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Por la institucionalidad y por la democracia en el Partido
Escrito por Almeyda, Fernández, Horwitz y otros   
15-05-2013 a las 09:57:37

El escrito que sigue es el documento suscrito por un grupo de socialistas -llamado por la prensa "grupo de los 15''-, entre los que se encuentran Manuel Almeyda, Francisco Fernández, Gustavo Horwitz y otros, y que acompañara a la reclamación presentada ante el Tribunal Supremo del PS, referida a la mecánica para nominar a los candidatos de ese Partido en las próximas elecciones parlamentarias.

Para nuestra revista, resulta pertinente la publicación de dicho documento, básicamente por dos razones. En primer lugar, porque los interesados en este tema se han informado mayoritariamente por los medios de comunicación masivos, en donde el problema ha sido presentado con sesgamientos y reduciéndolo a una cuestión normativa y formal. Y en segundo lugar, porque las argumentaciones político- doctrinarias abordadas en el escrito, aparte de su seriedad, se corresponden con debates trascendentes que por múltiples causas están siendo soslayados por la dirigencia e intelectualidad progresista.

Con absoluta prescindencia del conflicto puntual que origina el documento, lo relevante en la discusión allí planteada en torno a los desafíos que les surgen a los partidos en cuanto a sus autoconcepciones y a la reorganización de sus formas. El no dar cuenta de esas situaciones, está significando que las tendencias dominantes sobre la materia sean polares: oscilan entre la demagogia democratista y la elitización con sesgos incluso clasistas.

Por último, la publicación del documento se debe también a un criterio general que rige al centro de Estudios Sociales AVANCE: prestar atención a las posiciones críticas, que obedezcan a reflexiones rigurosas, toda vez que una carencia político-cultural manifiesta en la sociedad chilena radica en el ánimo, casi inconsciente e intuitivo, de negarle audiencia a los pensamientos "no oficiales".

A los militantes socialistas

La unificación del Partido Socialista ha sido un proceso no exento de dificultades. Con visión de futuro inició la tarea de construir una gran fuerza democrática de izquierda que se convirtiera en agente decisivo de la restauración de la democracia, de la conquista de la justicia social y de la equidad económica, como asimismo, del respeto pleno a los derechos humanos y del establecimiento de la verdad y la justicia en los crímenes y otros atropellos a esos derechos cometidos por el terrorismo de Estado durante la dictadura.

Concurrieron a este proceso unitario estructuras orgánicas y grupos de militantes que se fueron reconstituyendo o conformando y consolidando en Chile y en el extranjero, después del quiebre político-institucional de 1973 y de la crisis internacional del socialismo, años después. Aunque con historias e idiosincrasias distintas, con igual legitimidad participaron también en la construcción de esta fuerza política partidos y fracciones de partidos afines que formaron parte o sustentaron el gobierno de Salvador Allende.

No escapó a la comprensión de quienes con mayor decisión impulsaron este proceso que, la debilidad y dispersión política del partido emergente al término de la dictadura no le permitiera jugar un rol gravitante en el gobierno democrático. Por otra parte, tampoco les pasó inadvertido que -después de tantos años de desintegración orgánica, dentro y fuera del país, y de experimentar experiencias políticas e influencias ideológicas diversas y a veces contradictorias- sería difícil lograr un nivel satisfactorio de cohesión a muy corto plazo. Y tal vez más aún con las nuevas fuerzas concurrentes a la unidad. Por ello, no puede extrañamos que durante los primeros años de la unidad procurara atinadamente eludir las confrontación de opciones ideológicas y políticas conflictivas, buscando en el consenso la vía para ir consolidando la unidad y avanzando en la institucionalización del Partido unido. El tiempo, al menos en parte, ha dado la razón a esta conducta, ya que es innegable que ha disminuido el dramatismo de las diferencias políticas más relevantes y que algunas se han resuelto o han perdido realismo coyuntural.

