spacer
spacer  

Partido Socialista de Chile
Biblioteca Clodomiro Almeyda

 
spacer
Portal
Portada
Salvador Allende
Estatutos del PS
Secretarios Generales
Presidentes del PS
Congresos del PS
Plenos del PS
CNO
Consejo General
Regionales del PS
PS en el exterior
Intelectuales del PS
Revistas del PS
Documentos
Frente Popular
Unidad Popular
La Concertación
Búsqueda avanzada
Other Menu
Archivo S. Allende
Portal del Socialismo
Partido Socialista
Archivo Raúl Ampuero
Archivo Centro Avance
Archivo Jobet
Archivo Histórico
Diario Izquierda
Revista Arauco
Revista Avances
Revista Ceren
Revista Cuadernos
Unidad y Lucha
Administración
 
Portada arrow Blog arrow 1992 arrow II. SOCIALISMO Y CAPITALISMO EN LA SOCIEDAD CONTEMPORANEA(1992)

II. SOCIALISMO Y CAPITALISMO EN LA SOCIEDAD CONTEMPORANEA(1992) PDF Imprimir Correo
Escrito por Comisión de Estudios Teóricos   
14-09-2010 a las 02:27:58

II. SOCIALISMO Y CAPITALISMO EN LA SOCIEDAD CONTEMPORANEA

1. El núcleo histórico

Desde su nacimiento en el inicio de la revolución industrial, el socialismo identificó las contradicciones sociales con el desarrollo del capitalismo. De modo que su proyecto se definió como una eliminación y superación de la sociedad capitalista. La lucha entre capitalismo y socialismo, los avances y retrocesos de uno y otro, identifican la mayor parte de los dos últimos siglos, tanto en su expresión nacional, como continental y mundial.

El advenimiento simultáneo de un sistema económico con un nuevo modelo civilizatorio, permitieron definir al capitalismo durante largo tiempo como un tipo de sociedad en creciente expansión. El capitalismo fue visto como poseedor de un modelo cultural, social y político, y como un sistema económico en que se identifi­caban una particular forma productiva de base industrial, un modo de acumulación y distribución de riqueza y un modelo de desarrollo de las naciones. La esencia del capitalismo fue definida por las relaciones de explotación, determinadas a través de la propiedad privada de los medios de producción. De ellas se veía emanar todo el conjunto de relaciones sociales y las diversas esferas de la sociedad. La expansión capitalista a nivel mundial implicó el desarrollo de un sistema imperialista que reprodujo la situación de injusticia a escala planetaria y entre países.

El socialismo se postuló como respuesta global a este tipo de sociedad y civilización y como poseedor de un modelo alternativo en todos estos planos.

La teoría socialista planteaba que la eliminación de la explotación capitalista, basada en las relaciones de clases regidas por el mercado, el salario y la propiedad privada, debía llevar al término de todas las otras alienaciones, opresiones y do­minaciones. Ello sólo sería posible a través de la organización de todos los sectores explotados, los trabajadores. La acción de ellos se encaminaba a eliminar el aparato represivo de las clases que controlaban los medios de producción y a establecer la apropiación colectiva de éstos.

La revolución, como método político de toma del poder para desatar las fuerzas anticapitalistas y desarrollar el socialismo, fue directa consecuencia de este plantea­miento y apareció identificada con el ideal socialista. Este fue también el modelo teórico e ideológico que estuvo en el origen de los denominados socialismos reales, los que más propiamente constituyen el modelo del comunismo soviético.

La expansión capitalista dio origen, al surgir un bloque de naciones que se definían como socialistas, a una división del mundo entre dos bloques. Esta última división caracterizó la situación mundial especialmente desde la segunda guerra mundial hasta finales de la década del ochenta. Ello amplió el sentido de las luchas socialistas abarcando la independencia y liberación nacionales.

Desde diversas vertientes teóricas, la principal de las cuales fue el marxismo y su análisis crítico de las contradicciones del capitalismo, el socialismo aparece como la única alternativa a los males del capitalismo, como un modelo de sociedad que lo supera. Ello fue reforzado con la esperanza abierta a la humanidad por el surgimiento y consolidación en el panorama mundial de este bloque de naciones identificadas con el comunismo internacional en cualquiera de sus variantes.

2. Un largo aprendizaje

Los movimientos socialistas han vivido un largo proceso de maduración. Él ha sido producto de las transformaciones del sistema capitalista, de las experiencias revolucionarias en los países subdesarrollados, de las luchas entabladas en diversos contextos, de la evolución del pensamiento y la ciencia, y de la trayectoria de los modelos comunistas históricos.

El capitalismo no es un tipo global de sociedad ni siquiera un modelo económico único y completo en el que se identificarían en un solo sistema las formas de organización productiva, de acumulación y de desarrollo. El capitalismo es básicamente un modelo de acumulación regido por el principio del lucro y definido por una interrelación entre propiedad privada, mercado y régimen de salario que origina y reproduce una determinada división de clases en la sociedad. La economía capitalista puede coexistir con diversos tipos de sociedad. Pero también con diversos sistemas de producción, como lo han mostrado las transformaciones desde formas artesanales, el industrialismo taylorista hasta la robotización, pasando por múltiples variantes. Asimismo puede coexistir con diversos modelos de desarrollo, que impli­can formas diferentes de organización social, organización política y estatal, modelos culturales y tipos de inserción en la economía mundial. Así lo han mostrado las variadas experiencias de desarrollo y modernización desde los países de capitalismo clásico hasta los más tardíos o los de nueva industrialización en las últimas décadas.

