprende esta tarea, a poco andar estaremos abocados, señores Senadores y Diputados, a un drama que quiero evitar para Chile y que las fuerzas populares no desean. Tenemos clara conciencia de lo que significa la revolución en el cambio social y qué es la amenaza cuartelera; sabemos perfectamente lo que representa la transformación de un régimen, de un sistema, y luchamos por ello.

Finalmente, decimos a ustedes que en la voluntad de cambio del pueblo; en la unidad popular del campesino con el maestro universitario, del obrero con la mujer postergada, del estudiante sin destino con el trabajador de la fábrica, la escuela o la mina, está la gran masa humana que reclama para Chile un destino distinto. Queremos la revolución que hará el pueblo al margen de las superestructuras legales. Queremos el cambio social que ustedes detienen. No lo queremos con violencia ni sangre, pero necesitamos conquistarlo para defender el futuro de los niños, que es el futuro de Chile y el porvenir de la Patria.

- (Aplausos).

El señor PABLO (Presidente). - ¿Cómo vota Su Señoría?

El señor ALLENDE (Senador). - Me abstengo, señor Presidente.

Sesión del Congreso Pleno, en 29 de Diciembre de 1969

Discurso de la Victoria
Escrito por Salvador Allende   
04-09-2014 a las 07:55:47

Discurso de Salvador Allende la noche del 4 de septiembre de 1970

(Madrugada del 5 de septiembre desde los balcones de la FECH)

Con profunda emoción les hablo desde esta improvisada tribuna por medio de estos deficientes amplificadores.

¡Qué significativa es, más que las palabras, la presencia del pueblo de Santiago, que interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, se congregan para festejar la victoria que alcanzamos limpiamente, el día de hoy, victoria que abre un camino nuevo para la patria, y cuyo principal actor es el pueblo de Chile aquí congregado! ¡Qué extraordinariamente significativo es que pueda yo dirigirme al pueblo de Chile y al pueblo de Santiago desde la Federación de Estudiantes! Esto posee un valor y un significado muy amplio.

Nunca un candidato triunfante por la voluntad y el sacrificio del pueblo usó una tribuna que tuviera mayor trascendencia. Porque todos lo sabemos. La juventud de la patria fue vanguardia en esta gran batalla, que no fue la lucha de un hombre, sino la lucha de un pueblo; ella es la victoria de Chile, alcanzada limpiamente esta tarde.

Yo les pido a ustedes que comprendan que soy tan sólo un hombre, con todas las flaquezas y debilidades que tiene un hombre, y si pude soportar -porque cumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu de venganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal, y que se lo debo a la unidad de los partidos populares, a las fuerzas sociales que han estado junto a nosotros, se lo debo al hombre anónimo y sacrificado de la patria, se lo debo a la humilde mujer de nuestra tierra. Le debo este triunfo al pueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre.

La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a la Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de la Unidad Popular.

Lo dije: no tenemos ni podríamos tener ningún propósito pequeño de venganza, sería disminuir la victoria alcanzada. Pero, si no tenemos un pequeño propósito de venganza, de ninguna manera, vamos a claudicar, a comerciar el programa de la Unidad Popular, que fue la bandera del primer gobierno auténticamente democrático, popular, nacional, y revolucionario de la historia de Chile.

Dije y debo repetirlo: si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria.

Pero yo sé que ustedes, que hicieron posible que el pueblo sea mañana gobierno, tendrán la responsabilidad histórica de realizar lo que Chile anhela para convertir a nuestra patria en un país señero en el progreso, en la justicia social, en los derechos de cada hombre, de cada mujer, de cada joven de nuestra tierra.

Hemos triunfado para derrocar definitivamente la explotación imperialista, para terminar con los monopolios, para hacer una profunda reforma agraria, para controlar el comercio de exportación e importación, para nacionalizar, en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile, creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo.

 

Por eso, esta noche que pertenece a la Historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionado reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de las fronteras de la propia patria. Para los que estén en la pampa o en la estepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante o industrial, para el hombre y la mujer de Chile para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la gran tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es ser para ustedes el Compañero presidente.

Chile abre un camino que otros pueblos de América y del mundo podrán seguir. La fuerza vital de la unidad romperá los diques de la dictadura y abrirá el cauce para que los pueblos puedan ser libres y puedan construir su propio destino.

Somos lo suficientemente responsables para comprender que cada país y cada nación tiene sus propios problemas, su propia historia y su propia realidad. Y frente a esa realidad serán los dirigentes políticos de esos pueblos los que adecuarán la táctica que deberá adoptarse.

Nosotros sólo queremos tener las mejores relaciones políticas, culturales, económicas, con todos los países del mundo. Sólo pedimos que respeten -tendrá que ser así- el derecho del pueblo de Chile de haberse dado el gobierno de la Unidad Popular.