Las "tendencias" en el Partido

Sin embargo, esta conducta a nivel político direccional no fue impedimento eficaz para que se siguieran manteniendo lazos históricos o amicales más o menos estrechos entre los sectores políticos más afines y para que se constituyeran en agrupamientos excluyentes, con vida y lealtades propias. Desafortunadamente, esta situación, que fue progresivamente acentuándose y comprometiendo a parte importante del Partido, no fue des-alentada por los líderes de estos grupos. Estos vieron en esta forma de vida y funcionamiento partidario la fuente generadora de respaldo eficaz para lograr poder al interior del Partido y, consecuentemente, influencia en la distribución de los cargos de gobierno y de las opciones edilicias y parlamentarias. La competencia entre estos diversos agrupamientos autodesignados equivocadamente "tendencias", desarrolló a través de los distintos procesos electorales, especialmente en la base partidaria, cada vez mayor sectarismo y prácticas viciosas, contrarias a la disciplina y la lealtad al Partido. Esta fue sustituida paulatinamente por la lealtad a la tendencia. No ha sido extraño a estas prácticas que las competencias internas tendenciales fueran muchas ve-ces más confrontacionales que las sostenidas con los adversarios políticos. La atenuación o desactivación de las diferencias políticas sin que paralelamente se produjera un proceso similar en cuanto a la convivencia y funcionamiento partidario tendencial fue convirtiendo a las "tendencias" en meros agrupamientos de poder manejados por cúpulas. Estas estructuras, al no presentar diferencias de fondo sustanciales, han permitido, en desmedro de la democracia interna, afianzar la política de consensos para administrar el Partido.

La dinámica tendencial y la toma de decisión por consenso, que han sentado carta de ciudadanía y que se alimentan recíprocamente, han ido desincentivando el debate, la capacidad de propuesta y la actividad política, debilitando así, o inactivando, la orgánica institucional de base. No sólo en la base partidaria se ha producido este eclipse de la razón de ser de cualquier partido que no sea meramente de opinión; situación similar ha acontecido en el Comité Central, el Consejo General y, en menor grado, en la propia Comisión Política. Actualmente estos colectivos direccionales son convocados, fundamentalmente, para informarse de la coyuntura política, para aprobar propuestas previamente consensuadas o para ratificar lo ya obrado. Sin el acopio suficiente de antecedentes oportunamente entregados y sin una discusión profunda y esclarecedora, la participación de estas instancias en las decisiones resulta más bien formal. Esta conducta y la ausencia política de las bases caracterizan las nuevas formas del quehacer político en el seno del Partido.

Todo parece indicar que se rehúye la confrontación de ideas y la presentación de propuestas originales que pudieran desconcertar a las huestes alineadas y desestabilizar los equilibrios de poder.

En el Partido estamos asistiendo a un agudo debilitamiento orgánico, a la declinación del interés, de la participación y del nivel político de la militancia y al relativismo ético-político, cuando no a conductas que abiertamente desquician la convivencia entre compañeros. En este clima se ha desarrollado el caudillismo y han tenido lugar repetidos atropellos a la institucionalidad y a la democracia partidaria.

No es irrelevante destacar algunas de las transgresiones más significativas ocurridas en los últimos años, porque es posible que para muchos militantes hayan podido pasar inadvertidas y porque ilustran claramente hasta qué extremos nos ha conducido el tendencialismo.

Para reemplazar en sus cargos al Presidente y al Secretario General del Partido, que renunciaron para ingresar al primer gabinete del Presidente Frei, estatutariamente, el Pleno del Comité Central debía elegir de entre sus miembros a las nuevas autoridades. Constituido el Comité Central en Pleno para adoptar la decisión, su desarrollo fue suspendido por más de tres horas, por la Comisión Política, en espera de que las tendencias lograran una propuesta consensuada. Esta se logró finalmente, fue asumida por la CP y pudo reanudarse entonces el Pleno, sometiéndola a su consideración. No obstante denunciarse en el evento la transgresión evidente a las normativas que importaba, se aprobó -conforme al acuerdo tendencial- la designación de dos compañeros que no eran miembros del Comité Central para los cargos vacantes por renuncia y se modificó la estructura de la Mesa y la CP atropellando también la institucionalidad.

El último Congreso fue convocado esencialmente para aprobar un Proyecto de Partido. Allí se sometió a discusión el propuesto por la Comisión Nacional de Proyecto Socialista designada por la Dirección (de 40 miembros y que trabajó durante dos años en sesiones semanales) y que fue difundido ampliamente en la militancia para su análisis previo al evento. Prácticamente en forma unánime fue reconocido en el Congreso el esfuerzo realizado por la Comisión. De igual manera fue considerado en muchos aspectos ambiguo e insuficiente, reconociéndose la necesidad de esclarecer y profundizar su contenido. Sin embargo, como políticamente era impresentable, ante la opinión pública y la militancia, que no se aprobara algún texto sobre la materia en esa oportunidad, la Mesa de la Comisión de Proyecto del Congreso General

-tendencialmente cuoteada-, presentó otra propuesta. Esta, que respondía a un acuerdo tendencial, no resolvió las limitaciones de la primera, ni recogió el debate realizado en el Congreso -que fue clarificador y avanzado-, sino que más bien eludió los temas controversiales.

