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Proposiciones orgánicas
El Congreso debe iniciar un profundo proceso de transformaciones
orgánicas que acerque al Partido a la sociedad, lo repolitice, lo haga más
abierto y democrático y elimine prácticas que no se condicen ni con la
transparencia en el ejercicio del poder, ni con el debate creativo ni con la
acción transformadora.
Las máximas autoridades
partidarias deben contar para este proceso de reformas con una altísima
legitimidad. Para ello proponemos:
- Como primera medida, que se elijan cuatro autoridades unipersonales: Presidente,
Secretario general y dos vicepresidentes, - a través de elección universal, con
postulación por cargo, sin listas y bajo el criterio de un militante un voto.
La norma
empleada desde el Congreso anterior, o sea que el Comité Central elige a las autoridades
unipersonales, no respondió ni al espíritu ni a la forma de lo que buscaban los
congresales al aprobar esa resolución. A las finales igual se impuso la
negociación y la voluntad de las fracciones y se mantuvo el cerrado círculo de
poder que maneja al Partido desde hace demasiados años.
Estamos
convencidos de que un recurso fundamental para frenar la creciente oligarquizacíón del Partido y
para abrir opciones de recambios generacionales y organizativos y conductuales,
es la fórmula señalada.
- Los miembros del Comité Central también deben ser elegidos en
postulaciones sin listas. Esta es otra medida que apunta a que la totalidad del
Partido no dependa de las decisiones y negociaciones de las tendencias. La
elección por listas ha devenido, de facto, en una suerte de norma de
obligatoriedad para la militancia de pertenecer a alguna fracción, puesto que
de lo contrario existe la virtual nula posibilidad de ejercer el derecho a ser
elegido para un cargo de dirección.
- Los miembros del Comité Central deben ser elegidos por universos
electorales constituidos por agrupaciones de comunas vecinas que respondan a
realidades compartidas, sean éstas de orden socio-laboral;
político-administrativa; político- electoral, etc. Las agrupaciones deberían
ser alrededor de 50 y cada una de ellas elegiría a dos
integrantes del CC. Cada militante debe hacer uso de una sola preferencia al
elegir el CC haciendo así imposible el "emplantillamiento"
Para
garantizar el principio de discriminación positiva se sugiere la siguiente
fórmula tentativa: en caso que la primera mayoría no sea mujer se aplicará el
criterio de discriminación positiva a la segunda mayoría, estableciendo un piso
mínimo de votos para que tal norma sea aplicable.
Este
mecanismo asegura pluralidad política y pluralidad de representación social en
el Comité Central. Fortalece las políticas de regionalización y
descentralización que están íntimamente ligadas a las políticas generales de
democratización y de desarrollo de poderes en la sociedad civil.
El Comité Central elige una Comisión Política de un
máximo de doce miembros, velando por una adecuada representación de regiones.
El Comité
Central tendrá entre sus facultades la de revocar, entre congreso y congreso, a
las autoridades unipersonales con un quórum calificado a resolver. A fin de
promover el surgimiento y formación de nuevos cuadros y el acceso de nuevas
ideas y estilos ningún cargo será reelegible por más de dos períodos consecutivos.
Debe permitirse y alentarse formas flexibles y funcionales de militancia y
participación en el Partido ya sea a través de instancias territoriales,
sociales o temáticas. En todas ellas hay que procurar la participación de no
militantes.
Debe promoverse
la creación de dos tipos de instancias asesoras de las direcciones políticas
máximas y medias. Una comunicacional que colabore técnicamente a la elaboración
y difusión hacia los respectivos mundos sociales de los mensajes, discursos y
propuestas socialistas. Y otra de planificación estratégica cuyas funciones
básicas serían acopiar datos sobre las realidades sociales, electorales,
organizativas, etc. del espacio en que tiene tuición la Dirección política que
corresponde y ayudar a la confección de estrategias de desarrollo de la
influencia socialista.
Debe
reponerse como actividad sistemática la educación y capacitación política y en
materias atinentes a las demandas de conocimientos técnicos que plantea la
política contemporánea.
La Juventud
debe integrarse del todo a la orgánica partidaria, sin perjuicio de que
mantenga una instancia que se ocupe de la especificidad del trabajo juvenil.
- Especialmente para la juventud debe propenderse a la creador, de un
equivalente a una escuela superior de estudios políticos, de manera de
garantizar la existencia de una generación socialista de recambio con
capacidades para desepvolverse en las diversas áreas de competencia pública.
Una política de esta naturalez^ urge, puesto que, otras corrientes políticas,
especialmente las de derecha han ayanzado mucho en esa perspectiva.
Fuente: Biblioteca Clodomiro Almeyda- Partido Socialista de Chile
Documento: APS 0204
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