Somos y seremos respetuosos de la autodeterminación y de la no intervención. Ello no significará acallar nuestra adhesión solidaria con los pueblos que luchan por su independencia económica y por dignificar la vida del hombre.

Sólo quiero señalar ante la historia el hecho trascendental que ustedes han realizado, derrotando la soberbia del dinero, la presión y amenaza, la información deformada, la campaña del terror, de la insidia y la maldad. Cuando un pueblo ha sido capaz de esto, será capaz también de comprender que sólo trabajando más y produciendo más podremos hacer que Chile progrese y que el hombre y la mujer de nuestra tierra, la pareja humana, tengan derecho auténtico al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, al descanso, a la cultura y a la recreación, juntos, con el esfuerzo de ustedes vamos a hacer un gobierno revolucionario.

La revolución no implica destruir sino construir, no implica arrasar sino edificar; y el pueblo chileno está preparado para esa gran tarea en esa hora trascendente de nuestra vida.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos: Cómo hubiera deseado que los medios materiales de comunicación me hubieran permitido hablar más largamente con ustedes y que cada uno hubiera oído mis palabras, húmedas de emoción, pero a la vez firmes en la convicción de la gran responsabilidad que todos tenemos y que yo asumo plenamente.

Yo les pido que esta manifestación sin precedentes se convierta en la demostración de la conciencia de un pueblo. Ustedes se retirarán a sus casas sin que haya el menor asomo de una provocación y sin dejarse provocar. El pueblo sabe que sus problemas no se solucionan rompiendo vidrios o golpeando un automóvil. Y aquéllos que dijeron que el día de mañana los disturbios iban a caracterizar nuestra victoria, se encontrarán con la conciencia y la responsabilidad de ustedes. Irán a sus trabajos, mañana o el lunes, alegres y cantando; cantando la victoria tan legítimamente alcanzada y cantando al futuro. Con las manos callosas del pueblo, las tiernas manos de la mujer y la sonrisa del niño, haremos posible la gran tarea que sólo un sueño responsable podrá realizar. El hecho de que estemos esperanzados y felices, no significa que nosotros vayamos a descuidar la vigilancia: el pueblo, este fin de semana, tomará por el talle a la patria y bailaremos desde Arica a Magallanes, y desde la cordillera al mar, una gran cueca, como símbolo de la alegría sana de nuestra vida.

Pero al mismo tiempo mantendremos nuestros comités de acción popular, en actitud vigilante, en actitud responsable, para estar dispuestos a responder a un llamado -si es necesario- que haga el comando de la Unidad Popular.

Llamado para que los comités de empresas, de fábricas, de hospitales, en las juntas de vecinos, en los barrios y en las poblaciones proletarias, vayan estudiando los problemas y las soluciones; porque presurosamente tendremos que poner en marcha el país. Yo tengo fe, profunda fe, en la honradez, en la conducta heroica de cada hombre y de cada mujer que hizo posible esta victoria. Vamos a trabajar más. Vamos a producir más. Este triunfo debemos tributarlo en homenaje a los que cayeron en las luchas sociales y regaron con su sangre la fértil semilla de la revolución chilena que vamos a realizar.

Quiero antes de terminar, y es honesto hacerlo así, reconocer que el gobierno entregó las cifras y los datos de acuerdo con los resultados electorales. Quiero reconocer que el jefe de plaza, General Camilo Valenzuela, autorizó este acto, acto multitudinario, en la convicción y certeza que yo le diera de que el pueblo se congregaría, como está aquí en actitud responsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetado en su victoria, el pueblo que sabe que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre de este año.

Quiero destacar que nuestros adversarios de la Democracia cristiana han reconocido en una declaración, la victoria popular. No le vamos a pedir a la derecha que lo haga. No lo necesitamos. No tenemos ningún ánimo pequeño en contra de ella. Pero ella no será jamás capaz de reconocer la grandeza que tiene el pueblo en sus luchas, nacida de su dolor y de su esperanza.

Nunca como ahora, sentí el calor humano; y nunca como ahora la canción nacional tuvo para ustedes como para mí tanto y tan profundo significado. En nuestro discurso lo dijimos: somos los herederos de los padres de la patria y juntos haremos la segunda independencia: la independencia económica de Chile.

Les digo que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada. Esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile, y cada vez más justa la vida en nuestra patria.

Gracias, gracias, compañeras. Gracias, gracias, compañeros. Lo mejor que tengo me lo dio mi partido, la unidad de los trabajadores y la Unidad Popular.

A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante del pueblo, con la lealtad del compañero Presidente.

 

 

 

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