En el entendido que el Partido continuaría estudiando la materia, con el propósito de que en futuros eventos se superaran las insuficiencias y nos acercáramos a un proyecto satisfactorio, el Congreso asumió la necesidad política de aprobar el texto sometido a votación. No obstante, sospechosamente, no definió qué tipo de comisión -permanente o provisoria-, con qué participación y con qué plazos debía emitir propuestas, porque no fue consultado explícitamente, como debía haberlo sido. Esto dio pábulo a que posteriormente algunos miembros de la Dirección declararan públicamente, en abierta discrepancia con lo acontecido en el Congreso, que la cuestión del Proyecto Socialista estaba definitivamente resuelta. Ni la Mesa ni la CP han tomado iniciativa alguna para satisfacer las demandas mayoritarias expresadas en el Congreso, que sin duda representaban las inquietudes de la militancia sobre estas materias.

Resulta confirmatorio de lo que afirmamos la encuesta que "Avance" realizó entre los delegados al Congreso de mayo de 1996. Los encuestados sitúan en materia de proyecto y programa la mayor debilidad del Partido Socialista (42,6%), seguida de los problemas de la organización interna (25,8%) y de la relación con los frentes sociales (19,4%) y con sólo un 2,5% de no respuesta.

Democracia, participación y descentralización

Al último Consejo General del Partido debían asistir 312 militantes y sólo se acreditaron 162. Este evento aprobó un artículo estatutario transitorio, presentado por los re-presentantes más conocidos de las tendencias. En esta nueva disposición se establece: "Para el solo efecto de la elección parlamentaria de 1997, los candidatos a senadores y diputados deberán tener la adhesión firmada de a lo me-nos el 20% del padrón de militantes de la circunscripción o distrito respectivo y la ratificación por los dos tercios del Comité Central". El artículo fue aprobado por 55 votos a favor y 37 en contra, en horas de la madrugada del 1° de diciembre.

Este artículo suspende el ejercicio de la democracia directa, establecido democrática-mente en la Conferencia Nacional de Organización y mantenido vigente después de dos Congresos del Partido, no habiendo sido ni siquiera cuestionado. A la vez, lesiona grave-mente la política de descentralización, importante contribución al perfeccionamiento de la democracia interna, también establecida en el Estatuto vigente. El sistema de designación aprobado, en cambio, abre ampliamente el espacio para negociaciones intertendenciales en la constitución de la bancada parlamentaria.

Ya fuimos víctima, como Partido, de los acuerdos tendenciales en la designación de candidatos, en la última elección parlamentaria, en que la pugna entre las tendencias por lograr mejores opciones terminó por perjudicar irresponsablemente al Partido.

En vez de cancelar la democracia, aunque sea coyunturalmente, lo que podía esperarse era que se hubiese perfeccionado el sistema dentro de la democracia, de tal manera que favoreciera al Partido y no afianzara y legitimara el tendencialismo.

La base partidaria hace tiempo que empezó a tomar conciencia de estas gravísimas prácticas direccionales. Hace tiempo que se expresan opiniones condenatorias en los más diversos ámbitos y oportunidades. En la encuesta de "Avance" a la que ya nos hemos referido, el 70,3% de los encuestados estimó que las tendencias afectan mucho el funcio-namiento institucional del Partido, un 21,3% que lo afecta poco y sólo un 6,5% que no lo deteriora. Pero a pesar de esto, el Partido no reacciona y las direcciones institucionales y de las tendencias no hacen nada por superar esta situación que tiene a la militancia no sólo distanciada del Partido, sino muy cerca de abandonarlo a un destino nada prometedor. Es así como un 53,5% de los encuestados por "Avance" estima que el tendencialismo es factor potencial de división del Partido.