En la sociedad contemporánea, la economía capitalista se ha extendido universalmente, adaptado a las nuevas revoluciones científicas y tecnológicas, y creado un nuevo espacio mundial. En este fenómeno se basan los procesos de tras- nacionalización. Si bien se han dado modelos alternativos de acumulación exitosos en determinados momentos y contextos, no ha logrado aún establecerse en forma coherente, persistente y válida para todos los contextos, una alternativa viable al modelo de acumulación capitalista.

El capitalismo ha tenido éxito en consolidarse y expandirse como modo de acumulación. Incluso, ha logrado resolver, a costa de la desigualdad socio-económica a nivel mundial entre países ricos y pobres, ciertos problemas de desigualdad en algunos países desarrollados. Nada de ello invalida la crítica a sus fundamentos morales y, sobre todo, a los efectos de creciente desigualdad e injusticia social y destrucción de las relaciones humanas y del medio natural a nivel mundial y al interior de la gran mayoría de los países. Desde este punto de vista, no habrá solución a los problemas de la humanidad en el marco capitalista, aun cuando no se le haya aún opuesto otro sistema económico coherente y viable de reemplazo.

En este sentido, el socialismo no abandonará nunca su voluntad de superación del sistema capitalista y en su horizonte estará siempre la aspiración de un sistema económico que asegure la igualdad de oportunidades y la satisfacción de todas las necesidades de todos los sectores sociales. Que restituya a la sociedad el control democrático, y al mundo de los trabajadores la participación en la gestión, decisión y frutos de su trabajo. En definitiva, un sistema económico que deje de ser una fuente de división en clases sociales antagónicas.

En el mundo de hoy, los socialistas buscan, permanentemente, preservar las condiciones que aseguren los equilibrios y el crecimiento económico y, al mismo tiempo, revertir los efectos perversos de la acumulación capitalista. Ello implica, junto con la mantención de formas capitalistas en toda la medida necesaria al desarrollo productivo, la eliminación de monopolios y distorsiones, la búsqueda de formas combinadas de propiedad y gestión que hagan prevalecer democráticamente el interés social, y el planteamiento de sistemas de producción y modelos de desa­rrollo adecuados a cada sociedad. Se trata, así, de promover las condiciones técnicas, culturales, sociales y políticas, para que el conjunto de la sociedad pueda democráticamente plantearse una alternativa legitimada a la acumulación capitalista.

Respecto al sistema de producción, el socialismo busca la integración de toda la población a formas de trabajo estable, dignas, creativas, socialmente productivas y útiles que superen la informalidad, marginalidad y precariedad de los actuales mercados de trabajo, y que permitan la creciente participación de los trabajadores en la gestión y en la apropiación de los frutos del mismo.

Respecto del modelo de desarrollo, el socialismo busca la mayor redistribución compatible con el crecimiento económico, la mayor autonomía nacional en el marco del proceso creciente de internacionalización, la inserción nacional solidaria e inte­grada con los otros países de América Latina en la economía mundial. Todo ello a través de formas productivas y de gestión que incorporen la creatividad del mundo de los trabajadores y preserven y enriquezcan el patrimonio cultural y el medio ambiente natural.

En la aplicación de estos principios se encuentra la base de la crítica del socialismo a los actuales modos de producción y desarrollo enmarcados en la acumulación capitalista, y su propuesta de reformas estructurales. A diferencia de otras épocas, el diseño de tales reformas no tiene por centro exclusivo y necesario la propiedad en tanto tal ni se deduce de un modelo ideológico de sociedad o de mecanismos pre-establecidos válidos para todas las sociedades. Por el contrario, las reformas estructurales que el socialismo propugna surgen de la búsqueda de consen­sos en la sociedad para superar sus contradicciones y se enmarcan necesariamente en el régimen democrático.

3. Contra todas las dominaciones

Si bien una parte significativa de las desigualdades a nivel mundial y nacional tienen su origen histórico en la naturaleza de la acumulación capitalista, una sociedad no se agota en su modelo económico. No todas las contradicciones de la sociedad contemporánea se explican por la explotación capitalista. Tampoco el término de ésta aseguraría el término de opresiones y alienaciones, como ha sido comprobado, entre otros, por los modelos comunistas implantados en este siglo. Incluso, puede preverse un largo tiempo de vida de la economía capitalista y a los socialistas luchando por llevar a su plena potencialidad las virtualidades que ella tenga. Ello no significa que no haya propuesta socialista para la sociedad ni que la única tarea socialista sea la búsqueda y espera del remplazo de tal economía.

La dominación en las sociedades no puede explicarse solamente por la división en clases originadas en las relaciones de producción. Ni el socialismo pretende ser un "modelo de sociedad" que la supere de una vez para siempre.

El socialismo mantiene su aspiración ética a terminar con la explotación y extiende este imperativo a las opresiones y alienaciones de todo tipo, sean éstas de clase, de género, de edad.

<Anterior   Siguiente>
spacer
Secciones
A los orígenes
Antología Socialista
República Socialista
La fundación del PS
Historia del PS
Dirección Interior
Sec. Exterior
La División del PS
PS Almeyda
PS Renovación
PS CNR
PS24 Congreso
PS Histórico
PS Unitario
PS S.Allende
USOPO
Socialistas
Militantes
Elecciones 2003
Elecciones 2006
Elecciones 2008
Elecciones 2010
Referencias
Efemérides
Agenda Socialista
Biblioteca Socialista
Archivo Cronológico
Archivo Adonis
Chile-América
Informe Mensual
Chile Hoy

 

Mambo is Free Software released under the GNU/GPL License. Install Mambo web hosting
spacer