Es hora de reaccionar, como ha sabido hacerlo el Partido, y de rectificar rumbos y no de desmentir la realidad crítica por la que atraviesa recurriendo a éxitos electorales supuestamente demostrativos de su fortaleza. Es positivo que hayamos obtenido sobre el 11% del electorado nacional. Sin embargo, no superamos al PPD y nuestra incidencia electoral es todavía insuficiente. Debemos superar significativamente el promedio nacional alcanzado. También debemos revertir algunas derrotas en el campo social, así como el descontento y la desilusión no disimulados en gremios hasta ahora muy afectos a nosotros y superar nuestra incapacidad de liderazgo político sostenido en la sociedad.

Es hora de revitalizar la vida orgánica del Partido a través del país mediante información política permanente y oportuna y otorgándole responsabilidades a la militancia y no cercenándoselas.

Es hora de respetar la institucionalidad partidaria y de desmantelar el tendencialismo en función de poder (fraccionalismo) y de dar cabida a la discusión política abierta e institucional, siempre revitalizadora del compromiso y de la responsabilidad política de la militancia.

Nuestro ánimo y decisión no es transformamos en una nueva "tendencia", ni conquistar espacios de poder ni establecer microdisciplinas entre los socialistas, sino trabajar por el desarrollo de la institucionalidad y la democracia en el Partido. Nuestra aspiración última es el desarrollo del Partido Socialista como un instrumento de transformación de la sociedad capitalista, en el que se considere la opinión de los militantes, se reconozca su capacidad de decisión y se estimule la participación de todos y cada uno de los socialistas en la orgánica del Partido.

Coincidentes con estos puntos de vista es que hemos resuelto dar una señal oportuna y vigorosa al Partido, para que se reclame e inicie un proceso rectificador en la forma de hacer política y en el saneamiento de la vida interna. Hemos recurrido, dentro de nuestra institucionalidad, al Tribunal Supremo. Con el propósito que declare la nulidad del artículo transitorio, porque contraviene abiertamente el fondo y la forma de nuestra institucionalidad y porque establece un mecanismo de designación de candidatos a parlamentarios antiestatutario e ilegal. No dudamos de que la resolución del Tribunal no violentará la razón ni la legalidad que coloque al Partido en difícil encrucijada.

Fuente: Avances de actualidad N° 25 marzo de 1997

Última actualización ( 15-05-2013 a las 10:00:30 )
ACERCA DE LAS PRIMARIAS
Escrito por Camilo Escalona   
14-05-2013 a las 14:18:42

Me ha tocado vivir un duro pero injusto cuestionamiento ante una situación que me es enteramente ajena, la imposibilidad de los partidos de oposición para conformar un pacto parlamentario que incluyera elecciones primarias legales en aquellas situaciones en que fuera "necesario". Este acuerdo político se suscribió solemnemente el 5 de octubre del 2010 y se pretendía con él refundar una coalición o alternativa de gobierno.

Como es sabido, renuncié a la presidencia del Partido Socialista inmediatamente de concluida la segunda vuelta de los comicios presidenciales que ganó la derecha e instalaron al actual Mandatario en La Moneda. En tal ocasión, asumí la parte de responsabilidad que me correspondió en la derrota presidencial. Ahora bien, en este nuevo episodio no tuve ninguna responsabilidad ni en la adopción de este acuerdo ni en su implementación.

He defendido, por supuesto, la idea que sin la renovación del acuerdo estratégico entre las fuerzas de izquierda y de centro no se logran generar las condiciones políticas para que se configure una nueva mayoría nacional, social y política, capaz de impulsar, instalar en la agenda nacional, procurar con tenacidad y alcanzar, finalmente, las reformas de fondo de efecto estructural para que Chile afiance su estabilidad como nación, robustezca el Estado, sea capaz de potenciar su economía y de hacerse cargo de la desigualdad, que se ha transformado en el gran obstáculo para una comunidad integrada, dotada de un proyecto de país compartido, legitimado y realizado por esa mayoría nacional que le abra paso ante las dificultades que toda empresa o propósito tan ambicioso, inevitablemente, encontrará en su camino.

Estoy conciente que mi punto de vista no es unánime. No podría serlo. Mi reflexión es una manera de conceptualizar y diseñar un camino estratégico, en que es imposible que haya una sola opinión. Pero, ante la ausencia de otros diseños, me atrevo a esbozar un plan que debe orientar la acción política, con una perspectiva, con pasos sucesivos y coherentes, que expliquen por qué se toman unas decisiones y no otras. Sabemos demasiado bien que sin una carta de navegación se aumenta el riesgo que se desnaturalice la política en un exclusivo afán de poder.

Como Presidente del Senado, impulsé el intercambio de ideas y opiniones, sin limitarme a las fronteras formales de gobierno y oposición. Surgió un fruto muy significativo, que la desigualdad es el desafío esencial del país. Así lo reconocen los centros de estudio y los avances programáticos de las candidaturas presidenciales.

Muchos piensan que el mejor camino para derrotar la desigualdad es una crisis política lo suficientemente profunda para provocar una inestabilidad institucional que genere una Asamblea Constituyente y se cambie de raíz el panorama político nacional. No pienso así. Eso me genera detractores que me descalifican en lo personal. Es lamentable. Pero aquello no cambia mi convicción, que pensar en una "situación revolucionaria", como la que generó la Revolución Rusa en 1917 es un error muy profundo, porque los hechos históricos no se repiten y la humanidad ha experimentado un cambio epocal que recién comenzamos a captar en todas sus dimensiones. Por eso, mi propuesta es la de reformas sucesivas, como lo hizo Allende por lo demás, pensando en afianzar y renovar la institucionalidad, para lograr que la misma sea capaz de evolucionar; y en su fortaleza -y no en su debilidad- reposen las transformaciones que el pueblo de Chile, una mayoría nacional consistente, se vaya dando y generando en un proceso que, tal vez, no tiene la espectacularidad que muchos desearían, pero que en la tradición y las circunstancias chilenas, es el único sostenible para crear y consolidar la mayoría nacional que lo haga realidad y para avanzar hacia una nueva Constitución en nuestro país.

Estas preocupaciones, junto a mi esfuerzo legislativo, me han absorbido. La ley de Pesca y mi esfuerzo para evitar que el mar se entregara a siete familias; la situación laboral en la región de Los Lagos; el drama de la violencia intrafamiliar; la ejecución presupuestaria, en particular lo desfavorable que ha sido hacia las comunidades indígenas. Además, desde el 2010 a la fecha, he publicado tres nuevos libros.

Por tanto, no he tenido participación en negociación ninguna. Pero sí acepté la decisión de primarias legales abiertas. Estas se cayeron y me hacen responsable de tal situación. Me parece una completa injusticia.

Acepto que existan aquellos que rechacen frontalmente mis ideas y opiniones. Pero estoy cansado que los que nunca aportan nada para meditar y definir el rumbo estratégico, se aprovechen para denostarme e intenten, a propósito de esta situación no creada ni buscada por mí, reavivar odios de bajas pasiones.

Soy socialista y moriré socialista. Como tal, jamás me callaré ante la arbitrariedad y la acción irracional, menos aún cuando se diga que esa lesiva conducta se hace por los más pobres. Rechazo desde mi ser más profundo el paternalismo y aspiro a una sociedad democrática, en que los más humildes sean capaces de decidir su propio destino.

 

Andrade: "Mi tarea es cautelar los intereses del partido"
Escrito por Claudio Salinas M./La Segunda   
10-05-2013 a las 17:16:26

"Tengo que combinar adecuadamente el ejercicio de participación ciudadana que significan las primarias con la eficacia del PS", asegura el timonel socialista al abordar la fuerte competencia interna en Los Ríos y Los Lagos. "Si tenemos 4 destacados militantes mi desafío es lograr que los cuatro entren al Parlamento. Hay que poner sensatez", dice.

Complejos han sido estos días para el diputado Osvaldo Andrade en su condición de presidente del PS y coordinador del bloque opositor. En el ejercicio de ambos roles le ha tocado enfrentar una dificultosa negociación del pacto parlamentario y la presión de Michelle Bachelet para resolver los nudos pendientes del mismo a través de primarias.

Sus reconocidas dotes de componedor entre las fuerzas de oposición se han visto especialmente desafiadas en su partido, donde intenta persuadir a sus compañeros Alfonso de Urresti y Juan Gabriel Valdés, en la Región de Los Ríos, y Camilo Escalona y Rabindranath Quinteros, en la Región de Los Lagos, de que es mejor llegar a un acuerdo para que uno postule a senador y el otro a diputado -asegurando de ese modo una mayor representación parlamentaria al PS-, en lugar de ceder a la demanda de primarias y perder dos buenos candidatos en una contienda fratricida.

Ha sido acusado de tratar de "blindar" a Escalona, referente de la Nueva Izquierda -tendencia predominante del PS de la que ambos forman parte-, pero Andrade asegura que en este tema él debe hacer prevalecer el mejor interés del partido.

-El presidente de la DC cuestionó que Bachelet haga campaña con los candidatos PS-PPD y la llamó a ser cuidadosa porque, de ganar la primaria, ella tendrá que representarlos a todos.

-Pero eso será cuando los represente a todos. Yo no esperaría que los candidatos parlamentarios DC acompañaran sino a Claudio Orrego. No se le puede pedir a Bachelet lo que no se le pide a Orrego. Hasta el 30 de junio tenemos una competencia fraterna y de un gran espíritu cívico, pero hay partidos que respaldan a Bachelet y otros que respaldan a Orrego y Gómez. No veo por qué eso habría de ser motivo de crítica si es lo más natural del mundo.

-Walker le envió una carta manifestándole el malestar de la DC en ése y otros asuntos.

-Es una carta privada y se mantiene en ese ámbito. Ya lo conversamos personalmente y expresamos nuestros puntos de vista sin problema.

-Tras el fracaso de los partidos opositores para definir sus candidaturas parlamentarias en primarias legales, Bachelet exigió que se jueguen por un acuerdo que permita hacer primarias. Ud. fue mandatado por los partidos para sostener contactos bilaterales que posibiliten ese camino.

-Todos hemos asumido muy autocríticamente la incapacidad que tuvimos de haber llegado a un acuerdo el primero de mayo y también sobre opiniones en días posteriores que no ayudaban a construir un clima adecuado para resolver el problema. Los presidentes de partidos nos reunimos en el Senado y acordamos no insistir en esta polémica pública inconducente, ratificamos nuestra vocación de un acuerdo parlamentario que incluya primarias y se me mandató para, a través de bilaterales, construir una síntesis de aspiraciones y concesiones que nos permita encontrar un acuerdo de pacto parlamentario con primarias. He hecho esa pega estos días y me reuní prácticamente con todos, sólo me falta el PR. Las conversaciones han sido positivas así que espero tener muy pronto una propuesta de cierre de acuerdo parlamentario que incluya primarias.

-El lunes sesiona la comisión política del PS y el consejo nacional DC para abordar este tema. ¿Esa es la fecha límite para sus gestiones?

-No, el mandato que se me otorgó no me puso un plazo específico, de manera que los eventos internos de los partidos no me empecen.

"Debate ha sido muy simple y a veces demasiado odioso"

-¿El propósito es realizar esas primarias parlamentarias antes de las correspondientes a las presidenciales del 28 de junio?

-Parte de la discusión es la oportunidad más adecuada para la realización de estas primarias. La posición del PS es que esas primarias parlamentarias deben realizarse lo antes posible, antes del 30 de junio, pero eso es parte del debate.

-No obstante, se prevé que dichas primarias estarían acotadas a un reducido número de distritos y no habría a nivel senatorial.

-Si son muchas o pocas está en el ámbito de lo opinable, pero no voy a entrar en esos detalles.

-Se dice que una de las cosas que traba la negociación parlamentaria es la definición interna del PS en Los Lagos, que involucra la candidatura de Camilo Escalona.

-No tiene absolutamente nada que ver, son procesos paralelos que tienen una secuencia distinta. Lo razonable es que tengamos un acuerdo de oposición como dato previo. En la comisión política del PS, que es el órgano mandatado por nuestra normativa y el consejo general del partido para este efecto, se han definido ya 41 candidatos, dos de ellos han sido producto de primarias: en Vallenar y Coyhaique.

-Pero no se ha podido resolver en Los Ríos y Los Lagos...

-Sobre eso se ha hablado demasiado y algunos han perdido la calma. El PS tiene un gran problema y una gran oportunidad en esas regiones. Tenemos cuatro estupendos candidatos y el propósito político del PS debiera ser cómo logramos que todos ellos sean parte del próximo Parlamento que acompañará a la Presidenta Bachelet. Esta es una discusión política y por tanto hay que darla en los órganos correspondientes.

-El diputado Fidel Espinoza denuncia intentos de la directiva de eludir las primarias y "blindar" la candidatura de Escalona, que es superada por la de Quinteros.

-Me parece desafortunada esta discusión sobre supuestos "blindajes" o si un candidato tiene estas u otras características. El debate en el PS es uno puro y simple: cómo logramos que cuatro destacados militantes del PS estén en el próximo Parlamento acompañando a la Presidenta Bachelet. Mi tarea como presidente del PS es cautelar los intereses del partido, su representación parlamentaria tanto en la Cámara como el Senado y cómo acompañamos de mejor manera el próximo gobierno de nuestra compañera Bachelet, generando las condiciones para que ojalá los cuatro puedan ser parte de esta contribución. Eso es lo que quisiéramos se debatiera y no esta discusión un tanto ramplona, excesivamente simple y a veces demasiado odiosa.

-Las primarias no permitirían a los cuatro estar presentes en el próximo Parlamento.

-No quiero hacer una discusión de método sino una discusión política; debatir sobre el método es reduccionista y equivocado porque no se hace cargo de la tremenda oportunidad que tiene el PS. Resolvimos 41 casos, sólo dos con primarias y nadie hizo mayor cuestión de eso. Yo tengo que combinar adecuadamente el ejercicio de participación ciudadana que significan las primarias con la eficacia del PS, con una perspectiva política: cómo doto de la mejor representación al partido en el futuro Parlamento y cómo acompaño al gobierno de Bachelet con nuestros mejores cuadros. Si tengo cuatro destacados militantes mi desafío es lograr que los cuatro entren. Hay que poner sensatez en esto y poner en primer lugar los intereses del partido.

-¿Esto se resuelve en la comisión política el lunes?

-No sé; se va a resolver cuando esté maduro y poner fecha no ayuda.

-El consejo regional del PS en Los Lagos pidió primarias.

-El máximo órgano PS, el congreso, determinó que nuestros candidatos se eligieran en primarias "donde fueran necesarias". Yo respeto mucho a los comunales, provinciales y regionales y siempre voy a considerar esas opiniones pero para el presidente del PS el mandato emana del congreso del partido.

BancoEstado: "Fue un PS el que llevó adelante esta causa, no el Gobierno"
-Los cobros abusivos de BancoEstado, que serán investigados por una comisión de la Cámara, comprometen a los gobiernos de Lagos y Bachelet.

-Hay que descontaminar esto de la contienda política chica y del cálculo electoral. Aspiramos que la investigación sobre los abusos de BancoEstado y la manipulación de cifras en el INE se hagan con altura de miras y se ponga el acento en indagar y no en propósitos político-electorales. Yo voté a favor de la investigación en el caso BancoEstado porque va a permitir defenderse a los imputados frente a acusaciones al voleo, como las que se han hecho desde la vocería de La Moneda, que son odiosas y llenas de maldad porque se generan desde la indefensión de los acusados.

-Protagonista central en el caso BancoEstado es un destacado militante socialista como Jaime Estévez.

-Así como reproché la actuación del señor Golborne también reprocho la actuación del compañero Estévez y valoro y aplaudo la actuación del compañero Hernán Calderón, presidente de Conadecus. Lo felicité personalmente porque fue un socialista el que llevó adelante esta causa, no el Gobierno, que estuvo hasta último momento presentando recursos contra el procedimiento.

-¿Es partidario de que la situación de Estévez se lleve al tribunal supremo?

-No creo que estas cosas tengan que ver con sanciones disciplinarias, sin perjuicio de que cualquier militante tiene derecho a hacer lo que estime. Mi punto tiene que ver más bien con aclarar las cosas y dar también el beneficio de la duda, que hagan presente sus argumentaciones. Esa fue mi lógica con respecto a la acusación constitucional y lo será sobre todo este tipo de actuaciones. Por eso no creo en los temas disciplinarios. Primero hagamos la investigación y escuchemos los argumentos pero desde una óptica que reclamo: siempre desde el lado de los abusados.

-¿No teme que este tema pueda salpicar la gestión e imagen de Michelle Bachelet?

-¡Pero si hemos hecho una autocrítica brutal en este asunto! En su momento se dijo que el 27-F era un exocet a Bachelet, que el Transantiago igual cosa. ¿Y? Hay que preguntarle a los que estaban haciendo la encuesta CEP y no se atrevieron a mostrarla. La gente es sensata, sabe distinguir y quien mejor lo expresó fue el Presidente de la República, quien dijo que esto no es responsabilidad de los gobiernos. El Presidente tiene poca credibilidad pero en esto fue certero.

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